Reportaje

Objetivos del Milenio y del Desarrollo Sostenible

Avances en la pobreza y la mortalidad infantil y retos pendientes en la desigualdad y la inclusión

10/02/2015 Aunque ciertos tímidos avances dan pie a la esperanza, muchos son los flagrantes incumplimientos en los retos marcados por la comunidad internacional en relación al desarrollo social. Finalizado el período marcado por los Objetivos del Milenio hay quien marca en un 10% el cumplimiento de sus retos (sobre todo en los avances en la erradicación de la pobreza extrema y la disminución de la mortalidad y escolarización infantil). Este año se da paso al período abierto hasta 2030 por las Naciones Unidas para los Objetivos del Desarrollo Sostenible, con mucha tarea por delante, y que ponen el acento en la inclusión.

Erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre sexos, reducir la mortalidad de los niños menores de cinco años, mejorar la salud materna, combatir el SIDA y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad del medioambiente y fomentar una alianza mundial para el desarrollo. Son los ambiciosos retos que se marcaron las Naciones Unidas en 1990 y denominaron Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Hasta aquí, se trata de datos objetivos. Lo que no es tan consensuado es el grado de cumplimiento de la globalidad de los retos. Parece aceptado que se ha avanzado en la reducción de la pobreza extrema y de la mortalidad infantil, en la igualdad de género en la enseñanza primaria y en la mejora de las instalaciones sanitaria básicas de países subdesarrollados. Otros aspectos están estancados y hay quien opina que en algunos se ha retrocedido. Este reportaje recoge las opiniones de expertos en la materia acerca del grado de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, así como de las prioridades que deberían marcarse en el próximo período 2015-2030 para los que han venido en llamarse Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Para el presidente de la Red Española del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, Ángel Pes, los Objetivos de Desarrollo Sostenible van a revisar uno de los puntos débiles, que es la inclusión desde su nacimiento del sector privado. “Además –dice Pes– contienen un acierto, como su nombre indica, ya que tienen un enfoque más amplio de los problemas del mundo que los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Se orientan más al desarrollo sostenible que a la pobreza en sí misma, lo que permite dar un enfoque más completo de las necesidades a trabajar y sobre todo, permiten conjugar con realismo las acciones de las empresas, cuya contribución al desarrollo puede ser decisiva. En ese sentido estamos a favor de potenciar lo que tiene que ver con el antiguo octavo objetivo: el trabajo en alianzas multistakeholder”.

Coincide en priorizar la lucha contra la desigualdad el director general de Intermón, José María Vera. “Los Objetivos deben ser para todos los países del mundo con metas exigentes y adaptadas a cada contexto y punto de partida –dice–. Es esencial que la sostenibilidad se incorpore con una mayor intensidad ante los desafíos climáticos y la presión sobre los recursos naturales. El otro elemento a incorporar es la desigualdad. Cada país, incluyendo España como el segundo país más desigual de la UE, debe tener un objetivo de reducción de la desigualdad extrema, como forma de luchar contra la pobreza. Su despliegue en metas deberá incorporar la justicia fiscal, las brechas salariales y la igualdad de género”.

Daniel Ortiz, director de Relaciones Institucionales en el Institut Cerdà, remarca el punto de colaboración entre actores que indicaba Àngel Pes: “Hay que afrontar el problema en clave de gobernanza –dice-. Dado que no hay ningún actor que por sí sólo tenga la más mínima posibilidad de acabar con la pobreza y el subdesarrollo en el mundo, es preciso incrementar mucho más todavía la colaboración entre los gobiernos, las empresas y la ciudadanía. Hay que tejer redes de colaboración e impulsar alianzas a largo plazo entre estos 3 actores fundamentales, con el objetivo de multiplicar los impactos positivos (económicos, sociales y ambientales) sobre el planeta. Sólo desarrollando la colaboración y la innovación sostenible y responsable entre los diversos agentes económicos, políticos y ciudadanos, seremos capaces de acabar con la pobreza y el subdesarrollo”.

No hay que olvidar que los ODS no dejan de ser una continuidad de los ODM. En ese sentido, José Luis Lizcano, director gerente de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA), cree que hay mucho por hacer y los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible que se están planteando “deben intentar perseverar en alcanzar lo no logrado. La enseñanza primaria universal, la igualdad entre sexos impulsando a la mujer, la mejora de la salud materna y reducir la muerte de niños menores de cinco años son objetivos ineludibles que tienen que permanecer en la agenda de cualquier propósito”.

“Es indispensable también avanzar e incorporar de manera decidida y visible el objetivo de que las ayudas lleguen a los que realmente las necesitan –añade Lizcano–. Los gobiernos y las tiranías de muchos países receptores de ayudas financieras y no financieras no pueden malversar los fondos y las grandes potencias deberían intentar establecer y asegurar canales seguros, aunque tuviera que ser respaldados por fuerzas armadas internacionales, en algunos casos. La política de altos vuelos desgraciadamente no es nada efectiva en la mayoría de las ocasiones para asegurar estos canales tan necesarios para que la población necesitada acceda a la ayuda”, sentencia.

Próximos pasos a finales de 2015

A finales de 2015, con el vencimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, será necesario que los actores implicados, instituciones, autoridades públicas, empresas, organizaciones de la sociedad civil, los ciudadanos, mundo académico, etc. promovamos la consecución del nuevo marco global que marque la agenda de la RSC, bajo el respaldo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2015-2030.

Justo Villafañe, socio de Villafañe & Asociados dice que “todo apunta a que, teniendo en cuenta, la propuesta que ha elaborado la Agenda internacional de la Cooperación Española, sobre Objetivos que marcarán la Agenda Post2015, el principal reto de este marco será el crecimiento inclusivo, a través de tres pilares: gobernanza y derechos humanos; infraestructuras y tecnología; y paz y sostenibilidad. En este aspecto las aportaciones de las organizaciones empresariales serán cruciales.

La comunidad internacional abre un debate en la agenda post-2015, donde recomienda no perder de vista los obstáculos que han impedido cumplir con los ODM: las normas de comercio internacional y de inversión, que sitúan en desventaja a los países más pobres; la evasión y el fraude fiscal de los más ricos; o el desmedido uso de recursos naturales. Los tres pilares del desarrollo ambiental, social y económico se conciben como interdependientes y deberán ser abordados de manera conjunta.

Las empresas contribuirán en al avance de los objetivos de desarrollo sostenible implementando estrategias de responsabilidad corporativa que promuevan el crecimiento económico inclusivo, el progreso y la igualdad social y la protección medioambiental”, opina.

Miguel García, director de Comunicación y Relaciones Externas de DKV, tiene muy claras cuáles deberían ser las prioridades para el 2030: conseguir lo antes posible el total cumplimiento de los objetivos del milenio y profundizar más en la responsabilidad de todos los implicados que han frenado la consecución de dichos objetivos. “Espero que en los próximos años podamos centrarnos más en las verdaderas causas en vez de lidiar con los efectos de la falta de responsabilidad por parte de todos los agentes con poder suficiente para conseguir un mundo mejor, más digno y más respetuoso con el planeta”, afirma, y concluye que, en ese sentido, la sostenibilidad, la transparencia, la innovación responsable y las alianzas serán aspectos cada vez más estratégicos para el mundo empresarial.

Rio+20, el origen de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Como indica Antonio Ernesto Guerrero, director del Observatorio de RSE de la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT, las prioridades de los Objetivos del Desarrollo Sostenible deberían ser en primer lugar, como se señala en el documento final de Rio +20, de carácter global y universal, aplicable a todos los países, teniendo en cuenta las diferentes realidades nacionales, capacidades y niveles de desarrollo. “Es preciso que todos los sientan como propios, asumibles y necesarios para encarar el cambio de ciclo en los aspectos social, económico y medioambiental que ahora ya estamos experimentando, y hacer con ellos un planeta más agradable en el que relacionarnos”, dice.

Para Juan Ramón Silva, director general del área de Marketing y RC de Acciona, las prioridades para los Objetivos del Desarrollo Sostenible son: “Asegurar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos; garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna; construir infraestructura flexible, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación; transformar las ciudades en inclusivas, seguras, resistentes y sostenibles; y tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus impactos”.

A Rafael Fuertes, director general de Fundación +Familia, le gustaría que en los ODS figurase como una de las prioridades el empoderamiento familiar. “Con las crisis económicas que hemos padecido la mayoría de los países desarrollados hemos descubierto la importancia de la familia en la sostenibilidad de las sociedades cuando el Estado carece de los medios para ayudar”, opina Fuertes.

Emiliano Moreno, gerente de Relaciones Públicas, Relaciones Institucionales y Comunicación de 3M en España opina, a título personal, que “más allá del número y definición de cada uno de los objetivos, el Desarrollo del Milenio debería explicitarse desde una perspectiva sistémica, cerrando un "círculo virtuoso" (por ejemplo): Erradicar la pobreza y el hambre..., para estar en disposición de "acceder a la educación", con el fin de "mejorar la calidad de vida de mi entorno", y en consecuencia "a través de a cultura y de un acceso a puestos dignos de trabajo, fomentar la igualdad social entre las personas (independientemente de su género y de su orientación sexual)", lo que sin duda redundaría en "generar más recursos para erradicar la pobreza y el hambre (sin tener que depender de la caridad)"... y vuelta a empezar”.

Borja Vilaseca, periodista de “El País”, cree que de cara al futuro, se debería apostar el decrecimiento. “Se trata de una corriente económica y ecológica que tiene como finalidad reducir de forma eficiente la extracción de recursos naturales, el uso de energía y la producción y el consumo de bienes y productos materiales, reduciendo así nuestra huella ecológica sobre el planeta”.

Podemos concluir, como dice José Manuel Sedes, manager de Responsabilidad Corporativa de Vodafone, en los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) “será necesario concentrar el empeño, en primer lugar, en aquellos objetivos en los que los avances no han sido suficientes, tales como: Seguir luchando contra el hambre, ya que la nutrición insuficiente crónica aún afecta a uno de cada cuatro niños; reducir la mortalidad materna, ya que a lo largo de 2013 murieron en todo el mundo casi 300.000 mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto, cuando, en general, ese tipo de muertes es prevenible; disminuir las tasas de deserción escolar y alfabetización; intensificar las acciones para avanzar en la igualdad de género, con el fin de alcanzar la igualdad salarial, erradicar el subempleo y la precariedad laboral que sufren muchas mujeres, y repartir el peso del cuidado familiar; expandir la terapia antirretroviral para luchar contra el virus del VIH e intensificar el conocimiento del VIH para evitar que la enfermedad siga progresando; mejorar las prácticas de saneamiento, dado que aún hay millones de personas expuestas a grandes riesgos por no tener acceso a instalaciones sanitarias adecuadas y potenciar la protección del medio ambiente, dado que cada año se pierden millones de hectáreas de bosques, aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero, numerosas especies están en peligro de extinción, o los recursos hídricos renovables son cada vez más escasos.

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