71 entrevista Eva Galli A mediados de 2023, asumió la dirección general de Spainsif. ¿Cuáles son sus objetivos en esta nueva etapa? Como en todo el ecosistema, estamos en fase de asentamiento. Hemos vivido tres largos años de expansión a ritmo muy irregular en distintos frentes. Hemos asistido a una proliferación de buenas prácticas de fondos temáticos y a una expansión de regulación, y todo ello nos centra a trabajar en la implementación y análisis sobre si las normativas están funcionando y están contribuyendo a los objetivos de sostenibilidad. Una vez tengamos este diagnóstico, podremos promover mejoras. Venimos de unos años en los que la inversión sostenible ha vivido una importante expansión. ¿Cuál es el rol de Spainsif? Esta expansión sigue y, desde Spainsif, estamos llamados a acercar esa estrategia, que tradicionalmente ocurre en mercados privados, a los mercados cotizados, inversores institucionales, entidades financieras y gestoras de activos, que invierten con unos determinados criterios de solvencia, de prudencia y que pueden tener un compromiso institucional muy fuerte. Podemos acercarlos a las soluciones de impacto y ver qué fórmulas existen para canalizar esos capitales hacia productos de impacto, que es una de las estrategias más sofisticadas y con más potencial para contribuir a cambios en la economía real. ¿Cómo lo ve el inversor particular? A partir del 2 de agosto de 2022, se empieza a preguntar en el test de idoneidad por las preferencias de sostenibilidad del cliente retail y la respuesta es vinculante. Esa introducción es muy compleja en lenguaje, tanto para el asesor financiero como para el cliente. A esa conversación con el cliente particular se ha trasladado toda la complejidad del marco regulatorio, que es muy garantista desde el punto de vista del greenwashing, pero en su comercialización términos como la taxonomía o la SFDR generan una barrera del lenguaje. Más allá de la legislación, ¿cuál considera que es la principal barrera del inversor retail a la hora de invertir de forma sostenible? El inversor español tiene una inclinación natural a preocuparse por la preservación del capital. Entonces, invierte en una gama de productos muy concreta y con un nivel de prudencia extrema. Las gestoras de fondos están desarrollando mucho producto elegible bajo el concepto de “Green MiFID”, pero, aun así, la conversación no es user friendly. Ahí, estamos llamados a hacer de traductores y facilitar la conversación.Tenemos que generar materiales y esto lo hacemos mucho en colaboración con EFPA España para que el asesor financiero se sienta predispuesto a formarse y a sentirse cómodo con estos contenidos de manera que la conversación con el cliente fluya. ¿Qué tipo de demanda hay en España? Las conversaciones que se puedan estar teniendo con los clientes particulares son interesantes de cara a valorar qué tipo de demanda hay en España. El inversor español ha mostrado algunas preferencias como, por ejemplo, que no es muy sensible a temas de rentabilidad y prefiere sacrificarla un poco si la inversión tiene un muy buen impacto. Creo que sorprende, teniendo en cuenta que la inversión sostenible está claramente diferenciada de la inversión solidaria o filantrópica. Hay productos muy específicos en mercados muy concretos que no tienen investment grade, que pueden rozar lo que se llama venture philanthropy, un mix entre filantropía e inversión, pero el marco regulatorio está diseñado para que las preferencias de sostenibilidad se incorporen respetando al 100% el perfil de rentabilidad/riesgo de cada cliente. Los mystery shopping realizados han mostrado que al inversor español le preocupa el impacto positivo, pero lo entiende con unas connotaciones distintas respecto del inversor profesional. ¿Y qué es impacto positivo para un particular? Cuando el inversor particular dice que quiere tener impacto positivo, se refiere a que quiere formar parte de la solución. Pero cuando los profesionales de los mercados de capitales hablamos de inversión de impacto, hablamos de contribución, atribución, intencionalidad, adicionalidad..., o sea, de una estrategia muy compleja en la que tienes que demostrar que ese impacto no habría sucedido de no ser por la inversión, que se puede atribuir el impacto al inversor en lugar de a la empresa participada, o que puede habertransferencia de impacto entre inversores en fondos de fondos. Es decir, como estrategia de inversión es mucho más compleja que lo que entiende el cliente particular cuando usa la palabra impacto que El inversor español entiende el impacto positivo de forma diferente al inversor institucional Al inversor español le preocupa el impacto positivo
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