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82 La circularidad de los envases, reto prioritario de la industria alimentaria La hoja de ruta de la industria alimentaria en lo que a sostenibilidad se refiere viene de lejos. Ya en 2018, la Red Española del Pacto Mundial publicaba la “Guía Sectorial en ODS: sector agroalimentario”, en la que se identificaban los retos a los que se enfrentaba el sector en nuestro país para cumplir con la Agenda 2030 y proponía claves para superarlos. La guía recogía un total de 30 retos transversales que impactaban en toda la cadena agroalimentaria relacionados con cada uno de los 17 ODS. La mayoría, no obstante, se agolpaban bajo el ODS 12 -garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles- y el ODS 2 -poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, y promover la agricultura sostenible-. El reto estaba servido. Ahora bien… ¿cómo ha evolucionado desde entonces la industria? ¿Qué objetivos ha cumplido? ¿Cuáles son sus retos más inmediatos en clave sostenible? Lucha contra el desperdicio alimentario La industria de alimentación y bebidas, que representa el 2,4% del PIB de España y emplea al 23% de las personas ocupadas de nuestro país, abarca las etapas de producción, selección, procesamiento, transporte y venta de los alimentos de una amplia oferta agropecuaria. Los productos resultantes atraviesan un conjunto de procesos de transformación hasta llegar al público final, una cadena de valor que necesita erradicar diversos elementos para ser 100% sostenible, entre ellos, la pérdida de biodiversidad agrícola, el uso de fertilizantes contaminantes o el aumento de los gases de efecto invernadero. En ese sentido, una de las prioridades es luchar contra el desperdicio alimentario, un problema a todas luces gravísimo desde el punto de vista ambiental, social y económico. Tal y como señalan desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en España tiramos 7,7 millones de toneladas de alimentos cada año. De ellos, en los hogares, el desperdicio alimentario alcanza el 42% del total; en la fase de fabricación el 39%; en la restauración el 14% y en la distribución el 5%. Los consumidores están cada vez más concienciados con que sus acciones tengan el menor impacto medioambiental posible, de ahí que, más allá que la marca o el precio de los alimentos y las bebidas que adquieren en el supermercado, aboguen por firmas que prioricen unas agricultura y ganadería ecológicas, o una pesca respetuosa con el entorno marino, las certificaciones con las que cuenta su proceso de producción o el tipo de envase que utilizan. Priorizan una alimentación sostenible que debe arrancar en la industria alimentaria y que, en el caso de los envases, no deja otra opción que eliminar los plásticos y apostar por materiales reciclados y reciclaProducir más con menos recursos materiales y energéticos, así como utilizar ingredientes de origen ecológico y envases sostenibles, son prioridades de una industria como la alimentaria, llamada a liderar la transición ecológica a lo largo de toda su cadena de valor. La tecnología se convierte en su gran aliada para medir esos objetivos de forma fiable.

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