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41 ten unas normas de contabilidad es posible distinguir, porque muchos requisitos son de obligación y otros son de transparencia.. Aquí ganarán los los que mejor sepan adaptarse”. Por su par te, el expresidente de DIRSE y senior advisor de EY España,Alberto Andreu Pinillos, argumenta que hoy estamos inmersos un tsunami regulatorio porque “no hay más que ver el crecimiento exponencial que han sufrido los paquetes regulatorios de la Unión Europea respecto a la Sostenibiliad”. Y justifica esta afirmación explicando que “en 2011, teníamos poco más de diez iniciativas europeas de Sostenibilidad y en el 2022 tenemos más de 550 iniciativas, tanto de soft law y hard law a nivel europeo”. Además, Alber to Andreu añade que “tenemos compromisos en firme que ya se han incluido en el ordenamiento jurídico como la reducción de emisiones para 2030, la consecución del Net Zero para 2050, después del Acuerdo de París, y hoy todos los ordenamientos jurídicos de la Unión Europea recogen ya estos compromisos”. Y, junto a todo esto, “tenemos un apetito inversor enorme”. Muestra de ello es que “a principios de 2023, uno de cada dos euros estaba invertido con etiqueta ASG”, concluye. Por su par te, la socia líder de la práctica de Cambio Climático y Sostenibilidad de Deloitte España, Concha Iglesias, opina que, si bien tradicionalmente la Sostenibilidad se ha relacionado con aspectos ambientales, “el peso que han ganado los factores sociales y de gobierno, fruto de las tendencias sociales y la presión normativa, empieza a equiparar en impor tancia a las tres dimensiones dentro del marco de la gestión empresarial”. Y añade:“La principal dificultad que presentan la ‘S’ y la ‘G’, respecto a la dimensión ambiental, radica en la dificultad de cuantificar y homogeneizar las metodologías exisEn febrero de 2022, la Plataforma de Finanzas Sostenibles publicó el informe final sobre la Taxonomía Social que tiene como objetivo dirigir los flujos de capital a entidades y actividades que operan con respeto a los derechos humanos y apoyar los flujos de capital a las inversiones que mejoran las condiciones de vida. Para canalizar estos fondos, en grandes líneas, el documento presentado diferencia entre dos dimensiones: por un lado la dimensión vertical, que se refiere a la accesibilidad de productos y servicios orientados a satisfacer las necesidades humanas y las infraestructuras, y por otro lado la horizontal, que está relacionada con aquellos proyectos que ponen foco en los impactos sobre los diferentes grupos interés afectados por las actividades económicas (los trabajadores, incluidos los de la cadena de valor, los consumidores y las comunidades). Taxonomía Social tentes para realizar una correcta gestión y seguimiento de estas dos dimensiones. En este sentido, se estima preciso la necesidad de homogeneizar las metodologías existentes a nivel normativo y afianzar los indicadores a utilizar para avanzar en estas dimensiones, sobre todo en clave de impacto. Es por ello, que la Taxonomía Social y la Directiva de Diligencia Debida dotarán sin duda de mayor impor tancia a la ‘S’ ”. La Taxonomía Social se concibió con el objetivo de impulsar la financiación sostenible en Europa para “no dejar a nadie atrás” y financiar una sociedad con menos desigualdades. El Grupo de Exper tos Técnicos (TEG) presentó el primer borrador de laTaxonomía Social en julio de 2021, con el informe final regulación Tan solo en 2022, se han aprobado más de 550 iniciativas legislativas en materia de Sostenibilidad a nivel europeo

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