40 un tema de fácil abordaje porque requiere esfuerzos transversales y es necesario tener esa cultura corporativa que todavía se está construyendo porque cuando algo cambia a gran velocidad, todos nos tenemos que adaptar. Al final hay que introducir la Sostenibilidad en la toma de decisiones en todos los ámbitos”. ¿Qué aporta la nueva regulación? Una par te sustancial de la regulación más reciente va orientada a que inversores, clientes, trabajadores y sociedad sepan distinguir a las empresas más responsables y sostenibles. Pero, ¿quién va a estar premiado? “Se van a premiar aquellas empresas que tenga nlos objetivos más ambiciosos y sean capaces de cumplirlos, del mismo modo que sucede en el ámbito financiero.”, explica Alber to Castilla. Y puntualiza: “Gracias a que, hoy en día, exisALBERTO CASTILLA VIDA, socio del Área de Sostenibilidad de EY España “La Sostenibilidad ha dejado de ser un aspecto adicional para influir en la capacidad de la empresa para atraer inversión, talento y tener licencia para operar” Desde junio de 2021 se han producido avances significativos con el fin de desarrollar el Plan de Acción de la Comisión Europea para “Financiar el crecimiento sostenible” de marzo de 2018 y el Reglamento de Taxonomía de junio de 2020. En concreto, hay que destacar los tres actos delegados de la Comisión Europea: el Primer Acto Delegado de junio de 2021 establece los criterios técnicos de selección de actividades dirigidas a la mitigación y a la adaptación del cambio climático, y determina si esa actividad económica causa o no algún perjuicio significativo a los demás objetivos ambientales; el Acto delegado del 6 de julio de 2021 desarrolla el artículo 8 del Reglamento de Taxonomía, que establece la metodología para cumplir con la obligación de divulgación de información sobre los KPI financieros; y por último, el Acto Delegado Complementario del 2 de febrero de 2022 que incluye el gas y la energía nuclear como actividades taxonomía. En ese contexto, se espera que en nuevos actos delegados la Comisión aborde la contribución significativa a los cuatro objetivos medioambientales restantes. Adicionalmente, el 6 de julio de 2021 la Comisión presentó una estrategia para financiar la transición a una economía sostenible, como ya había anunciado. Esta estrategia establece cuatro áreas en las que la Comisión considera que se necesitan acciones adicionales para que el sistema financiero contribuya a la transición de la economía desde la sostenibilidad: financiación de la transición; mayor inclusividad para pymes e inversores minoristas; reforzar la doble materialidad, con especial incidencia sobre los riesgos; y perseguir una mayor ambición a nivel mundial. Por último, también en julio de 2021 destaca la Propuesta de Reglamento sobre los bonos verdes europeos, en la que se establece un estándar de bonos verdes de carácter voluntario dirigidos a financiar inversiones sostenibles. Los fondos captados deberán ir íntegramente a proyectos que se ajusten a la taxonomía europea; debe haber plena transparencia sobre cómo se asignan los ingresos de los bonos; y estos deben estar sometidos al control de un revisor externo que, a su vez, deberá estar registrado y supervisado por la Autoridad Europea deValores y Mercados. Plan de Finanzas Sostenibles Porque lo difícil es transformar un negocio, por ejemplo, para reducir las emisiones de CO2, gestionando adecuadamente el coste, transmitiéndolo adecuadamente al cliente y siendo financieramente competitiva”. Entonces, desde el punto de vista cultural, todavía existen organizaciones que no se han dado cuenta de que la Sostenibilidad no es la guinda del pastel. “La Sostenibilidad ha dejado de ser un aspecto adicional para afectar a la capacidad de la empresa de atraer inversión, de atraer talento, de obtener mejores condiciones del crédito, de tener licencia para operar, de la responsabilidad del Consejo, aspectos que son duros de negocio. No es producido una confluencia de fuerzas. Algo que se llevaba preparando desde hacía mucho tiempo, pero no se veía venir como un terremoto”. Esta irrupción generalizada de nuevas regulaciones y normativas exige un cambio cultural en las compañías porque la Sostenibilidad no es una cuestión única del director de Sostenibilidad o de Negocio Responsable, sino que afecta a toda la empresa. Ahora, la Sostenibilidad es una responsabilidad ineludible del Consejo de Administración y estamos en un momento en el que, “desde mi punto, lo impor tante y lo urgente no es el compromiso, sino la competencia.
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