82 este sentido, en primer lugar, tenemos que generar más energía renovable, revisar su distribución y almacenamiento y, por último, apoyar a las industrias para poder descarbonizarse. El Parlamento de Navarra ha aprobado la Ley Foral de cambio climático y transición energética, que establece el marco normativo, institucional e instrumental de la acción climática y la transición a un modelo socioeconómico y energético con una economía baja en carbono. ¿Qué destacaría? La Ley Foral establece una serie de obligaciones como, por ejemplo, la eliminación progresiva de la instalación de calderas de gasóleo, tanto en el sector primario como en vivienda, en el período 2027-2030. Pero, por otro lado, disponemos de canales de ayudas. Siguiendo este mismo ejemplo, hemos abierto canales de ayudas destinadas a comunidades de vecinos para la adecuación de sus calderas o la compra de tecnología como bombas de calor. Se trata de una línea de ayudas directas para la descarbonización de pymes y empresas. Y, por último, fiscalidad. En 2018 ya se establecieron deducciones fiscales para el autoconsumo y la movilidad eléctrica y tenemos unas excelentes cifras porque los fondos NextGenerationEU se han sumado a la deducción fiscal. Es decir, un ciudadano o empresa que haya instalado paneles fotovoltaicos ha obtenido las ayudas europeas además de una deducción fiscal, que puede alcanzar el 30 % del gasto, en el IRPF o Impuesto de Sociedades. Entonces, el principal motor de la transición energética es la fiscalidad y las subvenciones... Es la combinación de tener una estrategia, una regulación que empuje al sector, un canal de ayudas y una fiscalidad que favorezca. Desde luego hay que crear las condiciones adecuadas, pero la concienciación social es fundamental porque el impacto económico de los hábitos de consumo es muy relevante. Conseguir la equivalencia económica en lo que supone una inversión sostenible frente a la que no lo es anima al consumidor. Es un vector clarísimo. Ha comentado que la guerra en Ucrania ha supuesto un punto de inflexión en la descarbonización, pero ¿cree que ahora se está desinvirtiendo? A priori, con esta estrategia, los indicadores energéticos, costes y de emisiones nos indican que vamos por buen camino, pero somos muy cortoplacistas. El precio del gas ha bajado a niveles de 2019 y ello provoca una ralentización de las inversiones. En septiembre de 2022, estalló el pánico en Alemania porque pensaban que no iban a tener suficiente gas para el invierno y el pánico es el mejor compañero de la especulación y la subida de precios. El efecto positivo es que se aceleraron los planes de descarbonización, el autoconsumo y la inversión en eficiencia energética. Muestra de ello es que la convocatoria NextGenerationEU al autoconsumo ha sido la más exitosa de toda la historia del Gobierno de Navarra en cuanto a número de solicitudes. En total abonaremos más de 40 millones de euros que, si lo sumas a la deducción fiscal, alcanzan los 80 millones de inversión pública. Pero ahora, en cuanto baja el precio al gas, la inversión se pospone. Navarra es una de las regiones europeas con mayor potencial de desarrollo del hidrógeno verde. ¿Cuál cree que es la tecnología que ganará a la electrificación? El actual sistema es sucio, ineficiente y caro. Es sucio porque estamos matando al planeta y los compromisos de París están ahí y tienen que ser cumplidos. Es ineficiente porque provoca que Europa sea extremadamente dependiente del exterior. Y es caro porque creamos una economía basada en traer energía de países más o menos lejanos, mientras que en Europa tenemos el conocimiento y la industria. No nos acabamos de dar cuenta de que ya no somos el centro del mundo y seguimos al vaivén de terceros países. Si consiguiéramos producir nuestra propia energía no nos afectaría un conflicto, un dictador más o menos o un presidente amenazando con aranceles, porque seríamos autosuficientes. Y lo podemos hacer porque, por primera vez en la historia, la eficiencia económica nos acompaña. La tecnología ya permite que la generación de fuentes renovables sea eficiente e incluso más barata que los fósiles. La tecnología nos da una respuesta para cambiar el sistema productivo y económico… Tampoco debemos olvidar lo caro que nos sale el actual sistema. Actualmente, gastamos el 10 % del PIB de Navarra en la compra de hidrocarburos, gas y petróleo. Es carísimo, pero lo tenemos asumido. La transformación ayudará que nuestra industria gane competitividad. Soy un ferviente admirador del Informe Draghi porque tenemos que acometer un sinfín de inversiones, incluso a costa de deuda, para agilizar la transición energética. Produciendo nuestra propia energía, dejaremos de comprar petróleo y gas a terceros y seremos más competitivos. No es un tema de convicción ideológica, la competitividad de Europa va en ello. La energía, según en qué procesos, puede llegar a suponer el 20 % del total de los costes de una industria que los financieros tienen internalizados como coste fijo. Si todo el dineral que gastamos en el aumento de la energía, en el último trimestre de 2022 y gran parte de 2023, lo hubiéramos invertido en renovables, ¿cómo estaríamos hoy en día? Esa es la pregunta ◆ La tecnología ya permite que la generación de fuentes renovables sea eficiente e incluso más barata que los fósiles
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