Reportaje

Desayunos con RSE

La energía renovable, la clave para una transición energética efectiva

15/06/2018 Ante la realidad del cambio climático, los gobiernos están centrando gran parte de sus políticas y actuaciones en ámbitos como la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el fomento de las energías renovables o la eficiencia energética, entre otros. Un ámbito en el que cuestiones como la transición energética o cuál debe ser el mix de generación eléctrica para lograr los objetivos establecidos adquieren una especial relevancia. Con este trasfondo, el pasado mes de marzo, CompromisoRSE organizó una nueva edición del evento “Desayuno con Compromiso”. Bajo el título “Descarbonización. La transición energética vía mix de generación eléctrica”, expertos en el ámbito ambiental, eléctrico y renovable debatieron sobre la situación actual en España.

Ante la problemática del cambio climático, hace una década la Comisión Europea aprobaba el Paquete Europeo de Energía y Cambio Climático 2013-2020, que establecía los objetivos del 20/20/20 en materia de energías renovables, eficiencia energética y reducción de emisiones para 2020. Adicionalmente, el Marco sobre Clima y Energía establece el objetivo vinculante de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% en 2030 para lograr que en el 2050 la reducción de las emisiones alcance entre el 80% y el 95%. Unos ambiciosos objetivos que se suman al Acuerdo de París mediante el cual, en diciembre de 2015, 195 países acordaron el objetivo de limitar el calentamiento global por debajo de los 2°C, respecto de los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar el aumento de temperatura de 1,5°C.

A grandes rasgos, estos son los principales objetivos sobre el papel y aunque los expertos los acogen con satisfacción y los cualifican como “ambiciosos” muchos de ellos dudan de que sea factible alcanzarlos en las fechas establecidas por falta de la implementación de políticas concretas. Es el caso del director ejecutivo de Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes), Víctor Viñuales, que utilizando un símil médico asegura que “estamos asistiendo a la metástasis de un cáncer, pero no hay coherencia entre la gravedad del diagnóstico y las medidas que se toman”. En una línea similar se posiciona Fernando Ferrando, presidente de Fundación Renovables, al afirmar que nos encontramos ante dos realidades diferentes: “Después del Acuerdo de París, todo el mundo está de acuerdo con unos objetivos y compromisos claros para el horizonte de 2050, pero la segunda realidad es que hasta el año 2049 nadie quiere hacer nada. Las políticas que se están llevando a cabo están absolutamente disociadas del objetivo establecido para 2050, tanto a nivel europeo como nacional”.

Precisamente, a nivel nacional, el Gobierno español se ha alineado en la lucha contra el cambio climático y, para ello, está trabajando endiferentes políticas e iniciativas legislativas como la Ley de cambio climático y transición energética. No obstante, Fernando Ferrando se muestra pesimista y afirma que, en la actualidad, España “carece de política energética” y asegura que es una “política aleatoria y sin norte” basada en “las puertas giratorias”. No obstante, el presidente de la Asociación de Ciencias Ambientales y coordinador del Área de Energía del Instituto Superior de Medio Ambiente, Roberto Ruiz Robles, se muestra convencido de que 2018 será el año de la aprobación de la Ley de cambio climático y transición energética.

En este punto, la responsable del Programa de Clima y Energía de WWF España, Mar Asunción, considera que “el sector financiero es clave en la descarbonización” y aseura que la futura ley tiene la posibilidad de introducir los impactos que el cambio climático tiene en las inversiones. “Existen precedentes como el artículo 173 de la ley francesa, que incluye que tanto las empresas como los grandes inversores tienen que dar cuenta de los riesgos climáticos que tienen asociados y cómo los están gestionando para que los ciudadanos puedan tomar decisiones acordes”, recuerda Asunción. A pesar de ver el vaso medio lleno o medio vacío, los expertos que asistieron al Desayuno de CompromisoRSE coinciden en la necesidad de que para que la nueva ley sea viable debe contemplar sanciones y tener un presupuesto asociado. “Está muy bien pedir derechos para tener un planeta limpio, pero necesitamos obligaciones y restricciones para que las cosas pasen”, puntualiza Alberto Amores, socio de Monitor Deloitte.


La transición energética ya ha empezado

A pesar de la situación de la legislación española al respecto, los expertos aseguran que la transición energética ya ha empezado, es imparable y que ésta va a llegar de la mano de la electrificación de la demanda, puesto que hoy en día la tecnología es madura y lo permite. Tal y como comenta Roberto Ruiz Robles, “la transición energética ya ha empezado a nivel mundial, aunque al ritmo que vamos quizás no lleguemos a alcanzar los objetivos en el plazo establecido. Nos falta apostar más por la eficiencia energética y reducir las emisiones”. Es por ello que Alberto Amores considera que es necesario “demostrar las ventajas sociales, medioambientales y económicas para que la transición ocurra en los ritmos necesarios”.

Además, los expertos coinciden en afirmar que hasta ahora la política energética en España se ha centrado en la oferta cuando tendría que centrarse en la demanda. En este punto, Fernando Ferrando considera que “la adaptación de la oferta de las renovables pasa por la adaptación de la demanda y el sector energético tradicional no tiene miedo a competir con una oferta distinta, ya sean parques eólicos o fotovoltaicos. Lo que tiene verdadero pánico es a la revolución de la demanda”.

En este sentido, Mar Asunción opina que “la transición energética es una oportunidad de pasar de un modelo obsoleto basado en los combustibles fósiles a un modelo más eficiente, que sea renovable, que no tenga problemas para la salud, que genere empleo de calidad y que ponga al ser humano en el centro. Una de las oportunidades de la transición energética es pasar de un modelo centralizado a otro descentralizado porque las energías renovables nos lo permiten gracias al autoconsumo”. También habla en términos de oportunidad el director general de la Asociación Empresarial Eólica, Juan Virgilio Márquez: “La transición energética es una transformación de la sociedad. No hay que pensar solo en el precio de la energía eléctrica o que ésta sea limpia, sino que podemos jugar un papel industrial que nos permitirá generar un activo, un beneficio, un bienestar y una riqueza para nuestro país”. Es por ello, que Márquez considera que “estamos en un momento en el que el debate debe ser a largo plazo y con un enfoque macroeconómico, pero estamos teniendo un debate a corto plazo y con un enfoque eléctrico”.

Precisamente los expertos lamentan que a la hora de abordar la transición energética y los objetivos de reducción de emisiones no se ponga el foco en el sector del transporte. Y es que tal y como recuerda el socio de Monitor Deloitte, Alberto Amores, “el transporte es el sector más emisor en España, por lo que su descarbonización debería ser una prioridad, junto con el sector eléctrico”. En la misma línea el presidente de la Fundación Renovables lamenta que, a menudo, “centramos la discusión en la reforma del sector eléctrico y favorecemos el consumo de los combustibles, que es algo que no tenemos, es ineficiente y contamina”.

Pero al hablar de la transición energética, Roberto Ruiz Robles advierte de que “necesitamos una transición energética justa que no olvide temas de vulnerabilidad y pobreza energética”. En este punto Mar Asunción opina que en esta transición energética justa las Administraciones tienen que velar por el bien colectivo y, en este sentido, reclama a la Administración que cree el marco necesario para desinvertir en combustibles fósiles y cambiar, así, el modelo de negocio. “No podemos continuar manteniendo un modelo de negocio que lleva a la Humanidad a la ruina porque nos dirige al colapso y al cambio climático”. Por su parte, Fernando Ferrando apuesta por el pragmatismo y realizar una transición que permita que los sectores que tienen más que perder puedan minimizar sus riesgos.


Futuro del mix de generación eléctrica

En el contexto de la descarbonización, el futuro del mix eléctrico es una de las incógnitas que habrá que despejar en los próximos años para poder alcanzar los objetivos medioambientales. En este sentido, existe un consenso acerca de que el mix de generación eléctrica deberá ser prácticamente renovable a 2050.

El director general de la Asociación Empresarial Eólica, Juan Virgilio Márquez, apuesta por la electrificación de la demanda. “La electricidad es un producto por el que todos apostamos, pero solo representa el 35% del consumo de la energía del país. Si queremos llegar a los objetivos de descarbonización esto tiene que cambiar y evolucionar hacia un mix donde la electricidad sea mayoritaria”.

En la misma línea se posiciona Alberto Amores, de Monitor Deloitte, que apunta que esta electrificación se debe llevar a cabo instalando “más energía renovable y energía de respaldo para esa renovable”. Con esta convergencia, Amores asegura que se conseguirá desplazar las energías más contaminantes y llo permitirá abaratar los costes energéticos, tanto para los consumidores particulares como para los industriales.

Más concretamente, la Fundación Renovables apuesta porque en el año 2030 las energías renovables cubran el 50% de la demanda final de energía y el 80% de la generación de electricidad. Algo para lo que todavía queda camino por recorrer pues según los datos de su presidente, Fernando Ferrando, en la actualidad “España es un país altamente dependiente de Europa a nivel energético que ciframos en un 83% porque no consideramos la energía nuclear como un combustible patrio. Lo único que tenemos son renovables y, en la actualidad, estamos en un 17%”. En este punto, el director ejecutivo de Ecodes, Víctor Viñuales, considera que en el mundo actual no es razonable tener esta elevada dependencia energética: “Desde el punto de vista de la seguridad, es una irresponsabilidad mantener estos niveles de dependencia energética porque en un momento de complicación en el comercio internacional las fronteras pueden no funcionar. Es un tema que hay que abordarlo desde el punto de vista de la seguridad en un mundo inestable”.

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