24 Ante este panorama, ¿qué rol debe jugar Europa para recuperar el liderazgo? Hay muchas voces que opinan que hemos perdido el tren. No creo que lo hayamos perdido, pero nos hemos quedado rezagados en la carrera por las tecnologías limpias. Debemos recordar que Europa fue el first mover y dio el pistoletazo de salida en la carrera hacia la descarbonización del continente a 2050. Fue pionera y ello provocó el florecimiento de muchas innovaciones. El problema es que nos hemos convertido en la cuna de la innovación en las fases iniciales, mientras que otros se han dedicado a crear mecanismos de inversión y escalar estas tecnologías. Es decir, en Europa somos muy buenos innovando y creando, pero otros lo aprovechan para generar empleo y riqueza. ¿Qué opina de la política de Donald Trump en materia de Industria y Sostenibilidad? Con la toma de posesión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos cambian las reglas del juego: aumentará el apoyo a las tecnologías validadas y consolidadas y Trump no apoyará tecnologías limpias disruptivas que, aunque han demostrado su viabilidad, conllevan más riesgo como el almacenamiento de larga duración, el hidrógeno verde o las tecnologías de circularidad del plástico. Donald Trump quiere acabar con el Green New Deal, pero paralelamente Europa aprueba el Clean Industrial Deal. ¿Cómo afectarán estos movimientos antagónicos en España, Europa y el mundo? El Clean Industrial Deal es una respuesta que la Unión Europea lleva tiempo trabajando, pero llega en un momento clave para crear un shock de demanda industrial. Se trata de una gran apuesta por las cleantech, apoyando a los sectores industriales a integrarlas. Y, además, es una fuerte apuesta por la movilización del capital privado mediante políticas públicas, que dejan de ser meras subvencionadoras y ponen el foco en las necesidades de los emprendedores. ¿El capital está dispuesto a invertir en tecnologías limpias? ¿Cuáles son las principales barreras? Actualmente, en la Unión Europea hay mucho capital privado dispuesto a invertir en estas tecnologías. Solo en Cleantech for Iberia tenemos más de 1.000 millones de euros disponibles, entre fondos de inversión, inversores privados, filantropía y bancos que están dispuestos invertir en estas tecnologías en España y Portugal. El problema radica en que, como estas tecnologías son emergentes, tienen un nivel de riesgo elevado y unos plazos de desarrollo más largos hasta que llegan al mercado. Tradicionalmente, los fondos de inversión y de capital riesgo no están acostumbrados a asumir esto, por ello el papel inversor del Estado es muy importante. No son necesarias inversiones públicas masivas, sino mecanismos más inteligentes como garantizar los precios de las energías limpias a la hora de que un corporate contrate esa energía limpia a un proveedor. Otra opción son los mecanismos de financiación público-privados, los llamados Blended Finance. Hay mucho dinero privado, pero el dinero público también debe entrar en la creación de plantas piloto de tecnologías limpias. Y hablamos de las fábricas de futuro donde España puede ser líder en industrialización verde porque tenemos abundancia en energías limpias. ¿Qué papel puede jugar España en este contexto? Las energías limpias en España son competitivas a nivel mundial. Tenemos una buena base industrial y muchos inversores privados interesados. Muestra de ello es que la inversión se ha sextuplicado en los últimos años. 2022 fue el año récord en inversión y 2024 ha registrado el segundo año récord. Vivimos un momento dulce en España. Somos la primera gran economía europea que supera el 50 % de energías limpias en su mix energético y esto es un liderazgo importante. ¿Qué hemos hecho bien para asumir este liderazgo? La situación geográfica es muy importante porque tenemos abundante energía solar, pero también se ha legislado en ese sentido. Es decir, España se ha marcado el objetivo de alcanzar más del 80 % de energías limpias en 2030. Esto ha estimulado el apetito inversor y está transformando los mapas industriales. Vemos que en Alemania hay una desindustrialización, mientras que en España se produce una reindustrialización. Empresas alemanas como Volkswagen instala su fábrica de baterías eléctricas en Sagunto (Valencia) y muchas otras están llegando por una propuesta de valor marcada por la abundancia de energías renovables, la disminución de costes y el acceso a talento cualificado. Las políticas a favor de las renovables han estimulado este apetito inversor. Ahora bien, tenemos todos los ingredientes para ser líderes, pero tenemos que pasar de la narrativa a la acción. Según un informe liderado por BBVA y Cleantech for Iberia, se estima que el sector creará 2,65 millones de nuevos empleos y movilizará 150.000 millones de euros de inversión en España y Portugal hasta 2030. No obstante, hay una demanda de los llamados Green Jobs que no se está satisfaciendo… Es correcto. Hay un gap de habilidades y formación. Tenemos la oportunidad de especializar al talento y de que las personas empleadas en industrias que ya no están en boga o que no sean tan eficientes puedan transitar hacia las energías limpias. Para ello es necesario que las universidades lo incorporen a su currículum. Es la gran transición que tenemos que España es la primera gran economía europea que supera el 50% de energías limpias en su mix energético Solo en Cleantech for Iberia tenemos más de 1.000 millones de euros disponibles para invertir en tecnologías limpias en España y Portugal
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