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76 Cerrar el círculo de la transición energética Por poner un ejemplo, se estima que entre el 50% y el 60% de los materiales necesarios para fabricar un vehículo eléctrico pertenecen a esta categoría de materias primas críticas, lo que eleva la importancia de asegurar su disponibilidad y sostenibilidad en los próximos años. El desarrollo tecnológico vinculado a la transición a una economía más verde, digital y resiliente tiene, por tanto, una doble cara. La que podríamos llamar cara A o más amable, más social y hasta ahora más visible, es todo ventajas, empezando por la prácticamente nula emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y de otros contaminantes que contribuyen al cambio climáLograr un futuro descarbonizado y sostenible está condicionando de una forma sin precedentes las cadenas de suministro globales de materias primas. Las bautizadas como transiciones gemelas -verde y digital- dependen cada vez más de recursos esenciales como el litio o el cobalto que, lejos de ser meros elementos de la tabla periódica, se han convertido en el pilar de tecnologías clave para la transición energética, desde las baterías de vehículos eléctricos hasta los paneles solares y los aerogeneradores. tico, sin olvidar que requieren de poca agua para su funcionamiento. Sin embargo, es necesario tener en cuenta su cara B. Aquella que constatan organismos como la Agencia Internacional de la Energía, según la cual el mercado global de minerales imprescindibles para la transición energética se ha duplicado en los últimos cinco años, alcanzando los 320.000 millones de dólares en 2022. De forma simultánea, la demanda global de litio se ha triplicado entre 2017 y 2022, mientras la de cobalto ha aumentado un 70% y la de níquel un 40%. Además, según diversos escenarios analizados por este mismo organismo, la demanda de materiales críticos para tecnologías limpias se podría duplicar e incluso triplicar hasta 2030, siendo el incremento en la producción de vehículos eléctricos y el almacenamiento de baterías los principales impulsores. Para evitar una ralentización en los procesos de transición verde y digital, la Unión Europea y sus países miembros están adoptando estrategias y políticas que mitiguen los cuellos de botella en el acceso a materias primas fundamentales y asegurar así la estabilidad de la cadena de suministro y garantizar la resiliencia de nuestro modelo productivo. A escala comunitaria, la Ley Europea de Materias Primas pretende diversificar las importaciones de materias primas en la UE, de forma que ningún tercer país suministrador represente más del 65% del consumo anual de cada materia prima. Por su parte, en el ámbito nacional, cabe mencionar la Hoja de Ruta para la Gestión Sostenible de las Materias Primas Minerales (20212030), que incentiva asimismo la diversificación del abastecimiento desde terceros países, siempre bajo criterios de sostenibilidad y responsabilidad. Dependencia española de materias primas críticas En este contexto marcado por la necesidad de reforzar la autonomía de nuestro país en el sumiJosé Pérez, consejero delegado de Recyclia

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