Reportaje

ESG, más allá de los resultados financieros

Los factores extrafinancieros interesan cada vez más a los inversores

14/11/2012 Gobierno corporativo, transparencia, capital humano, remuneraciones de altos cargos, políticas respetuosas con el medio ambiente o negocios inclusivos son algunos de los factores que, de forma incipiente pero creciente, llaman el interés de grupos inversores a la hora de decidirse por una empresa. La compañías cotizadas, conocedoras de este escrutinio por los denominados factores ESG (Environmental, Social and Governance), modulan sus estrategias y políticas de RSC en función de aquéllas a las que los índices de sostenibilidad y los mercados conceden un mayor valor.

“Entre el 10% y el 20% de los criterios de inversión se basan en variables denominadas por los inversores institucionales ESG, acrónimo inglés de medioambientales, sociales, éticas y de gobierno corporativo”, asegura Tomas Conde, director de Sostenibilidad de BBVA, entidad que mide estos factores extrafinancieros considerados por los mercados. Y continúa: “La variable G, de gobierno corporativo, es la de más tradición, a la que ahora se le han sumado las variables sociales y ambientales o, lo que es lo mismo, las de impacto de las compañías en las sociedades donde operan”.

Por su parte, Eduardo García Moreno, director de Responsabilidad Corporativa de Repsol, considera que la sostenibilidad se ha convertido en un asunto crítico para la cadena de inversión institucional. “Cada vez más –asegura–, los inversores tienen en cuenta estas cuestiones, porque consideran que el cuidado de los asuntos ESG es una buena medida de la salud del negocio en el largo plazo”. Y cree que esto no debería sorprendernos, ya que desde hace alrededor de un siglo los inversores más exitosos vienen afirmando que la calidad del management es el factor número uno a la hora de decidir invertir en una compañía. Lo que sucede hoy es que el término “calidad del management” hace referencia a asuntos que hace algunos años no eran tenidos en cuenta, como el control interno para la prevención de la corrupción, la protección de los derechos humanos o la gestión ambiental.

Pero, aunque hay asuntos que son relevantes para todas las compañías independientemente del sector en el que operen, como el gobierno corporativo, otros, como el cambio climático o los derechos humanos son más relevantes en función del sector en el que la compañía opere. Y los inversores son lo suficientemente sensibles como para aplicar criterios que son relevantes sectorialmente. En lo que respecta a Repsol, por ejemplo, los inversores con criterios ESG “siguen poniendo el foco en los temas relacionados con el cambio climático y la contaminación, empezando a ganar interés los relacionados con el uso del agua. En la dimensión social cobran importancia los derechos humanos, especialmente los derechos laborales y la gestión responsable de la cadena de suministro", dice Eduardo García Moreno.

Alberto Andreu, director de Reputación Corporativa, Identidad y Medio Ambiente de Telefónica, opina que está claro que estos factores extrafinancieros cada vez cobran más relevancia. “Si bien los fondos de nicho ISR no aumentan significativamente su cuota de mercado, vemos que los inversores mainstream están empezando a tener en cuenta análisis ESG antes de tomar sus decisiones de inversión”, asegura. Y continúa explicando que no hay más que ver qué fondos son los usuarios de índices de ESG para la toma de decisiones en sus criterios de inversión: Black Rock, Robeco, Amundi, Norges Bank, Aviva… “En general –dice–, el aspecto que tiene más relevancia en las preguntas que nos hacen los inversores es el de gobierno corporativo. Y, en nuestro sector, son significativos los temas de Green ICT, porque suponen una buena oportunidad de negocio, y los temas de privacidad, en un momento en que el tráfico de datos está creciendo de manera muy notoria y las actividades personales que nuestros clientes hacen en la red crece”.

Olga Durich, gerente de Responsabilidad Corporativa de CaixaBank, piensa que existe una tendencia creciente a valorar aspectos no estrictamente financieros a la hora de invertir en las compañías, aunque las cifras de la inversión considerada como responsable sigan siendo minoritarias y destaca el gobierno corporativo (remuneraciones de altos cargos), la ética y los riesgos de negocio sociales y/o medioambientales como los más considerados.

De la misma opinión es Joaquin de Ena, director de Sostenibilidad del Santander, quien cree que el interés va in crescendo. “La crisis ha ralentizado un poco el ritmo inicial, pero la tendencia es imparable”, opina. Respecto a qué factores se están considerando más, De Ena explica que países como Francia y Holanda hacen especial hincapié en derechos humanos y recursos humanos, mientras que en Reino Unido destacan el gobierno corporativo y la eficiencia energética. En los países nórdicos la reducción de emisiones contaminantes es muy importante. “En general, también se interesan por nuestro negocio de microcréditos, sobre todo en Brasil, donde tenemos una trayectoria importante”, dice.

Erundino Neira, director general de Recursos y RSC de Enagás, explica que entre un 30% y un 40% de los mayores gestores de activos del mundo incluyen criterios extrafinancieros en sus decisiones de inversión. “El interés por estos asuntos ha crecido significativamente en los últimos años, en particular, entre los inversores institucionales y no se trata de una moda o una tendencia pasajera”. Los inversores han comprobado que las empresas que mejor han incorporado estos asuntos en su gestión son capaces de minimizar los riesgos de la compañía y de obtener resultados positivos de forma sostenida en el tiempo. Conceden ahora mayor importancia a los asuntos relacionados con la transparencia y el buen gobierno corporativo, la eficiencia energética o la gestión de riesgos. “Por ello, en Enagás –explica–, entendemos que debemos dar respuesta a las expectativas de los inversores y, simultáneamente, tener un posicionamiento equilibrado y coherente respecto a otros asuntos que la compañía considera relevantes, así como a las demandas del resto de grupos de interés.

El director de Comunicación y RSC de Amper, Juan Porro, cree “inconcebible” pensar en un inversor institucional que no tenga totalmente en cuenta, y de forma prioritaria, los criterios extrafinancieros a la hora de considerar dónde colocar su inversión. “Creo que la ética en los negocios y el gobierno corporativo están a la cabeza por las repercusiones directas e inmediatas que pueden tener, no sólo de reputación, sino también jurídicas, llegado el caso”, asegura.

Por su parte, Hernán Cortés, director de Sostenibilidad de Endesa, explica que, en los últimos tiempos, vienen apreciando la cada vez mayor importancia que conceden los mercados de capitales a la responsabilidad social en la gestión empresarial y en la gestión de riesgos. “Existe una clara tendencia creciente a incorporar en los criterios de inversión las variables sociales, ambientales y de buen gobierno, junto a las tradicionales variables económicas”, asegura, y explica que esto se manifiesta no sólo por el crecimiento exponencial (aunque partiendo de cifras muy bajas) del número y volumen de activos gestionados por fondos de inversión socialmente responsables, sino también por la importancia cada vez mayor que tienen los criterios sociales, éticos y ambientales en los fondos de inversión generales.

“Para Endesa, pertenecer a índices de referencia para los inversores institucionales, como por ejemplo el Dow Jones Sustainability Index, donde llevamos doce años consecutivos siendo incluidos en el grupo líder, supone un motivo de orgullo y satisfacción y creemos que, además de reconocer la excelencia en la integración de la sostenibilidad en la gestión de la compañía, supone una motivación extra para todas las áreas implicadas en la cumplimentación del cuestionario y posiciona a Endesa como una alternativa de inversión atractiva”.

Los criterios éticos, sociales y ambientales, aquellos relacionados con el gobierno corporativo y la ética en los negocios son los más valorados por los inversores y a los que mayor importancia conceden en el proceso de análisis. Son comunes a todas las empresas evaluadas, en general, como una “condición de mínimos” de gestión y cuya correcta puesta en práctica es determinante para garantizar la sostenibilidad de una empresa a largo plazo. Los inversores evalúan más positivamente buenas prácticas como una adecuada estructura del consejo de administración, la existencia de un código ético o de mecanismos efectivos de control, etc. La transparencia es otro de los criterios críticos y que mayores exigencias presenta. La implantación de herramientas, como los indicadores del Global Reporting Iniciative, se hace crítica para homogeneizar la información facilitada por las empresas en sus informes anuales y para facilitar la comparabilidad entre empresas.

Distintos pesos, según sectores
Por otro lado, el peso relativo que adquiere la dimensión social frente a la medioambiental, y viceversa, en el proceso análisis de los inversores y su evaluación dependen principalmente del sector de actividad empresarial analizado y las áreas geográficas de ubicación de las empresas y de sus proveedores. También existen determinadas cuestiones transversales que están adquiriendo cada vez más relevancia gracias a la concienciación social y su presencia en la agenda internacional. Este es el caso de la gestión que hacen las empresas del respeto y preservación de los derechos humanos. Aunque siempre importante en el marco de la gestión de riesgos y reputación de la empresa, su peso relativo también varía en función de la ubicación geográfica de la empresa y de su cadena de suministro.

Para Antonio Fuertes, responsable de Reputación y Sostenibilidad de Gas Natural, la importancia es creciente y lo más significativo últimamente es que ese interés, natural en los inversores socialmente responsables, está extendiéndose a quienes podríamos llamar inversores tradicionales, que han incluido en sus criterios de decisión la evaluación de las prácticas de sostenibilidad de las compañías. “Este es quizás el hecho más relevante –indica–, ya que implica un cambio de enfoque y una ‘mayoría de edad’ de conceptos e ideas que ha estado ahí durante mucho tiempo, pero sin capacidad de influir de manera relevante en la toma de decisiones”.

“Cada inversor tiene su foco de atención prioritaria –asegura Fuertes–, y de alguna manera todos los temas ESG son importantes para ellos. "Por resaltar algunos en especial que han surgido de manera más frecuente en nuestra relación con inversores, podríamos hablar de la composición y reglamentos del consejo de administración, la gestión de los riesgos ambientales, la existencia de códigos éticos y de políticas de derechos humanos o los negocios inclusivos, es decir negocios que tienen en cuenta a las comunidades con bajos recursos de zonas en las que la compañía desarrolla su actividad y adaptan sus modelos de relación y operaciones a estas comunidades”.

El director de Comunicación Corporativa del Grupo Zeltia, Fernando Mugarza, considera que aspectos como la ética o el buen gobierno corporativo son muy valorados por los inversores. “Desde el punto de vista del buen gobierno corporativo los accionistas están cada vez más imbuidos de la importancia de ese aspecto y las empresas, como el Grupo Zeltia, también. Por ello, nosotros hacemos gala de la transparencia comunicativa desde el punto de vista de nuestras comunicaciones hacia el mundo de la inversión y lo hacemos a través de diferentes canales, como la memoria anual, nuestra página web, así como a través del Área de Mercado de Capitales, que está en permanente contacto con el mundo de la inversión, tanto desde el punto de vista institucional como desde el punto de vista personal”.

Para Pedro Martínez, director de Comunicación y RSC de CLH, “es natural que los inversores quieran conocer todos los aspectos de las empresas en las que participan y, muy especialmente, ante una situación económica tan delicada como la que estamos viviendo en nuestro país. Los criterios extrafinancieros no son accesorios ni tienen una importancia menor. Cada uno de ellos influye de manera determinante en el rendimiento de la compañía y en su capacidad para diferenciarse de los competidores, lo que se refleja inevitablemente en sus resultados económicos. Es lógico, por tanto, que los inversores los tengan muy en cuenta”.

Ángel Ibisate, jefe del departamento de Responsabilidad Corporativa y Calidad de REE, cree que el momento en el que vivimos obliga a una reflexión colectiva sobre los modelos actuales de gestión empresarial que se vienen aplicando en los últimos 20 años. “Que los inversores institucionales se fijen y elijan a empresas de las llamadas SER, es decir, sostenibles, éticas y responsables, es algo extremadamente positivo. Actualmente, el valor de una empresa se mide principalmente por su capitalización y ésta depende sobremanera de la opinión de sus grupos de interés. Sin duda, que los inversores institucionales incluyan este elemento en su discurso evaluativo va a favorecer el desarrollo sostenible de las empresas y que éstas mejoren su reputación y respeto en los mercados y en la sociedad en general”.

Red Eléctrica realizó un estudio en 2010 que analizaba el peso y el valor que los más reputados índices de sostenibilidad e inversores institucionales daban a los diferentes apartados de la responsabilidad corporativa. Entre ellos destacaban el comportamiento ético, el respeto a los derechos humanos, la compensación de los gases de efecto invernadero, el gobierno corporativo, y la gestión de la empresa orientada a permanecer en el tiempo.

En el caso de Red Eléctrica de España, el 60% de su free-float está en manos de inversores, la mayoría de ellos fuera de nuestras fronteras, que analizan y apoyan la inversión en empresas solventes y responsables.

Tomás López Fernebrand, vicepresidente senior & Corporate Legal de Amadeus, cree que, aunque debido a la crisis, estos temas son vistos, a veces, con escepticismo, los grandes inversores institucionales están teniendo cada vez más en cuenta los criterios extrafinancieros. “Hay inversores institucionales, sobre todo en el mundo anglosajón y en el centro y norte de Europa, que incluso tienen centros de análisis para conocer cómo están llevando estos temas las distintas empresas”, explica. Y considera que los aspectos más tenidos en cuenta dependen de cada inversor y de cada área de negocio. “En términos generales, destacaría el gobierno corporativo y la transparencia –dice– y aquellos asuntos que tienen que ver con la ética y la formación de personal. Con distinto peso según el sector, destacan los temas medioambientales y sociales”.

Aunque la mayor parte de las opiniones tienden a ver la botella medio llena, algunas de las fuentes consultadas han respondido a la inversa, explicando que la tendencia es todavía sólo incipiente.

Es el caso de David Gómez, director de Relaciones con Inversores, y Susana Gato, directora de RC del Grupo Antena3, que explican que, según su experiencia, en este momento, los criterios extrafinancieros todavía no son claves en las decisiones de inversión. Si bien pueden ayudar en la decisión y servir como filtro, aún no son determinantes y los criterios puramente económicos y de rentabilidad continúan teniendo un peso mayor en estas decisiones. “Por nuestra experiencia y al menos en nuestro sector, los inversores que tienen en cuenta estos criterios son todavía minoritarios –dicen–. De todos ellos, el gobierno corporativo o la ética parecen tener un mayor peso que otros criterios. Sin embargo también hay que considerar el sector en el que la compañía opera. Por ejemplo la gestión de los riesgos medioambientales tendrá más peso en la decisión de inversión en el caso de las utilities que en compañias de otros sectores donde la gestión medioambiental no es tan relevante para su actividad.”

En la misma línea se expresa Ana Antequera, directora de Comunicación y RSC de Ebro Foods: “No hemos notado un gran interés por parte de los inversores institucionales”, dice. Sólo hemos recibido un cuestionario de un inversor norteamericano que representa un 1% de nuestro capital sobre gobierno corporativo y seguridad y calidad alimentaria y medio ambiente.

Carlota Gómez, directora de Comunicación de Bayer explica que “las propuestas que surgen de nuestros grupos de interés nos ayudan a prevenir riesgos, pero también a identificar pronto las tendencias y los nichos de mercado, priorizando así focos de atención para nuestras actividades. El dialogo supone, por lo tanto, una contribución importante, tanto para las innovaciones como para la gestión de riesgos. De ahí se derivan soluciones sostenibles, que tiene en consideración los intereses más variados”.

De cara a futuro
Parece ser un hecho constatable que la importancia que los mercados conceden a variables ESG es creciente. “Hace diez años, sólo un pequeño porcentaje de inversores institucionales aplicaban este tipo de criterios, mientras hoy el porcentaje se sitúa alrededor del 30%. El interés, por lo tanto, es creciente y no hay nada que nos indique que vaya a producirse una regresión en este ámbito”, asegura Eduardo García Moreno, de Repsol, quien opina que “el gran reto para todos es definir indicadores para medir estas inversiones a largo plazo. De ahí que cada vez haya más y el mercado de la inversión socialmente responsable demande que las empresas comiencen a publicar sus informes integrados como una forma de conocer el impacto económico de las inversiones ESG, lo que facilitará la toma de decisión en sus carteras de inversión”.

Alberto Andreu, de Telefónica coincide con la visión optimista “porque es un hecho que los modelos fundamentales de análisis de flujos de caja descontados no han sido capaces de predecir importantes problemas. Además, existe una cierta tendencia regulatoria también (Bolsa de Londres, Bolsa de Sao Paulo, Francia, etc.)”.

Tomás Conde, de BBVA dice que “hasta los más excépticos están empezando a mirar con mucho cuidado estas variables, que no son todavía las métricas críticas de inclusión pero sí de exclusión, es decir ahora es más un riesgo que una oportunidad el no ser elegible por motivos extrafinancieros, ya sea por un tema de remuneraciones inadecuadas, por impactos ambientales de un proyecto o por falta de licencia de una comunidad indígena”.

Olga Durich, de CaixaBank, cree que, “cada vez más, las empresas serán valoradas en su conjunto, por su forma de actuar y no sólo por sus resultados. La constatación de que las empresas que cuidan los aspectos ESG son tan o más rentables que las que no lo hacen, así como su sostenibilidad en el tiempo, frente a las empresas con un enfoque cortoplacista, ayudarán a ello”, asegura.

Joaquin de Ena, del Santander, explica que su entidad, de cara a futuro, quiere mejorar en la cadena de suministro, en eficiencia energética y en extender los microcréditos a países como México. Toda la parte de políticas corporativas de derechos humanos, la parte de código de conducta del empleado, educación financiera. Y concluye: “Queremos estar entre los diez primeros bancos más sostenibles del mundo".

Susana Gato, de Antena3, cree que, aunque todavía es algo incipiente, es probable que en un futuro haya un mayor número de inversores a los que sólo les interese invertir en compañías que, siendo rentables, cumplan además determinados criterios extrafinancieros y esto hará que muchas compañías que no cumplan estos criterios avancen en este sentido y acaben estionándolos e incorporándolos en sus estrategias o avanzando en la mejora de las mismas.

Carlota Gómez, de Bayer, explica que, con el fin de garantizar la viabilidad de la empresa a largo plazo, han dado al Grupo una orientación marcada fundamentalmente por los grandes fenómenos que está experimentando el planeta: el crecimiento de la población mundial, el aumento de la esperanza de vida, el cambio climático, etc. “Estas tendencias se convierten en retos que debemos aceptar y afrontar”, destaca.

Erundino Neira, de Enagás, por su parte dice: “La incorporación de estos nuevos criterios extrafinancieros en la gestión de las compañías es un proceso en continuo desarrollo. Análogamente, la incorporación de estos criterios en las decisiones de los inversores es un proceso en marcha, en el que cada vez irán tomando mayor importancia en las decisiones globales de inversión y en el que la importancia relativa de unos asuntos respecto a otros irá evolucionando”.

En este sentido, la opinión de los mercados irá poniendo énfasis no sólo en identificar y mitigar los posibles riesgos de la compañía, sino en buscar nuevas formas de colaboración con los grupos de interés relevantes, que permitan generar valor compartido dentro de su esfera de influencia.

En este sentido, Hernán Cortés, de Endesa, asegura: “Es muy previsible que en un futuro aumente la presión de los mercados, tanto respecto a la cantidad y exhaustividad de la información solicitada, como a la evaluación, exigencias y requerimientos de los índices de sostenibilidad. Intervienen aquí varias cuestiones: los sucesivos escándalos en temas medioambientales, sociales (derechos humanos) y de buen gobierno, el aumento de la sensibilidad social respecto a estos temas y la competitividad entre empresas por la necesidad de aumentar el valor tangible e intangible de las mismas ante un contexto de crisis”.

Son hechos ya conocidos que los escándalos de buen gobierno y medioambientales desploman el valor de las acciones de las empresas. Los casos más sonados, el desastre ecológico provocado por la petrolera BP en el Golfo de México o la caída de Enron.

Por otro lado, el aumento de la sensibilidad social frente a estas cuestiones ejerce presión sobre los gobiernos, provocando el cambio de los contextos regulatorios de las empresas. Las compañías que estén más preparadas tendrán una mejor posición para adaptarse a los cambios y, por tanto, una mayor capacidad para generar valor a medio y largo plazo.

Por último, la gestión activa de las expectativas de los grupos de interés y la integración de los aspectos de la sostenibilidad en las estrategias empresariales, además de mejorar la gestión de las compañías, contribuye a detectar nuevas oportunidades de negocio cuyo desarrollo también genera valor para el accionista y aumenta la rentabilidad de la inversión.

Los inversores no son ajenos a esta evolución de la sociedad, por lo que es previsible (y ya se está experimentando) que su exigencia respecto a la gestión que las empresas hagan de estos temas aumente.

Por ello, Antonio Fuertes, de Gas Natural, opina que “es previsible que progresivamente la consideración de aspectos extrafinancieros de las compañías vaya en aumento. Ya lo es en los casos de discriminación positiva o negativa de los inversores socialmente responsables. La crisis y diversas situaciones empresariales que todos conocemos han puesto de relieve la importancia de ver a la empresa en su conjunto. En función de los avances que ya estamos viendo en sostenibilidad, la capacidad de aportar valor que tiene lo extrafinanciero a lo financiero irá siendo mejor entendida en la toma de decisiones”.

Pedro Martínez, de CLH, también considera que la importancia irá creciendo con el tiempo. La Responsabilidad Social Corporativa ha experimentado un importante auge en los últimos años, pasando a ser un asunto capital en todas las grandes empresas que aspiran a ser líderes en su sector. Lo lógico es que esta tendencia ascendente siga su progreso, sobre todo, si tenemos en cuenta la importancia que la Responsabilidad Social Corporativa está adquiriendo en la gestión de las empresas, convirtiéndose en un elemento transversal plenamente integrado en la estrategia de
las compañías”.

También se muestra moderadamente optimista Fernando Mugarza, del Grupo Zeltia, al considerar que cada vez el mundo financiero va a tener más en cuenta las políticas de Responsabilidad Social de las empresas a la hora de decidir sus inversiones. “Ahí hay una necesidad que tiene que eclosionar y las organizaciones que estamos más comprometidas con el mundo de la Responsabilidad Social en sus diferentes vertientes tenemos que ayudar a que eso se vaya produciendo. Lógicamente un inversor busca la rentabilidad económico- financiera de sus inversiones, pero también hay una faceta social dentro del mundo de la inversión. Conforme la cultura de la Responsabilidad Social vaya calando en la sociedad, el inversor, institucional o minorista, irá teniendo más en cuenta esos aspectos”.

Por su parte, Ángel Ibisiate, de REE, también lo tiene claro. “Creemos que a muy corto plazo esta nueva forma de analizar y decidir de los mercados se va a incrementar y reforzar. Actualmente, los inversores buscan el valor añadido y la confianza, por ello, las empresas tienen que demostrar que sus acciones y proyectos son de valor y que, además, aportan resultados tangibles. Sin duda, el respeto, la trasparencia y la oportunidad de la comunicación van a ser ingredientes de peso en este nuevo planteamiento”, asegura.

Ana Antequera, de Ebro Foods, cree que pasarán como mínimo entre diez y doce años antes de que los factores extrafinancieros tengan realmente un peso crítico en las decisiones de inversión.

Factores que modifican hasta las estrategias
Las empresas cotizadas tienen muy en cuenta los factores en los que se fijan los inversores, como demuestra el hecho de que todas reconocen tenerlos en cuenta a la hora de revisar sus estrategias de sostenibilidad y responsabilidad corporativas.

“Las empresas deben atender las demandas de la sociedad por convicción y por interés”, opina Tomás Conde, de BBVA, que asegura que "las compañías que se lo creen, como BBVA, invierten mucho esfuerzo y dinero en buscar sistemas de gestión extrafinancieros que supongan una mayor rentabilidad de las carteras donde estamos. A mejor gestión de esos riesgos, mejor rentabilidad”.


También Eduardo García Moreno, de Repsol, reconoce que someterse al escrutinio de inversores con criterios ESG les ha ayudado a entender, de acuerdo a un proceso de evaluación independiente y acreditado por el mercado, su desempeño en áreas que para Repsol resultan críticas y les ha ayudado a establecer planes de mejora en ellas. Por ejemplo, en el desarrollo de herramientas para actuar de forma homogénea en lo que concierne a las relaciones comunitarias en todo el mundo, la participación y consulta temprana con las comunidades locales o la adaptación de procesos para la extensión de la responsabilidad corporativa a la cadena de suministro y distribución. En el ámbito ambiental cabe destacar la mejora continua del sistema de gestión ambiental, los desarrollos necesarios para la disminución de las emisiones, los avances en la gestión de los residuos, la adopción de técnicas avanzadas en la prevención de la contaminación de suelos, la optimización del consumo de agua o la mejora en la gestión de los riesgos como pieza clave para prevenir impactos ambientales.

Para el responsable de RSC de Enagás, Erundino Neira, “hace cinco años era impensable adivinar la importancia que los asuntos de RSC han adquirido en la gestión de Enagás. Hoy, existe una comisión en el consejo de administración que es responsable de definir las políticas de la compañía en el ámbito de RSC; una parte de la retribución variable de todos los directivos, mandos intermedios y técnicos está asociada a la consecución de resultados específicos en este ámbito: reducción de emisiones, etc.; y la compañía está presente en los principales índices de referencia de RSC: DJSI, FTSE4Good, etc.".

Hernán Cortés, de Endesa, destaca que “en el actual contexto de crisis económica y, por tanto, de acceso a la financiación limitado, Endesa impulsa aspectos de eficiencia y de ahorro de costes, centrando su estrategia de investigación, desarrollo tecnológico e innovación en la eficiencia energética. La finalidad es el desarrollo de soluciones innovadoras que permitan hacer más con menos, lo cual, por otro lado, ha sido parte tradicionalmente de nuestra forma de entender la sostenibilidad. Destaca el desarrollo de proyectos de redes inteligentes (smart grids), cuyo propósito es distribuir energía de forma eficiente, sostenible, rentable y segura. Su funcionamiento se basa en la participación activa del cliente gracias a la telegestión de los contadores eléctricos, integración de las energías renovables, almacenamiento de la electricidad y movilidad eléctrica”, explica.

“En Endesa somos conscientes de que la evolución de la sociedad sólo va a poner de manifiesto que la apuesta por la sostenibilidad que la empresa lleva realizando hace años era la estrategia acertada. Si siempre ha formado parte de nuestro ADN la gestión sostenible del negocio, en un contexto de mayor concienciación social y capacidad de transmisión de información y movilización, la integración de las expectativas de los grupos de interés y la respuesta adecuada a estas expectativas se convierte en un elemento esencial para garantizar la supervivencia del negocio. Además, el peso de la inversión realizada con criterios socialmente responsables, como hemos comentado, se incrementa. Por todo ello, la estrategia de RSE toma todavía mayor relevancia y la necesidad de que esté integrada de forma indisoluble con la estrategia del negocio se acentúa.

En el mismo sentido, Pedro Martínez, de CLH explica que, aunque el grupo siempre ha tenido muy presente la seguridad y el respeto por el medio ambiente en el desempeño de su actividad, en 2007 la compañía decidió dar un paso más y aprobó un Plan Director de Responsabilidad Corporativa con el objetivo de potenciar, completar y estructurar mejor las iniciativas desarrolladas en este campo.Este Plan Director, que la compañía finalizó con éxito el año pasado, incluía un conjunto de actuaciones que han permitido alcanzar logros tan importantes como disminuir en cerca de un 70% el número de accidentes laborales, estrechar las relaciones con los grupos de interés o aprobar un Código de Conducta y un protocolo para la prevención y ante el acoso en el trabajo.

“Hay que destacar que este Plan Director ha cubierto el mismo espacio de tiempo que el Plan Estratégico de la compañía, el periodo comprendido entre 2007 y 2011. Esta decisión ha permitido integrar plenamente las políticas de RSC dentro de la estrategia de CLH y ha facilitado la consecución de todos los objetivos previstos, ya que ha posibilitado el establecimiento de sinergias y una planificación coordinada de los diferentes proyectos. El resultado ha sido positivo, por lo que, en estos momentos, CLH está trabajando en un nuevo Plan Estratégico para los próximos cinco años y, como no podía ser de otra forma, se aprobará en paralelo un nuevo Plan Director de RSC, con el objetivo de que la Responsabilidad Social Corporativa siga siendo una parte fundamental dentro de la estrategia de futuro de la compañía”, describe.

Ángel Ibisate, de REE explica que “cuando Red Eléctrica salió a bolsa en 1999, la empresa eligió ya como sistema de gestión la ‘excelencia en el desarrollo de las actividades’ y desde 2004, cuando la compañía comienza a apostar por la responsabilidad corporativa, esta estrategia se ha convertido en lo que llamamos ‘excelencia sostenible’. Desde ese año trabajamos en marcos de relación con los grupos de interés, estudios de requerimientos y expectativas, y encuestas de satisfacción con todos nuestros grupos de interés. Además, el pasado 25 de septiembre mantuvimos nuestro primer “Sustainability day” internacional con analistas e índices de sostenibilidad. La excelencia sostenible, que se encuentra dentro del plan estratégico general de la compañía se sustenta en actuaciones clave, siendo una de ellas el compromiso, rigor y transparencia con los mercados”.

También ha habido fuentes consultadas, aunque menos, para las que la importancia concedida por los inversores a aspectos ESG no ha hecho variar su estrategia de RSC. Es el caso de Telefónica. Así lo explica Alberto Andreu: “No la ha modificado mucho, porque desde el principio éramos conscientes de que la sostenibilidad es un motor de creación de valor para la compañía, aspecto que va a favor de nuestros inversores a medio y largo plazo. De hecho, nuestra política de reporte está muy ligada a las demandas de los índices de inversión sostenible (DJSI, FTSE, Sustainalitycs, Riskmetrics, CDP…)”.

Coincide aquí Antonio Fuertes, de Gas Natural: "En cierta manera la estrategia no ha variado sustancialmente, ya que esta tiene en cuenta todos los grupos de interés, no sólo los inversores, si bien hay asuntos que han ganado una mayor atención por par te de los equipos directivos sobre líneas de acción que, aún ya existiendo y que se consideraban necesarias, ahora adquieren relevancia y significado especial”

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