Reportaje

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Dar respuesta a necesidades sociales, principal objetivo de las fundaciones empresariales

22/10/2014 A pesar de la crisis, el sector fundacional español ha mantenido su actividad entre 2008 y 2012, periodo en el que se ha producido un ligero aumento de los gastos al pasar de 7.600 millones de euros a 7.939 millones de euros. Estos son los datos que pone de relieve el segundo informe sobre “El sector fundacional en España: Atributos Fundamentales” presentado en septiembre por la Asociación Española de Fundaciones.

De acuerdo con el análisis elaborado por el Instituto de Análisis Estratégico de Fundaciones (INAEF), las fundaciones españolas han utilizado su capital y han desinvertido con el objetivo de mantener la actividad fundacional. Esto es debido a que a excepción del 2009, durante todo el periodo analizado los gastos han superado a los ingresos. De este modo, los activos se han reducido en un 13% y los ingresos en un 22%, mientras que los gastos lo han hecho en un 6,8%. Paralelamente, durante los años comprendidos entre 2008 y 2012 también se ha producido un aumento de el número de beneficiarios directos netos de la actividad fundacional durante el periodo de crisis. Así, en 2008 hubo 17,8 millones de beneficiarios y en 2012 esta cifra aumentó hasta los 29,86 millones. “Nosotros siempre decimos que donde hay una necesidad hay una fundación. Las fundaciones actuamos en todos los campos de actividad de interés general y desde este punto de vista la crisis está aumentando las necesidades y en consecuencias crecen las iniciativas o la necesidad de responder a esos problemas”, comenta el presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Javier Nadal.

Aunque los exper tos destacan la relevancia alcanzada por la actividad fundacional en lo que se refiere a su impacto social, ponen de relieve que se comienza a vislumbrar el agotamiento del sector fundacional para hacer frente al conjunto de necesidades sociales derivadas de la crisis. “La crisis está afectando al sector con una mayor demanda de necesidades, con una mayor dificultad para captar recursos y con un esfuerzo por parte de las fundaciones de mantener el nivel de actividad a costa de reducir la cantidad de reservas o incluso los activos”, añade Javier Nadal.

Por otra parte, el comportamiento del sector desde el punto de vista del empleo ha sido positivo desde el comienzo de la crisis en comparación con el comportamiento en el conjunto de la economía española. De este modo, el número de empleos directos remunerados ha pasado de 181.547 en 2008, a 196.551 en 2012. De acuerdo con la información aportada también se ha producido un incremento de la participación de las fundaciones sobre el nivel de empleo, que ha pasado de un 0,9% a comienzo de la crisis, a un 1,19% actual.

Los datos ponen de manifiesto la contribución del sector fundacional al desarrollo socio económico de España y su capacidad de hacer frente a la crisis con respecto a otros sectores de actividad. Pero las cifras revelan que el sector requiere de la urgente puesta en marcha de mejoras normativas –mecenazgo–, como una necesidad vital para que las fundaciones tengan un funcionamiento técnicamente mejor y mejore su eficacia en el cumplimiento de los fines de interés general.

Distribución geográfica
Por comunidades autónomas Madrid es la región con mayor número de fundaciones activas en los años 2010, 2011 y 2012, que junto con las de Cataluña, suponen alrededor del 45% del total de las fundaciones activas efectivas españolas.
En cuanto a la densidad fundacional –número de fundaciones por número de habitantes– se situaron a la cabeza en 2011 las Comunidades Autónomas de Navarra y Madrid, con 34 fundaciones por cada 100.000 habitantes, y en 2012 ostentaron dicha posición Madrid y Cantabria, con 32 fundaciones activas efectivas por 100.000 habitantes. Por el contrario, la comunidad con menor densidad fundacional, exceptuando por su carácter especial a Ceuta y Melilla, fue Andalucía, con una densidad fundacional en 2012 inferior a 10 fundaciones por 100.000 habitantes.
Por lo que respecta a la adscripción administrativa por registros y protectorados, desde el año 2010, en que el 72,47% de las fundaciones activas efectivas españolas estaban vinculadas a Protectorados autonómicos, el porcentaje ha ido en descenso, llegando a un 67,82% en 2012, como consecuencia de la extinción de Fundaciones Públicas de las Comunidades Autónomas debido al proceso de ajuste fiscal y al redimensionamiento del sector público autonómico. En el caso de los Protectorados estatales, el porcentaje ha ido en aumento, desde el 29,87% del año 2010 hasta alcanzar el 32,18% en 2012, siendo los principales por volumen de fundaciones los de los ministerios de Educación, Cultura y Deporte y Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

La financiación y el protectorado único: los grandes retos
El sector fundacional español es muy activo, dinámico y comparable al resto de países de nuestro entorno. “De hecho, la Asociación Española de Fundaciones es la segunda asociación más grande de Europa, sólo por detrás de la alemana”, matiza el presidente de la AEF, Javier Nadal. Pero a pesar de este dato, hay una gran distancia en materia de financiación. En palabras de Nadal, “en España, el dinero que ingresan y que gastan el conjunto de todas las fundaciones proviene en un 85% del capital privado y en un 15% de dinero público”.
Y es que a grandes rasgos las distintas legislaciones de los países europeos contemplan unas desgravaciones o incentivos que rondan el 60% para personas físicas y se sitúan alrededor del 70% para personas jurídicas. En cambio, “en España tenemos una diferencia radical en este punto puesto que, a nivel de desgravación fiscal, nos situamos a la mitad de lo que hay en nuestro entorno. Aquí sí que tenemos una debilidad importante. En España tenemos una desgravación del 25% para las personas físicas y del 35% para las personas jurídicas”, se lamenta el presidente de la AEF. Precisamente, es este uno de los puntos que han llevado a la asociación a mostrarse contraria al Anteproyecto de Ley de Fundaciones que el gobierno español aprobó a finales de agosto. “Nos estamos manteniendo, haciendo una reestructuración interna y de alguna manera llegando al límite de nuestras posibilidades, por eso creemos que lo más urgente es mejorar los incentivos fiscales para conseguir que haya un mayor número de donantes y una mayor aportación del sector privado a la financiación”.
Además de la financiación, la AEF lamenta que el anteproyecto de ley aumente la burocracia y la intervención de la Administración. Según explica Javier Nadal, “el gran problema que tenemos en la legislación actual es que mientras que la primera ley de fundaciones de 1994 ordena que exista un protectorado único de ámbito estatal, en la realidad hay más de 50 protectorados que provocan poca coordinación, variedad de criterios, dispersión de órganos…”. Ante esta situación la Asociación Española de Fundaciones reclama la creación de un protectorado único de ámbito estatal que se convierta en el órgano de interlocución de las fundaciones en España

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