61 entrevista Eva Galli Quedan siete años para llegar a 2030, una fecha clave marcada por Naciones Unidas con la formulación de la Agenda de Desarrollo Sostenible. ¿Vamos a alcanzar las metas marcadas con los ODS? ¿En qué punto nos encontramos? Debido a su grado de ambición, está claro que no vamos a llegar a 2030 con la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, tal y como fueron aprobados con sus metas e indicadores, pero hemos avanzado en muchas áreas y esperamos que el contexto geopolítico y económico mejore para dar un nuevo avance en los próximos años. Podemos afirmar claramente que, en los últimos años, ha seguido mejorando el conocimiento en profundidad de la Agenda 2030 por par te de las empresas. Por ejemplo, en 2018 par tíamos con un 69% de las empresas que afirmaba conocer el marco y trabajar en él y ahora mismo estamos en el 86%. Es decir, la empresa española conoce la Agenda 2030 y la están alineando con sus estrategias corporativas de sostenibilidad y un 41% tiene su estrategia de sostenibilidad vinculada a los ODS. Son datos positivos. ¿Qué queda por hacer en estos siete años que tenemos por delante? Todavía queda muchísimo camino por recorrer porque vemos que, por ejemplo, sigue habiendo una brecha muy impor tante entre lo que son las políticas y las acciones y medidas reales que se están llevando a cabo. De este modo, constatamos un compromiso con los ODS, pero en las empresas no se llevan a cabo acciones con la ambición y en la cantidad que necesitaríamos. Entonces, vemos esa concienciación, pero es necesario materializar los esfuerzos y, sobre todo, hacerlos medibles. Aquí, el mensaje de Naciones Unidas es claro: debemos redoblar los esfuerzos para revitalizar e impulsar los ODS y construir ese mundo mejor para para todos y para el planeta. Hacía referencia al contexto geopolítico y a la crisis económica. ¿Ha impulsado o paralizado esos esfuerzos para alcanzar los ODS? Con los datos que tenemos, nuestra visión es que la concienciación no se ha ralentizado ni ha quedado en un segundo plano. El desarrollo sostenible está en la agenda y se ha asentado en la cultura empresarial, europea y española, que la gestión sostenible apor ta valor y rentabilidad a la empresa. Es cier to que sigue existiendo una brecha entre grandes y pequeñas empresas, pero, en general, gracias a las diferentes palancas ya sean normativas o de control de los consumidores, la coyuntura geopolítica no ha hecho tambalear los cimientos, los valores y esa nueva visión de gestionar las empresas de manera sostenible. Por ejemplo, 31 de las 35 empresas del IBEX 35 repor ta de manera pública que su gestión sostenible y estrategias de sostenibilidad están impactando positivamente en los resultados económicos de la compañía. Es cier to que las empresas del IBEX no son representativas del tejido empresarial español, pero marcan las tendencias y son un espejo de lo que ocurre fuera de nuestras fronteras. Esto no hace más que confirmar que la gestión empresarial sostenible no es una moda o una tendencia, es una nueva manera de hacer negocios. A menudo, esta contribución económica a la cuenta de resultados está ligada a los aspectos ambientales. ¿Dónde quedan los ámbitos sociales y de buen gobierno? Cier tamente, la conversación gira mucho en torno al ámbito medioambiental, en gran parte, impulsada por la proliferación de directivas y que, por ejemplo, se ha legislado más sobre temas medioambientales que sobre temas sociales. Aquí tenemos otro reto. Queremos que esa brecha en cuanto a las temáticas y las perspectivas de las áreas ASG no se desequilibre. ¿A qué se debe este desequilibrio? Los aspectos relacionados con el medio ambiente son más fáciles de medir, suelen ser indicadores más concretos y cuantificables, y todo ello hace que sea más fácil trabajarlos y hacer tangible ese seguimiento. Cuando vamos a temas sociales tenemos esa dificultad de medición y seguimiento. Pero quiero ser positiva porque, por ejemplo, todo el ámbito de Derechos Humanos y Empresa y la Directiva de Debida Diligencia van a suponer un gran impulso. Todas las empresas están hablando de ello y uno de los mantras actuales versa sobre la impor tancia de que nos olvidemos de la S, de lo social, y la G, de buen gobierno.Todas las organizaciones, como el Pacto Mundial y los medios de comunicación, tenemos que empujar para decir que lo medioambiental está muy vinculado a lo social y es cier to que tenemos que encontrar proyectos que estén fundamentados, también, en esa pata social. Las estrategias de sostenibilidad están impactando positivamente en los resultados económicos El desarrollo sostenible está en la agenda empresarial
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