Moda y belleza 251 251 la mano de los principales actores de nuestro mercado; es un compromiso tanto de la agenda, como de la estrategia de los que componemos este sector”, concluye. Por su par te, la responsable de RSC de Tendam, Cristina Riera, considera se trata de un sector “que está impulsando una actividad cada vez más responsable con el impacto que genera. El sector textil ha sido de los primeros sectores más demandados por la sociedad para ser más sostenible debido al volumen de negocio que crea a nivel mundial, así como por el gran valor que genera, tanto económico como a nivel social”. Para Riera, “dentro del marco de la RSC y la Sostenibilidad, en un sector con una cadena de suministro tan compleja, se ha puesto el foco en potenciar el control y la verificación a través de auditorías, tanto sociales como ambientales, así como conseguir la trazabilidad del producto a lo largo de una cadena de valor globalizada”.Y añade: “Poner el foco en el cliente también ha sido una de las grandes contribuciones, apostando por sensibilizar a aquellos que, con su toma de decisión, son los principales promotores de un consumo más responsable”. Futuro e innovación El sector de moda y belleza está demostrando un mayor compromiso con la Sostenibilidad y la RSC, lo que está impulsando cambios positivos en la industria. En este sentido, la directiva de de L’Oréal, Delia García, destaca que “en primer lugar, las empresas del sector tendremos que seguir trabajando en la reducción de nuestro impacto ambiental a lo largo de toda la cadena de valor, incluyendo la producción, el embalaje y el transpor te de nuestros productos. Por otro lado, la innovación es esencial para impulsar la sostenibilidad en cualquier sector, incluido el de la belleza. Las empresas tienen que inver tir en investigación y desarrollo para crear nuevos productos y tecnologías que satisfagan las necesidades y deseos de unos consumidores cada vez más exigentes en aspectos como la Sostenibilidad”. Para José Luís Carceller, de Kiabi, “los dos grandes retos que debemos afrontar como marca de moda comprometida a corto plazo son: hacer coincidir nuestras responsabilidades con las de nuestros clientes y, en segundo lugar, integrar en nuestra hoja de ruta todos los retos que harán de Kiabi una marca inclusiva y centrada en ofrecer soluciones sostenibles”. Carceller insiste en que “la puesta en marcha de todas las iniciativas en materia de RSE y sostenibilidad implican que todos actores principales del sector de la moda y la belleza revisemos nuestros modelos de negocio”. Por su par te, la responsable de RSC de Tendam cree que “el principal reto ante el que nos enfrentamos en los próximos años es la adaptación a los nuevos marcos regulatorios, tanto europeos como a nacionales. Desde la UE y administraciones nacionales nos van a llegar una serie de normativas que adaptarnos a ella será una opor tunidad de transformación y mejora”. En opinión de Cristina Riera, “otro gran reto es alinear el compor tamiento de todos los grupos de interés involucrados a lo largo de la cadena de valor, desde los proveedores hasta el consumidor final, consiguiendo que entre todos avancemos hacia un modelo más sostenible de forma gradual y de manera que generemos valor en aquello que esté a nuestro alcance, sin que recaiga todo el esfuerzo en un único pilar de la cadena”. Así pues, el sector debe abordar cuestiones relacionadas con el impacto ambiental y las prácticas laborales, así como la implementación de prácticas sostenibles como, por ejemplo, el uso de materiales reciclados, la promoción de la economía circular y la mejora de las condiciones laborales, será clave para satisfacer las demandas de los consumidores y cumplir con las regulaciones, existen otros retos impor tantes en el futuro cercano. De entrada, la implantación cada vez más generalizada de la digitalización y el comercio electrónico. La adaptación a los cambios tecnológicos y digitales en la producción, venta y comunicación con el consumidor es esencial. Las empresas deben aprovechar las nuevas tecnologías para optimizar sus operaciones, llegar a nuevos mercados y mejorar la experiencia de compra de los consumidores. También debe adaptarse a los marcos regulatorios que afectan directamente al sector, a los que se enfrenta con nuevos desafíos en relación con las regulaciones tanto a nivel europeo como nacional, como la Directiva CSRD, la Taxonomía Europea y el TCFD. Adaptarse a estos marcos regulatorios será crucial para mantener la competitividad y cumplir con las expectativas sociales y ambientales. En este sentido el sector debe enfrentarse a una mayor competencia tanto a nivel nacional como internacional. Diferenciarse a través de la innovación, el diseño y la calidad del producto, así como apor tar valor a los clientes, será fundamental para mantener la posición en el mercado. El mercado global lleva a una cadena de suministro globalizada y a una trazabilidad cada vez más compleja. La industria de la moda y la belleza tiene una cadena de suministro sofisticada y globalizada. Mejorar la trazabilidad y la transparencia en toda la cadena de suministro es fundamental para garantizar prácticas sostenibles y éticas. Y no debemos olvidar los crecientes cambios en las preferencias del consumidor, que son cada vez más conscientes de los impactos ambientales y sociales de los productos que compran. Las empresas deben adaptarse a las demandas de los clientes, ofreciendo productos y servicios que sean respetuosos con el medio ambiente y socialmente responsables. Por último, la incer tidumbre económica y política actual y la inestabilidad política son otro elemento para tener muy en cuenta en el futuro cercano. Ser capaces de adaptarse a estos cambios y mantener la resiliencia en un entorno incier to será crucial para el éxito a largo plazo. Las empresas deberán adoptar prácticas sostenibles en su modelo de negocio para satisfacer las demandas de los clientes
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