Reportaje

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El Big Data, un valor en auge

13/01/2015 Vivimos en una sociedad digital en la que el uso de todo tipo de dispositivos móviles forma ya parte habitual de nuestro día a día, incluso en el rincón más alejado del planeta. Y con la utilización constante de estos dispositivos, generamos una cantidad ingente de datos en la que los expertos han visto una materia prima inmejorable para anticipar todo tipo de fenómenos naturales y comportamientos humanos.

Esta inmensa cantidad de información y su análisis conforman el fenómeno conocido como Big Data, cuyo enorme potencial abarca desde su aplicación por parte de empresas para predecir y analizar los gustos, necesidades y opiniones de sus clientes hasta la optimización de un sistema de transporte o de tráfico en cualquier ciudad del mundo. Tal es el interés y el valor que se está viendo ya en el Big Data que, según un reciente informe de McKinsey Global Institute, en Estados Unidos se necesitarían entre 140.000 y 190.000 personas con experiencia en analítica de datos para dedicarlas a este trabajo. Otro aspecto que destaca dicho informe es que, en Europa, los gobiernos podrían ahorrar del orden de 150.000 millones de dólares en mejoras de eficiencia operativa si utilizaran los beneficios del análisis de datos masivos. Más allá de eso, el Big Data tiene también una vertiente humanitaria como herramienta indispensable para predecir o reaccionar eficientemente ante catástrofes naturales, epidemias o mejorar la ayuda solidaria dirigida a los países subdesarrollados.

El lado humano de algo aparentemente tan frío como los datos fue el tema de debate elegido en Jornadas “Big Data, Good Data” de la 6ª edición del curso de Ciencia de Redes, que organiza la Cátedra Orange y que tuvo lugar el pasado mes de noviembre en la ETSI de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid. En este debate, diversos expertos debatieron sobre las aplicaciones sociales del Big Data para temas tales como la ayuda al desarrollo, la protección de la infancia, las alertas epidémicas, la gestión de catástrofes o la medicina.

Miguel Ángel Luengo, responsable científico del programa Global Pulse de Naciones Unidas, dio a conocer proyectos como el que está llevando a cabo la organización internacional en Colombia a través del programa Global Pulse. Allí, el análisis del clima de los últimos diez años permitió deducir como poco recomendable la siembra de los agricultores de la zona debido a los malos augurios climáticos. Y, efectivamente, el análisis de los datos demostró ser muy certero, pues, debido a la temporada de huracanes, el año 2013 fue catastrófico para la agricultura colombiana y provocó fuertes pérdidas a los que decidieron no seguir el consejo.

Otra de las iniciativas que se dio a conocer durante las jornadas fue el Challenge D4D Senegal, un proyecto que está siendo promovido por Orange con el objetivo de recabar proyectos que ayuden a mejorar las condiciones de vida en este país africano gracias al uso de Big Data. Tal y como explicó Ludovic Centonze, director de proyectos en Orange CSR, en el concurso que se ha puesto en marcha se han definido, en colaboración con los ministerios responsables o instituciones asociadas, las cinco áreas prioritarias en las que trabajar: salud, agricultura, transporte e infraestructura, energía y producción de estadísticas nacionales.

Los madrileños, tuiteros trasnochadores
Uno de los estudios que más atrajo la atención de los presentes fue el de la investigadora Vanessa Frías, que, a través el análisis de datos sobre nuestro comportamiento en redes sociales, ha logrado definir con alto nivel de detalle en qué nos parecemos a nuestros vecinos ingleses y norteamericanos a la hora de utilizar Twitter. Del estudio pormenorizado de parámetros tales como densidad de población, horarios de actividad o número de tweets en las ciudades de Madrid, Londres y Nueva York, Frías logró establecer que, de las tres, Madrid es la ciudad que más tarde comienza su actividad en la red social en las zonas de negocio. Sobre las 8.30am se inicia un aumento considerable en la cantidad de tweets que generamos en nuestro país, mientras en Londres y Nueva York se ha iniciado dos y una hora antes, respectivamente.

Sin embargo Madrid es, de las tres ciudades, la que finaliza más tarde la actividad en la popular red tanto en la vida nocturna y de ocio como en el uso residencial. La actividad de Nueva York, por ejemplo, tiene su punto más bajo de actividad alrededor de las 4am, al igual que Londres, mientras que Madrid esto ocurre una o dos horas más tarde, según el perfil del usuario considerado. Otro dato del estudio es el referido al uso que hacemos de Twitter según la densidad de población. Así, Nueva York es la ciudad con un volumen muy superior de tweets por kilómetro cuadrado (84,13), seguida de Londres (42,51) y Madrid (10,88). Finalmente, la investigadora concluyó que las zonas con más volumen de actividad en las tres ciudades son las zonas comerciales y de negocio, seguidas de zonas industriales y domicilios particulares.

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