65 entrevista Eva Galli ¿Cuál es el papel de las empresas ante los retos globales que tenemos como sociedad? Las empresas tienen un papel esencial e indispensable. Muchos estudios apuntan que las compañías son las creadoras del 80% de la actividad económica y de la riqueza mundial y, por tanto, podemos decir que, con nuestra actividad empresarial, hemos llevado al planeta a la situación actual, marcada por una emergencia climática, un incremento de la desigualdad, una pérdida de biodiversidad… Y ello se debe a que hemos gestionado los recursos como si el planeta no tuviera límites. En estos momentos, nos hemos dado cuenta de que existen unos límites, que, además están muy cercanos, y ello va a representar un cambio en la forma de visualizar la gestión empresarial porque las compañías están aprendiendo a respetar los límites planetarios. En definitiva, las empresas son las que han creado el problema y tienen que ser las instigadoras de la solución usando los recursos de forma más eficiente. En su opinión, ¿por dónde pasa la solución? Hay que dotar a las empresas de más alma. Es decir, no se trata sólo de atender a las necesidades del accionista, que son legítimas, sino también incluir a los demás stakeholders empezando por los propios clientes, empleados, proveedores… en definitiva, el planeta y la sociedad. Y hay que hablar más de prosperidad compar tida, que es un concepto más genérico y positivo que no sólo tiene en cuenta el beneficio del accionista. Durante muchos años, las empresas hemos externalizado muchos costes y ahora llega el momento de incluirlos en la ecuación para que la forma de trabajar del futuro sea una forma mucho más integrada en la sociedad y nos permita avanzar en el siglo XXI con una manera nueva de hacer las cosas, porque la del siglo XX ya no funciona. Habla de incorporar alma a las empresas, ¿cuál es el rol que debe jugar la alta dirección? Cada vez, hay más directivos que se atreven a exponer posicionamientos diferentes de la ortodoxia clásica de una forma más pública. Se podría incluso hablar de una nueva categoría de líderes activistas, personas que aparecen en el foro público con opiniones que están bastante alejadas del pensamiento imperante en últimos 50 años. Creo que es muy bueno porque los directivos tenemos una esta atalaya privilegiada que nos permite entrar en contacto con los diferentes stakeholders, ver realmente cómo impactamos con nuestra actividad, y, por tanto, ser influencers a la hora de dirigir la gestión empresarial hacia una nueva forma de hacer las cosas con un liderazgo humanista y una visión integradora. Opino que es bueno que exista esta tendencia, aunque es una actitud arriesgada porque cuando una persona plantea formas diferentes de hacer las cosas se expone a la crítica y al rechazo, pero si no tomamos estos riesgos no avanzaremos. Nadie ha conseguido nunca avanzar haciendo lo mismo que hemos hecho una y otra vez. De hecho, cuando un alto directivo sale a la palestra le obliga a una rendición de cuentas. ¿Puede ser un impedimento? Cuando uno entra en la discusión pública y plantea unos postulados diferentes, lógicamente, empieza un escrutinio y las empresas no somos perfectas, pero tenemos que ser capaz de aceptarlo con humildad y corregir aquello que no hacemos bien. La redición de cuentas es necesaria y hay que empezar a comunicar de forma más transparente. En este sentido, los informes de información no financiera son esenciales y tenemos que trabajar para incluir información que sea útil, válida, transparente y fácilmente comprensible. El problema es que realmente, en estos informes, cada empresa emplea diferentes métricas y KPI y esto hace que los analistas tengan dificultades para comparar a las empresas, incluso dentro del mismo sector. Esto es un hándicap que tenemos en el campo de la Sostenibilidad y que debemos resolver cuanto antes, porque en el mundo financiero tenemos estándares de reporting desde hace décadas que realmente te marcan muy bien cómo tenemos que estructurar la información financiera para que cualquier analista pueda entenderla. Es fundamental disponer de estándares porque la información no financiera es más diversa y compleja, y hasta que no tengamos esta herramienta de comparación estructurada no podremos valorar a las empresas por el esfuerzo que hacen en ser más sostenibles. Muestra de ello es que existe mucho greenwashing que está siendo desenmascarado por los diferentes grupos de interés. ¿Cómo ha evolucionado el debate sobre la Sostenibilidad en los Consejos de Administración? Antes, la Sostenibilidad no estaba en la agenda o estaba de una forma marginal y, ahora, debe ser un punto estratégico de las discusiones de los Consejos. Lo que sucede es que en muchos Consejos falta conocimiento experLas empresas están aprendiendo a respetar los límites planetarios y a enfocar su actividad de una forma diferente Hay que hablar de prosperidad compartida teniendo en cuenta a todos los stakeholders
RkJQdWJsaXNoZXIy ODY5Mw==