36 disruptor. Este es el que creemos que siempre va a necesitar la empresa. Aquella persona que se adelanta a lo que sucede en la sociedad, que reta por los nuevos problemas que puedan surgir, esa voz de la conciencia o guardián del propósito.A pesar de que la Sostenibilidad esté muy evolucionada, integrada y transversalizada en la empresa, esta figura siempre será necesaria. ¿Cómo evolucionarán los profesionales que dedican su día a día a la Sostenibilidad? En cuanto a la posición, los profesionales, que tradicionalmente han sido especialistas, tienen que evolucionar y formarse, porque el hecho de haberse centrado en el reporting y en el voluntariado corporativo les han dejado en un lateral. Son perfiles que llevan mucho tiempo trabajando en el ámbito de la Sostenibilidad, pero sin tener visibilidad, y son los que tienen que for talecerse con otro tipo de competencias de gestión. Ya no vale ser salmón, para luchar contracorriente y manejar poco presupuesto, sino que tienen que ser delfines, inteligentes y creativos, y, para ello, tienen que desarrollar capacidades directivas. En el ámbito legislativo, recientemente se ha aprobado la Directiva de Información Corporativa sobre Sostenibilidad (CSRD). ¿Qué opinión le merece? En estos momentos, nos encontramos en el plazo de 18 meses que los Estados Miembros tienen para transponer la Directiva europea a su ordenamiento jurídico nacional. Si bien es cier to que la CSRD viene a modificar y sustituir la Directiva sobre Divulgación de Información no Financiera, que aún está en vigor, España fue de los países europeos más avanzados en su transposición, pues amplió el número de empresas a las que afectaba e incluía la figura de la verificación. Dicho esto, ahora la transposición de la CSDR está en discusión y desconocemos si van a querer hacerla más ambiciosa, como se hizo en la anterior, o bien optarán por una transposición más conservadora. ¿Qué beneficios obtendremos con la nueva directiva cuando esté en vigor en España? En primer lugar, caminamos hacia la comparabilidad, pero los estándares del EFRAG, a pesar de que establecen el indicador que se debe repor tar, no explican cómo se debe calcular. Es decir, avanzamos hacia una estandarización sobre cómo se debe presentar la información, pero los datos van a continuar sin poder ser comparables. Por otra par te, se incluye la obligatoriedad del análisis de doble materialidad, con diferentes niveles en función de la capacidad y operación de la empresa en cuestión. En segundo lugar, estamos pasando del concepto de cadena de suministro a cadena de valor, y estamos hablando de que no solamente vamos aguas arriba con los proveedores, sino que también vamos aguas abajo con los clientes. Esto es un gran desafío que va a tener muchas implicaciones. Las empresas van a tener que inver tir mucho en trabajar con los proveedores, en formarles, en alinearles, en conseguir sistemas que puedan permitir conseguir datos, pero lo mismo tendrá que suceder con el cliente. ¿En qué se traduce todo ello? Pues que va a llegar en cascada a la pequeña empresa. Aunque de facto la pyme no esté afectada ahora mismo por la Directiva, y se prevea un tiempo de transición, en la práctica va a estar súper afectada y ello va a suponer un cambio fundamental. Finalmente, cabe destacar la calidad de los datos. Todos los caminos se dirigen hacia esa comparabilidad porque, al estandarizar la información que se repor ta, vamos a poder tener la misma información de todas las empresas, pero, como comentaba, no se hace mención sobre cómo se deben calcular los datos y esto está relacionado con la calidad del dato y cómo se audita. Caminamos hacia un aseguramiento de la información de delimitada a razonable. Sin duda, esos son los tres grandes desafíos a los que nos vamos a enfrentar n Con la CSRD, avanzamos hacia una estandarización de la información, pero los datos van a continuar sin poder ser comparables
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