eficiencia energética
La eficiencia energética, una apuesta por la competitividad
25/07/2013 El uso de energías renovables, la implantación de flotas bajas en emisiones, iniciativas en el ámbito de la iluminación y la climatización… son algunas de las acciones que las empresas españolas están llevando a cabo para ser más eficientes energéticamente. Y es que lejos de verlo como un problema, la apuesta por la eficiencia energética tiene un importante impacto económico, ambiental y social que se traduce en un aumento de la competitividad empresarial.
Los objetivos actuales de la Unión Europea en materia de energía y cambio climático se resumen con la famosa ecuación 20-20-20. Es decir, una reducción del 20% de los gases de efecto invernadero, un aumento de la cuota de renovables hasta el 20% y una mejora de la eficiencia energética del 20% en el horizonte del 2020. No obstante, la Unión Europea está considerando en estos momentos incrementar su objetivo de reducción de gases de efecto invernadero y debatiendo los objetivos en clima y energía para 2030.
De hecho, según el borrador sobre la nueva política energética y ambiental, Europa se propone reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% y aumentar el porcentaje de energías renovables al 30% en 2030.
Hoy en día la energía supone un recurso fundamental para el desarrollo y adecuado funcionamiento de las ciudades y para la calidad de vida de los individuos. No obstante, el aumento inexorable de la población mundial supondría duplicar en 2030 la energía consumida en 2004, según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía. “Hacer viable esta necesidad requerirá una ingente inversión de recursos económicos en un entono en el que la energía será cada vez más escasa y, en consecuencia, más costosa. Todo lo anterior derivará, previsiblemente, en una subida progresiva del precio de la energía y en una mayor problemática ambiental”, afirma José Longás, presidente del Club de Excelencia en Sostenibilidad.
En el caso de España la situación se puede agravar pues la dependencia energética exterior es de aproximadamente un 80%, siendo la media europea de un 50%, por lo que el panorama descrito anteriormente supondría elevados costes y afectaría gravemente a la competitividad del país. “La mejora de la eficiencia energética es, por lo tanto, crucial tanto en la actividad empresarial como en la economía doméstica”, añade José Longás.
Catálogo de Buenas Prácticas en Eficiencia Energética
Precisamente con el objetivo de poner en valor las iniciativas que están siendo llevadas a cabo a favor de una gestión eficiente de la energía en España, el Club de Excelencia en Sostenibilidad y Endesa han editado el Catálogo de Buenas Prácticas en Eficiencia Energética. Una herramienta que pretende ser movilizadora de nuevas acciones en esta materia poniendo de manifiesto los innumerables beneficios económicos, sociales y ambientales.
Las iniciativas contenidas en este Catálogo profundizan en temas como el aprovechamiento de residuos, compromiso de la plantilla con los objetivos de eficiencia energética, contratación pública verde, eco-diseño e innovación tecnológica, implantación de energías renovables, mejora de la calidad del aire, movilidad sostenible, planes de ahorro, redes inteligentes, rehabilitación y acondicionamiento de las edificaciones o sistemas de gestión energética, entre otros.
En la mayoría de las prácticas contenidas en el Catálogo se revelan los objetivos iniciales de ahorro económico, de energía y de emisiones de CO2, la inversión incurrida y los recursos humanos empleados, y los resultados obtenidos con su puesta en marcha, lo cual permite tener una visión global de la acción tanto en términos de eficacia como en beneficios y retorno de la inversión. Además de presentar información sobre el lugar de implementación, los grupos de interés tenidos en cuenta, la descripción detallada de las mismas y el perfil de la organización.
¿Qué motiva a las empresas a ser eficientes?
“Desde Endesa entendemos que la eficiencia energética no debe ser una opción voluntaria; sino una condición imprescindible e inaplazable para nuestro desarrollo futuro, razón por la que nuestro compromiso con la sociedad es apostar por una política activa en eficiencia energética a través de una propuesta decidida tanto desde el lado de la oferta como de la demanda”, justifica Fernando Ferrando, director de Eficiencia Energética de Endesa, la firme apuesta de la compañía por ser eficiente energéticamente. “Somos conscientes de la paulatina adaptación del modelo energético hacia una vertiente más sostenible en la que el ciudadano ejerce como consumidor activo y que a partir del conocimiento de sus consumos sea capaz de asumir un papel central en la consecución de una demanda de energía gestionable”, añade Fernando Ferrando.
Es por este motivo que para muchas empresas la eficiencia energética forma parte de su Responsabilidad Social Empresarial como parte de su compromiso para “proporcionar respuestas sostenibles a las expectativas de nuestros grupos de interés en los ámbitos medioambiental, social y económico. Poniendo en práctica este compromiso, nuestra compañía tiene como objetivo final generar valor de forma sostenible”, explica el director de Infraestructuras e Inmuebles de Orange España, Javier del Agua.
Afrontar el cambio climático es uno de los grandes retos de la sociedad, en el que el sector de las telecomunicaciones puede contribuir de forma significativa a su control, tanto por la aplicación de medidas dentro del sector como a través del uso de sus productos y servicios por otros sectores. Tal y como afirma, José Manuel Sedes, director de Sostenibilidad y Calidad de Vodafone España, “todos los sectores deben controlar sus emisiones de CO2, y un uso innovador de las telecomunicaciones puede ayudar a crear una economía de bajas emisiones en CO2. La necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es, al mismo tiempo, una notable oportunidad para muchas empresas de éste y otros sectores. Los productos y servicios inteligentes, basados en comunicaciones maquina a máquina (M2M) permitirán ahorrar dinero a los clientes y ayudarán a reducir las emisiones”.
Los múltiples beneficios de la eficiencia energética Recientemente, el presidente de la Plataforma Española de Eficiencia Energética, Juan Puertas, comentaba en una conferencia que la eficiencia energética está de moda porque permite generar ahorros energéticos que se traducen, de inmediato, en ahorros económicos. Puertas afirmaba también que la aplicación de soluciones de eficiencia energética debe permitir mejorar la competitividad de nuestra industria y de los sectores terciarios, y que su aplicación al sector doméstico y público debe ayudar a mejorar la situación económica del país.
Y, efectivamente, la reducción de los consumos energéticos y la implantación de medidas de eficiencia tienen una traducción directa en términos económicos para las empresas. Tal es así que Telefónica ha ahorrado desde 2007 “más de 25 millones de euros gracias a los proyectos de eficiencia energética implementados por nuestros Energy managers a nivel local y con la ayuda de la Dirección de Operaciones Global”, comenta Silvia Guzmán Araña, directora global de Reputación y Sostenibilidad de Telefónica. En la misma línea, se sitúa la experiencia de NH Hoteles que “ha logrado reducir 33 millones de euros en costes de operaciones desde 2008 gracias a las iniciativas medioambientales puestas en marcha por la compañía. La responsabilidad medioambiental ya forma parte de nuestra cultura y contribuye, además, a la creación de valor añadido en el grupo hotelero”, puntualiza Mónica Chao, Corporate Environment manager de NH Hoteles.
Con estos niveles de ahorros económicos, las empresas pueden ganar competitividad y eficiencia
gracias a la inversión en áreas claves de las compañías. Es el caso de Sanitas, empresa a la que el ahorro económico le ha permitido “destinar más recursos a la innovación y a la mejora de nuestras instalaciones, así como a incrementar el número de nuestros centros. Además, es nuestro compromiso con la sociedad y nuestra misión de cuidar a las personas y el medio ambiente lo que influye en nuestra marca y reputación así como en la percepción que la sociedad tiene de nosotros”, añade José Manuel Ochoa, director de Inmuebles de Sanitas.
En el plano medioambiental, el grupo Mahou-San Miguel es un buen ejemplo de respeto al medio ambiente. El director de Medio Ambiente de Mahou-San Miguel, Juan Francisco Ciriza, explica que: “En 2012, con una producción un 30% superior a la de 2000, hemos utilizado un 7% menos de energía que ese año. Además, que el 100% de la energía eléctrica que consumimos provenga de fuentes renovables nos ha ayudado a reducir nuestras emisiones de gases invernadero en un 32% respecto a 2011”.
Apar te de los evidentes beneficios medioambientales y económicos, para Antonio Lopez Rodríguez, gerente de Gestión de la Energía de Repsol, una gesión eficiente de la energía también tiene importantes consecuencias entre los trabajadores de la compañía. “El mayor beneficio que conlleva apostar por la eficiencia energética es que constituye un elemento de motivación y concienciación de todos los trabajadores de Repsol. Genera una inteligencia colectiva con la que, al tiempo que reducimos nuestro impacto ambiental, hacemos una compañía más responsable, más sostenible, pero también más eficiente y competitiva. La eficiencia energética es un motor que nos impulsa a buscar la máxima eficiencia de nuestras operaciones e instalaciones, a ser mejores cada día”, afirma.
Pero, además, las empresas también tienen en cuenta beneficios de índole social a la hora de aplicar y valorar las inciativas que ponen en marcha. En este sentido, el director técnico de Leroy Merlin España, Ignacio Carrasco, afirma que “a día de hoy Leroy Merlin es un referente en sostenibilidad en la construcción y eficiencia energética. Así lo constatan las aperturas realizadas en los últimos años, las cuales han implementado las técnicas más novedosas y sostenibles del mercado, tanto durante el periodo de construcción como en la posterior explotación comercial de las tiendas”
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