64 bueno también para la biodiversidad. Tenemos que hacer posible la convivencia de la transición energética con la transición justa y la transición justa incluye a esas comunidades locales que se tienen también que beneficiar. También se habla que esta transición energética debe ser justa, porque habrá perdedores. ¿Cuál es su opinión? Apoyamos políticas de transición justa, de no dejar a nadie atrás, y también pedimos defensa a la industria española que está sujeta a la competencia global de otros países que no apuestan tanto por el medio ambiente. A esa industria, hay que protegerla. Por ejemplo, el cierre del carbón en los últimos cinco años se ha hecho muy bien porque hemos trabajado con las empresas, administración central y comunidades autónomas para elaborar convenios que ayuden a asegurar los puestos de trabajo en el entorno. Además, se han hecho cosas muy bonitas de cocreación de soluciones con las comunidades locales. En algunos sitios se ha sustituido por renovables, en otros se ha generado industria, en otros se ha apostado por el turismo… Todo esto ha sido muy positivo y es una lección que tenemos que aprender. ¿Cómo se puede minimizar el impacto negativo de la transición? Creo que España será un país donde el efecto de la transición va a tener efectos positivos netos, o sea que se va a generar más y mejor trabajo. Ahora bien, va a haber sectores, algunas regiones y partes de la sociedad que se van a ver negativamente afectadas y, por tanto, es muy importante ayudar a esas comunidades. Hay perdedores y hay que ayudar a esos perdedores. Y luego tienes que asegurar a la población el acceso a las soluciones limpias, como por ejemplo los vehículos eléctricos, y por ello es importante que existan ayudas y estas sean fáciles de acceder. En definitiva, apuesta por una legislación similar a la Inflation Reduction Act (IRA) de Estados Unidos. ¿Es así? Totalmente, la IRA ofrece ayudas directas. Por eso se mezcla política climática con política industrial. Otro punto es el tema ideológico. Como GECV, organizamos encuentros con políticos y vemos que existe alguna diferencia en los detalles, pero no en el fondo de la cuestión. En definitiva, la economía verde no es ideología, es economía y son oportunidades. Usted ha afirmado que son necesarias políticas que aceleren la transición, pero también hay que trabajar en alianzas… Hacen falta políticas nacionales que hagan viables los objetivos, porque esto es lo que guía a las empresas. Las empresas estamos haciendo cosas, pero hay que acelerar y los gobiernos tienen que aprobar políticas pragmáticas porque, por ejemplo, en el caso de la electrificación de transporte España va la cola de Europa. Aquí el problema no es la falta de implementación política, sino la implementación de esas políticas. Por ejemplo, Portugal, un país de nuestro nivel económico y cultura similar, se compran el doble de vehículos eléctricos por cada 1.000 habitantes que en España porque tiene un sistema de ayudas más efectivo. En definitiva, hacen faltas políticas y una política fiscal que aplique el principio que quien contamina paga. Pero pagar por contaminar, ¿no puede ser un sistema perverso? Pues paga por ahorrar. Eso se llama poner precio a la externalidad en economía. Cuando utilizas un coche diésel, tienes una externalidad porque estás provocando un daño al medio ambiente. Entonces ¿por qué te compras un coche diésel? Porque ese coste a la sociedad no se está internalizando en el precio, sino que es un coste real a la sociedad. En el GECV somos partidarios de una reforma fiscal aplicando al principio de mantenimiento la presión fiscal. Si tú pones impuesto sobre cosas malas, como contaminar, y quitas impuestos sobre cosas buenas, como contratar a gente, un en un marco de neutralidad recaudatoria estás dando la señal de contratar a gente y de dejar de contaminar n España será un país donde el efecto de la transición va a tener efectos positivos netos
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