Reportaje

educación financiera

Rompiendo la brecha digital: así podemos ‘actualizar’ a nuestros mayores

31/01/2019 Existen dos conceptos que se han popularizado en los últimos años y que, sin embargo, rara vez vemos juntos: brecha digital y envejecimiento activo. Cuando hablamos de esta brecha solemos pensar en zonas rurales con precarias conexiones a Internet, pero la brecha digital también es generacional y está protagonizada por esas personas mayores que hacen todo lo posible por mantenerse activas física y mentalmente. Ahí es donde entra en juego el uso cotidiano de Internet, una pieza clave para que nuestros mayores sigan formando parte activa de la sociedad.

Ante este escenario cabe preguntarse: ¿estamos haciendo tecnologías lo suficientemente atractivas y sencillas para que recurran a ellas personas de cualquier edad? De hecho, ¿de qué manera puede ayudar la tecnología a las personas mayores en sus tareas diarias?

La brecha tecnológica entre mayores y jóvenes cada vez es menor. Así lo evidencia la Encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de la información y comunicación en los hogares: a día de hoy, el 43,7% de los españoles mayores de 65 años ha usado Internet en los últimos tres meses, un porcentaje que queda muy lejos de la media nacional (84,6%), pero si tenemos en cuenta que en 2007 apenas el 7% de los mayores recurría a esta tecnología, la progresión es innegable.


La tecnología que ayuda a las personas mayores

Parece evidente que, entre todos, debemos hacer que las personas mayores aumenten sus ratios de uso de según qué tecnologías. No solo porque les resulten más cómodas en sus tareas diarias, sino también porque, de hecho, a día de hoy disponemos de tecnologías especialmente enfocadas a ayudar de manera activa a este grupo de personas. Sobre todo, si recurrimos a un ejemplo claro: el del aumento de la esperanza de vida, la cronificación de muchos enfermos y el aumento de los cuidados sociosanitarios, un segmento en el que diversas tecnologías pueden ser muy útiles para los mayores.

Es el caso de Giraffplus, un proyecto desarrollado por un consorcio europeo que permite a los mayores estar en contacto con sus familiares y su médico, al mismo tiempo que mide su salud a través de unos sensores inteligentes. También Cruz Roja cuenta con diversos servicios de teleasistencia, entre los que destaca la herramienta móvil que permite seguir varios parámetros de salud del paciente y lo localiza mediante GPS, de modo que puede emitir una llamada de alerta, por ejemplo, si entra en una zona previamente marcada como peligrosa.

Aparte de las ventajas que ofrecen estas tecnologías, las cifras desmienten cualquier mito de aspecto tecnófobo por parte de este tipo de población. Según un estudio de la Universidad de Sevilla sobre la adopción de la banca digital en personas mayores, su aparente aversión hacia la tecnología no es tal: los encuestados ven con buenos ojos aumentar el uso de este tipo de tecnologías ya que, además, consideran que son unas herramientas que contribuyen de manera directa a su envejecimiento activo. Así pues, da igual el sector. Ya sea el sanitario, financiero, de consumo o de comunicación, el reto ahora es que diseñemos tecnologías que no solo sean funcionales y cumplan su cometido, sino que también piensen en su usuario potencial, ofreciéndole una sencillez de uso y una fiabilidad total y absoluta.


Cinco consejos de CaixaBank para operar en banca digital

Navega por webs seguras. Si accedes a una web para hacer operaciones financieras, asegúrate de que, en la esquina superior izquierda de la barra de direcciones, hay un icono de un candado. Eso significará que estás ante una web segura.

No des tus datos por email. No hagas caso de posibles emails que te alerten de un fallo de seguridad en tu banco o que te pidan tus contraseñas de acceso, ya que se tratará de un intento de estafa. Ningún banco, absolutamente ninguno, te pedirá nunca datos sensibles por email ni por teléfono.

Cierra sesión. Si has hecho una operación financiera en Internet, para abandonarla no basta con que cierres el navegador. Fíjate en la esquina superior de la pantalla, donde habrá un botón que generalmente se llamará “Cerrar sesión”. Pincha en él para cerrar el acceso a esa web una vez hayas acabado.

Cambia tus contraseñas. Aunque pueda parecer una tarea tediosa, es esencial que cambies tu contraseña cada pocos meses para evitar posibles intrusiones.

Conéctate desde casa. Si vas a entrar a la web de tu banco, hazlo desde tu casa o el domicilio de alguien de confianza. Evita conectarte desde centros sociales o cualquier otro sitio cuya conexión sea compartida por más personas.

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