59 entrevista Eva Galli El Pacto Mundial de la ONU España ha cerrado 2023 con un incremento del 61% en número de asociados. ¿Hay una mayor sensibilización por la sostenibilidad? La sostenibilidad se está empezando a ver como un agente de competitividad empresarial y, con las diferentes crisis que estamos afrontando, se posiciona como un área estratégica de dentro de la empresa. Eso nos ha ayudado a acercar el Pacto Mundial de la ONU a más empresas y se ha traducido en un aumento de socios. Además, este último año se ha acelerado no sólo el contexto normativo, sino también todos los grupos de interés presionan más a los empresarios y a las grandes organizaciones. Ello ha provocado que la sostenibilidad se vea como algo necesario y las empresas busquen organizaciones de referencia en las que apoyarse. ¿Cree que el incremento se debe a una percepción de urgencia por la sostenibilidad? ¿Cuáles han sido las palancas? Por supuesto, creo que hay un sentimiento de urgencia y no sólo por las normativas. Es cierto que, en 2023, todos los que trabajamos en el mundo de la sostenibilidad hemos hablado mucho de normativas y legislación europea y española, pero no ha sido la única palanca que ha traccionado la sostenibilidad. Hay otros grupos de interés muy relevantes como, por ejemplo, los inversores que constituyen una de las áreas en las que se ha avanzado mucho. Y, luego, la sociedad está cada vez más concienciada y sensibilizada y, por supuesto, se traslada a las empresas. Desde Naciones Unidas, todos los estudios apuntan cuáles los grandes desafíos y las urgencias a las que nos enfrentamos como sociedad y como planeta. El mensaje es muy claro: hay una urgencia climática, pero también social y todas los ciudadanos y personas que forman parte de las empresas tienen un papel en esa emergencia. ¿Cómo se logra pasar de la sensibilización a la acción? Llevamos mucho tiempo diciendo que hay que pasar de los compromisos a la acción y en el Pacto Mundial de la ONU España tenemos todas las herramientas y programas necesarios para hacer ese clic dentro de las empresas y acelerar esa ambición. ¿Cómo? Con programas serios y con el establecimiento de estrategias, con indicadores, compromisos cuantitativos y un límite de tiempo, ya sean en temas de descarbonización, igualdad, diversidad, transparencia, etc. Ya no sirven los compromisos generalistas del CEO o de la alta dirección en el que digan que se comprometen con la lucha contra el cambio climático. Tiene que ser un compromiso cuantitativo, basado en la ciencia y que empuje la empresa a hacer esa transición. Paralelamente, también hay una urgencia en seguir colaborando.Y hablamos de gobiernos, que no sólo empujen con legislación, sino en plantear acciones concretas y soluciones más prácticas que ayuden a las empresas a dar ese ese paso. Existe margen de mejora por parte de todos los actores de la sostenibilidad. Al hilo de la legislación, el Parlamento Europeo ha aprobado la normativa comunitaria en materia de debida diligencia y ya está en vigor la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD, por sus siglas en inglés). ¿Hay nerviosismo en las empresas? No debe de cundir el pánico. Todas estas normativas de la Unión Europea tienen unos procesos de implementación, de transposición de la ley… Es decir, no estamos hablando que de la noche a la mañana las empresas deban tener, en el caso de la debida diligencia, unos procesos súper desarrollados. Va a ser un camino. Además, las organizaciones que ya venían trabajando en materia de derechos humanos y empresa conocen bien cuáles son esos procesos de debida diligencia y desde el Pacto Mundial de la ONU España tenemos programas para ayudar a la empresa a diseñar los procesos, implementarlos, etc. Las empresas tienen que respirar y ponerse a trabajar. Pero todo ello está teniendo un impacto muy positivo vinculado a las pymes porque las empresas ya saben que la gestión de la cadena de suministro va a tener que hacerse de una manera mucho más completa, profunda y aplicando criterios de sostenibilidad.Y esto es una palanca, a su vez, para las pequeñas y medianas empresas, para las cuales la legislación es voluntaria. Sólo veo beneficios en este sentido. Todos estamos remando hacia la misma dirección y la legislación no supondrá una falta de competitividad de la empresa europea, que es uno de los miedos que tienen, sino que ayudará a las empresas a asegurar una gestión de calidad, más eficiente y aportará un valor añadido a sus productos y servicios. La gestión de la cadena del suministro es Hay una urgencia climática y social, y los ciudadanos y empresas tienen un papel en esa emergencia La sostenibilidad está posicionada como un área estratégica de dentro de la empresa
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