Reportaje

salud y bienestar

La empresa se vuelca en el bienestar integral de los empleados

09/07/2019 La OMS define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Es en esta línea que la mayor parte de las empresas que apuestan por la RSC en nuestro país son partidarias de fomentar el bienestar de sus empleados desde una perspectiva integral. Así pues, van más allá de la clásica visión de la Prevención de Riesgos Laborales para apostar por actividades de wellness basadas en el fomento del ejercicio físico y la alimentación saludable. También incluyen en el ámbito del bienestar las políticas de flexibilidad, a partir de las cuales hacen posible la conciliación de la vida profesional y personal.

“La salud, la seguridad y el bienestar de los trabajadores son de fundamental importancia para los propios trabajadores y sus familias, y también para la productividad, la competitividad y la sostenibilidad de las empresas, y por ende, para las economías de los países y del mundo”. Son palabras de María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Ambiente de la Organización Mundial de la Salud, que vienen a justificar que la inversión en la promoción del bienestar integral de las personas no solo es buena para la sociedad, sino también para las empresas y para la economía. Así pues, “cuando la excelencia empresarial es uno de los objetivos que persigue una organización, el cuidado y la promoción de la salud de las personas que forman parte de la misma debe ser un aspecto a tener en cuenta y poner en valor”, asegura, la directora de Seguridad y Salud de Mango, Helena Mora.

En este sentido, Miguel Rodríguez, head of Corporate SHE & Occupational Health de Henkel en España y Portugal, cree firmemente que “la salud no lo es todo, pero sin salud no hay nada. Por este simple motivo, creo que la mejor inversión que se puede hacer a nivel personal es la inversión en salud. Con respecto a la compañía, diría que una empresa no es ni más ni menos que las personas que la forman. Si las personas que forman la compañía se encuentran bien, se sienten cuidadas y felices, encuentran en la empresa espacios en los que mejorar y desarrollar su salud, reciben por parte de la empresas herramientas para vivir mejor, van a estar en condiciones de corresponder con la empresa y dar lo máximo”.

Conscientes de ello, y avalado por una multitud de estudios que aseguran que una buena salud laboral correlaciona con una mayor productividad y engagement, las empresas se vuelcan en fomentar el bienestar de sus empleados. Un trabajo que en los últimos años ha ido evolucionando de la clásica Prevención de Riesgos Laborales a una visión más integral que aborda los aspectos mentales, físicos y emocionales de las personas. Tal y como explica el médico responsable del Área de Servicios Médicos de Endesa, José Javier Prieto Domingo, “una de las maneras en que las empresas pueden cumplir con las expectativas de hábitos de vida saludables es creando lugares de trabajo saludables para sus trabajadores y que previenen enfermedades y dolencias causadas por el trabajo, además de ir un paso más allá y comenzar a promover estilos de vida saludables”. Así pues, la mayor parte de las compañías han puesto en marcha programas integrales de salud y llevan a cabo múltiples campañas encaminadas no sólo a la detección precoz de las enfermedades más prevalentes de nuestro entorno, sino al fomento de hábitos saludables, mediante la promoción del ejercicio físico o la alimentación saludable.


Planes integrales de bienestar

La mayoría de las empresas disponen de planes integrales de bienestar. En cuanto a la salud física, promueven programas de prevención de riesgos cardiovasculares, reconocimientos médicos, fomentan la práctica de ejercicio físico con actividades deportivas como pilates, running, fútbol y descuentos en gimnasios, entre otras. Además, los restaurantes y cantinas de las oficinas y centros de trabajo ofrecen diferentes tipos de menús saludables y, a menudo, van acompañados de información nutricional o talleres y charlas sobre comida sana. En el ámbito de salud psicológica, las compañías apuestan por las evaluaciones de riesgos psicosociales, así como la organización de programas y talleres dirigidos al control del estrés, la práctica del mindfulness o talleres sobre el sueño, entre otras iniciativas. Finalmente, esta oferta en salud y bienestar se suele complementar con iniciativas que favorecen la flexibilidad o teletrabajo, dirigidas a alcanzar un mayor grado de conciliación entre vida persona y profesional y, por tanto, a reducir los niveles de estrés de los colaboradores.

Pero en la definición de los programas de empresa saludable también hay que tener en cuenta la situación personal de los empleados y su diversidad. Es por ello que Rosa Jemez, Wellbeing manager de Mondelez International en España, considera que “el tiempo que dedicamos al trabajo, lo que hacemos o dónde lo hacemos, determina en gran medida nuestra vida, e incide en otros ámbitos, como nuestra relación con los demás, e incluso como cuidamos de nosotros mismos o de nuestras familias. Los empleados son únicos y cada uno de ellos excepcional. Por este motivo, cada empleado tiene necesidades diferentes y es muy importante que desde la empresa se creen entornos que impulsen el bienestar de los empleados desde la diversidad. Es sencillamente el camino para gestionar el talento”.

Una vez que los empleados tienen encima de la mesa el abanico de programas y actividades para fomentar una vida saludable, Kilian Guasch, Communication y Change Lead en representación del Comité BeWell de Bayer, opina que “creemos que el cuidado de la salud debe ser algo voluntario y que las compañías deben esforzarse en ofrecer los servicios y el apoyo que sea necesario, pero siendo conscientes de que, al final, es el propio empleado el que debe dar el paso adelante. Este enfoque nos permite alejarnos de un tono paternalista que puede generar rechazo e ir en contra de nuestros propios objetivos”.


El bienestar repercute en el negocio

Más allá de mejorar la vida de los empleados, los beneficios de la apuesta por una empresa saludable son múltiples. “El retorno de la inversión en programas de fomento de hábitos saludables se consigue en términos de mejora de indicadores de salud a medio largo-plazo, pero también en términos tangibles económico-financieros a corto plazo. Es decir, que los proyectos de salud son altamente rentables incluso en términos de inversión financiera”, asegura Mario Cabezos, gerente de Facility Management de Mutua Madrileña.

Pero más allá del retorno económico, Abel Pérez, director de Recursos Humanos de Lilly España, “las empresas que fomentan la seguridad y salud son, generalmente, empresas exitosas en su área de competencia, más eficientes y tienen una mayor capacidad de crecimiento e innovación y competitividad empresarial. Además, estas compañías gozan de un mejor ambiente de trabajo, lo cual contribuye a una mejor valoración del empleado de la calidad del trabajo en la empresa. Creemos, asimismo, que el fomento de hábitos de vida saludable en el entorno laboral aumenta el compromiso y el sentido de pertenencia a la organización de los empleados de la compañía”. En la misma línea, se posiciona la responsable de Prevención de Riesgos Laborales de Leroy Merlin, Inés Rojas, al afirmar que “fomentar el bienestar de los trabajadores aumenta la motivación. Una empresa saludable no sólo tiene menos absentismo y accidentes de trabajo, sino también una menor rotación y un mayor engagement y retención del talento”.

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