Uno de los grandes males es nuestra desconexión con la naturaleza Cada año que pasa, los efectos del cambio climático son más visibles en el planeta y con más impacto en las personas. Las inundaciones o los incendios ya no ocurren solo en lugares remotos, también los padecemos en nuestras ciudades y comunidades, y se traducen en víctimas mortales e importantes pérdidas materiales. En esta entrevista, la directora ejecutiva de Greenpeace, Eva Saldaña, aborda los retos que tenemos que afrontar en la lucha contra el cambio climático, así como los frenos con los que se encuentra la protección de la naturaleza. En su opinión, nos encontramos a mitad de una década decisiva. 2024 fue el año más cálido registrado y marcado por catástrofes climáticas, algunas de ellas muy cercanas como las sequías extremas en Cataluña y Andalucía o la DANA en Valencia. ¿Qué acciones urgentes deberían emprenderse para luchar contra el cambio climático? Desde hace más de 30 años, la comunidad científica nos está advirtiendo de los efectos del cambio climático. Los hemos estado viendo en muchos rincones del planeta, pero ahora los vivimos de cerca y sabemos que toda la zona mediterránea es uno de los puntos más críticos en impacto. Las tres soluciones clave para afrontar el cambio climático pasan por la elaboración de planes de mitigación, de adaptación y de prevención. Son aspectos que ya están encima de la mesa, pero es necesario seguir insistiendo en ellos. Los eventos climáticos van a seguir, pero ¿podemos evitar que sean tan catastróficos? Todo pasa por planes de mitigación muy concretos centrados, ineludiblemente, en el abandono de los combustibles fósiles y de reducción de emisiones. En segundo lugar, tenemos que trabajar en adaptación porque necesitamos que, a medio plazo, las ciudades sean más permeables. Por ejemplo, si los cursos de los ríos han sido canalizados, debemos generar sistemas basados en la naturaleza que simulen esos meandros, lagunas de inundación, vegetación de ribera… esa permeabilidad para ralentizar el agua en las cabeceras de los ríos y evitar que llegue a las poblaciones al nivel que llegó en Valencia con la DANA. Lo mismo sucede con los incendios, porque si la zona urbano-forestal no está preparada para incendios de sexta generación habrá muertes, pérdidas materiales, etc. Necesitamos tener un debate serio sobre planificación territorial y planes de urbanismo adecuados al entorno. Y, en tercer lugar, la prevención. Son imprescindibles unos sistemas de emergencias totalmente coordinados, que la gente los conozca y se los crea y un liderazgo que responda a esos sistemas de emergencia. En definitiva, medidas de autoprotección para que la ciudadanía esté preparada. Por ejemplo, Japón tiene guías y realiza muchos simulacros, saben que no deben sacar los coches de los garajes y que deben buscar un refugio climático. Tenemos que revisar los planes de emergencia de acuerdo con el cambio climático presente y todas las medidas de autoprotección, de formación de la ciudadanía y de los equipos de emergencias. Ahora mismo esos sistemas no están preparados y hay que pensarlos y activarlos de otra forma. Y para que estos planes progresen necesitamos financiación. ¿Cuál considera que es la mejor vía? Un punto importante es la fiscalidad y estamos asistiendo a la resistencia a imponer impuestos a los que más tienen y a quienes más contaminan. Estamos hablando de que el impuesto a las energéticas en 2023 y 2024 ha supuesto 1.164 millones de euros y ¿eso para qué nos sirve? Se pueden destinar a recuperar o rehabilitar 20.000 viviendas, contratar profesionales de protección civil, servicios sociales o de la salud, para todo el sector del campo que ha visto arrasado sus terrenos, atender a 50.000 familias en situación de vulnerabilidad… Esto es lo que necesitamos y ese dinero no se tiene ahora mismo.w Debemos diseñar una fiscalidad progresiva, verde y justa para que aporte más quién está provocando el problema, pero estamos viendo cómo las petroleras chantajean con no invertir en la sociedad donde crean sus negocios e impactan. Las últimas COP terminan con luces y sombras. Admiten que estamos en el inicio del fin de los combustibles fósiles, pero no acaban de implementar acciones. ¿Son útiles? Creo que las COP son importantes. Cada vez que terminan nos quedamos con un sabor agridulce, pero es el único mecanismo de gobernanza global 46 Tenemos que diseñar una fiscalidad progresiva, verde y justa para que aporte quién está provocando el problema
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