Reportaje

cambio climático

La empresa, actor fundamental en la lucha contra el cambio climático

03/03/2020 El cambio climático es una de las principales amenazas que, en la actualidad, tiene que afrontar la sociedad. Gobiernos, empresas y sociedad civil tienen un gran papel que jugar para revertir el calentamiento global del planeta. Tal es la importancia que si no logramos alcanzar el Acuerdo de París, para mantener el incremento de la temperatura global por debajo de los 1,5ºC, las consecuencias son imprevisibles y pueden llegar a ser catastróficas. Es por ello que, a lo largo de 2019, el concepto ya ha mutado hacia crisis o emergencia climática. Precisamente, este hecho y todas las noticias relacionadas con el medio ambiente y la biodiversidad han sido consideradas como las más importantes por parte de los miembros del Consejo Asesor de CompromisoRSE en 2019 en el ranking que elaboramos, año tras año, en base a sus opiniones. En este reportaje queremos analizar el estado de la cuestión y cómo la empresa española puede contribuir a paliar esta emergencia.

Sin lugar a dudas, el cambio climático es uno de los principales retos estratégicos a los que deberán enfrentarse compañías de todo el mundo para proteger la humanidad y el del planeta. La consultora Deloitte hace referencia a las cifras de Naciones Unidas que calculan entre 250.000 y 300.000 millones de dólares el coste anual de los desastres naturales. Estos fenómenos, además, truncan o frenan el progreso de millones de ciudadanos. La sociedad en general tiene trabajo que hacer para alcanzar un desarrollo sostenible, pero también está claro que las empresas deben formar parte de la solución puesto que con sus productos y servicios mejoran la calidad de vida de los ciudadanos, contribuyen al desarrollo económico y su actividad tiene un efecto directo sobre el medio ambiente. Una clara muestra de la preocupación de los líderes mundiales tanto políticos, empresariales como sociales sobre el cambio climático llegó con la celebración de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano, en Estocolmo. Corría 1972 y, por primera vez, la problemática de la degradación entró en las agendas globales. Dos décadas más tarde, la Cumbre de la Tierra sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que se celebraría en Río de Janeiro en 1992, ya contaba con un diagnóstico y pretendía sentar las bases de una política global que hiciera realidad un desarrollo sostenible del planeta. El punto de no retorno lo marcó el Protocolo de Kyoto, aprobado en 1997, donde se acordó una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero del 5% en el periodo 2008-2012 respecto a los niveles de 1990. Desde entonces, se han ido celebrando diferentes cumbres, pero con resultados dispares hasta 2015, año en el que la COP21 se celebró en París con un gran éxito. El Acuerdo de París marcó un antes y un después en la lucha contra el cambio climático, puesto que los actores presentes adoptaron el primer acuerdo global para atajar el calentamiento desencadenado por el hombre con sus emisiones de gases de efecto invernadero que incluía un compromiso financiero de 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020. Pero desde entonces, desencuentros y diferentes cambios de posiciones en los gobiernos fueron descafeinando las expectativas sin perder de vista que la descarbonización de la economía supone la única posibilidad real de crecimiento y desarrollo económico sostenible.


La COP25, acuerdos dispares

Contra todo pronóstico la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático aceptó la propuesta del Gobierno de Chile de celebrar la COP25 de 2019 en Madrid. En menos de un mes el país se movilizó y durante dos semanas IFEMA-Feria de Madrid se convirtió en la sede de las Naciones Munidas y epicentro mundial de las cuestiones climáticas.
La COP25 terminó el domingo 15 de diciembre, dos días después de la fecha oficial de cierre, con avances significativos por parte del sector privado y los gobiernos regionales y locales, pero sin un consenso en cuanto a los compromisos nacionales de reducción de las emisiones de carbono.

Entre los acuerdos alcanzados se encuentran los relacionados con la construcción
de capacidades, los programas de género y la tecnología, pero no se concretaron mayores avances debido a los desacuerdos en asuntos más contenciosos como las cuotas nacionales de reducción de emisiones, la financiación para la adaptación al cambio climático y la asistencia a los países en desarrollo que sufren más por el cambio climático pese a que sus emisiones de carbono son muy bajas.
A la vista de este resultado dispar, el secretario general de la ONU, António Guterres, se mostró decepcionado.

“La comunidad internacional perdió una oportunidad importante de mostrar una mayor ambición en la mitigación, adaptación y financiació para afrontar la crisis climática”, señaló en
su cuenta de Twitter y en un comunicado de su portavoz. Sin embargo, Guterres aseveró que no se dará por vencido y llamó al mundo a continuar la lucha.

“Estoy más decidido que nunca a trabajar para que 2020 sea el año en el que todos los países se comprometan a hacer lo que la ciencia nos dice que es necesario para haber neutralizado las emisiones de carbono en 2050 y para no permitir que la temperatura se eleve más de 1,5ºC”, apuntó.

La falta de consenso frustró a numerosos negociadores, así como a las ONG, activistas y científicos que participaron en la cumbre para presentar argumentos sustentados en evidencias que urgen a actuar sin dilación, como los informes que indican que en 2019 se alcanzarán temperaturas récord y que las emisiones de dióxido de carbono tendrán un máximo histórico. Para alcanzar un consenso tampoco fueron suficientes las llamadas de la sociedad civil o la juventud, liderada por la activista adolescente sueca Greta Thunberg, quien afirmó que la esperanza no está en los gobiernos o las empresas sino en la gente que ha despertado y tiene la determinación para actuar.


El papel de la empresa en la crisis climática.

Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los distintos sectores deben entender y asumir la responsabilidad y el papel que tienen a la hora de eliminar obstáculos que impidan el progreso social, trabajando conjuntamente para crear mercados y sociedades más sostenibles. En definitiva, con su actividad, las empresas pueden hacer una aportación decisiva para alcanzar la meta de la reducción de los impactos del cambio climático establecida en este marco de consenso colectivo y cooperativo que es la Agenda 2030. En este sentido, la directora de la Fundación Privada Empresa & Clima, Elvira Carles, explica en el artículo “El papel de las empresas ante el reto climático”, que “el sector privado deberá buscar soluciones individuales y colectivas a las emisiones que generan y también tendrá que ser más transparente en su cuenta de resultados profit y también non profit. Junto a ello, para algunas empresas se abre una gran oportunidad de crecimiento, tanto nacional como internacional, con la creación de empleos de calidad y riqueza que ello supone. Deben ser estas empresas las que ofrezcan la tecnología y los servicios ante iniciativas públicas como, por ejemplo, los nuevos Green New Deal, propuestos ya por algunos países”.

Y añade: “Todo esto debe ser interpretado supranacionalmente. Determinadas regiones que otrora lideraron tecnológicamente, como en su momento lo hizo la Unión Europea en aspectos tecnológicos, pueden volver a hacerlo liderando desde el I+D de proveedores de sistemas de energías renovables. Para ello vuelve a ser necesaria la participación pública; un marco legislativo estable y una apuesta financiera que contemple y entienda el riesgo que suponen estas iniciativas. Unas iniciativas que en el fondo generan un dividendo social, no solo para todas las empresas sino para el resto de la sociedad”.

En este sentido, el informe “The Carbon Majors Database”, publicado recientemente por Carbon Disclosure Project (CDP), destaca el papel que las empresas y sus inversores podrían desempeñar en la lucha contra el cambio climático. Tal y como recoge el informe, de las cientos de miles de compañías de todo el mundo únicamente un centenar de ellas son responsables del 71% de las emisio-nes globales de GEI desde 1988, siendo este tipo de emisiones las causantes del calentamiento global. En el lado positivo, cada vez son más las grandes empresas que apoyan la transición a una economía libre de carbono y se han comprometido a obtener energía de origen 100% renovable. Según CDP, en este
grupo, lideran el cambio compañías como Apple, Facebook, Google o Ikea. Así las cosas, a raíz de la celebración de la COP25, hemos conocido numerosas iniciativas y compromisos empresariales para limitar sus emisiones a la atmósfera. En este sentido, destaca el compromiso público de más de 500 empresas para acelerar la reducción de sus gases de efecto invernadero.

Se trata de empresas como Aguas Danone España, Patagonia, Davines, Allbirds, Intrepid Travel, The Body Shop, Ecoalf o The Guardian, todas ellas miembros de la comunidad B Corp, que se han comprometido a aplicar las medidas necesarias para alcanzar un nivel neto cero de emisiones para el año 2030, 20 años antes de los objetivos fijados en el Acuerdo de París, y contribuir de esta forma a la limitación del calentamiento global a 1,5ºC. El sector financiero, por su parte, también se ha sumado a la causa. Los principales bancos españoles, que representan más del 95% del sector, presentaron un compromiso conjunto para proceder en un plazo determinado a reducir la huella de carbono en sus carteras de crédito, de una forma susceptible de ser medida con criterios homologados internacionalmente y en línea con los objetivos del Acuerdo de París. De esta forma estas entidades se alinean con el “Compromiso Colectivo de Acción Climática” impulsado por UNEP FI. En virtud de este acuerdo, los bancos firmantes se comprometen a desarrollar las metodologías necesarias para valorar el impacto que puede tener en sus balances la actividad desarrollada por sus clientes desde un punto de vista de preservación del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático. Por su parte, la iniciativa Business Ambition for 1,5°C, el mayor movimiento de empresas por el clima impulsada por Antó- nio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, y promovida también por UN Global Compact y sus redes locales, cuenta ya con la firma de más de un centenar de empresas de todo el mundo, de las cuales diez de ellas son españolas: Acciona, Cellnex Telecom, ARPA Equipos móviles de campaña, Europamundo, Glovo, Iberdrola, Red Eléctrica de España, Telefónica, Iberia y Grupo Revenga. La iniciativa se puso en marcha el pasado mes de junio a raíz de la publicación del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que advertía de consecuencias irreversibles en caso de que el calentamiento global superara los 1,5°C. Pero el compromiso frente a la lucha contra el cambio climático también llega desde la alta dirección de las empresas, muestra de ello es que casi 300 CEO europeos se han adherido a la llamada a la acción para un “Nuevo Acuerdo para Europa” (“New Deal for Europe”), en términos de sostenibilidad. Un manifiesto impulsado por la red europea CSR Europe, en colaboración con sus partners nacionales como Forética en España. Se trata del mayor grupo de máximos cargos empresariales movilizado en Europa, con el objetivo de realizar una llamada a la acción para apoyar la implementación -en colaboración con los nuevos mandatarios europeos- de una estrategia conjunta para una Europa sostenible de aquí a 2030.

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