52 de los vehículos eléctricos, que representaron un 22% del total de ventas de automóviles nuevos el año pasado. En marzo de 2023, los Estados miembros notificaron más de 3 000 políticas y medidas para alcanzar los objetivos en materia de energía y clima. Según sus previsiones, las medidas ya aplicadas en toda Europa conducirían a una reducción del 43% en 2030 de las emisiones netas totales de gases de efecto invernadero, incluida la aviación internacional, mientras que otras medidas que se están planificando actualmente impulsarían las reducciones hasta el 48%. El año pasado, los Estados miembros solo preveían una reducción total del 41%, lo que indica un aumento conjunto de la ambición en toda Europa en el último año. Sin embargo, aún quedaría un desfase de siete puntos porcentuales respecto al objetivo climático del 55% fijado por la UE para 2030. La coyuntura geopolítica Después de un arduo debate que alargó las negociaciones, en diciembre, la COP 28 concluyó con el acuerdo global para dejar atrás los combustibles fósiles de forma justa, ordenada y equitativa para lograr las cero emisiones en 2050, aprobado por casi 200 países. Un acuerdo que, aunque descafeinado para algunos, el presidente del Grupo Español para el Crecimiento Verde (GECV), Gonzalo Sáenz de Miera, destacó que “por primera vez se ha hecho un llamamiento expreso al abandono de combustibles fósiles bajo condiciones estrictas: acelerar la acción climática en esta década, alcanzar emisiones netas cero a 2050 y fundamentar la acción en la ciencia”. Otros puntos clave que contempla el llamado Acuerdo de Dubái son: triplicar la capacidad global de energías renovables y duplicar la tasa media anual mundial de mejora de la eficiencia energética en 2030; acelerar la disminución progresiva del uso de energía basada en carbón; avanzar hacia sistemas energéticos con emisiones netas cero a nivel mundial, utilizando combustibles de baja o nula emisión de carbono antes o alrededor de mediados de siglo; acelerar el desarrollo de tecnologías de emisiones cero y bajas, como energías renovables, energía nuclear, y de 1,5ºC en este siglo, que es lo que marca la ciencia para librarnos de los peores impactos del cambio climático”. Ante la discrepancia de cifras, el profesor Ikerbasque en el Basque Centre for Climate Change (BC3), Sérgio Henrique Faria, opina a nivel personal que “si se desea, siempre se puede seleccionar indicadores y métricas convenientes que pasen la impresión de que los objetivos están siendo alcanzados. Pero no me parece que estamos en el camino de realmente alcanzarlos de forma responsable, justa y sin trampas. Hay demasiada presión de diversos lobbies (energía, combustibles, agricultura, construcción, etc.) contra la acción climática justa y sostenible. Además, la actitud agresiva de la gran mayoría de los gobiernos contra las movilizaciones populares por la acción climática es un síntoma muy negativo de falta de voluntad”. De todos los expertos consultados, la más optimista en torno al trabajo realizado es la directora de Fundación Empresa y Clima, Elvira Carles, que considera que “en la lucha contra la emergencia climática Europa continúa siendo el piloto y referente a nivel mundial. Es decir, todas las políticas que se han estado implementando en los últimos años y las que están previstas para los próximos años en Europa, están siendo replicadas por otros países. Por ejemplo: los mercados de compraventa de derechos de emisión; hace años que ya funciona a nivel europeo y ha sido replicado en otras zonas del planeta. Y, últimamente en políticas como por ejemplo el impuesto de carbono en frontera que hay algunos países que ya también lo están implementando”. A lo que Pedro Zorrilla Miras matiza: Europa y Estados Unidos sí que están reduciendo emisiones, pero el incremento del resto de los países compensa las reducciones alcanzadas”. Objetivos de reducción Según el informe de la AEMA, para alcanzar el objetivo de reducción de emisiones de 2030, el ritmo de reducción anual de las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa debería duplicarse con creces en comparación con el progreso anual observado desde 2005. Es necesario que las emisiones se reduzcan más rápidamente sobre todo en el caso de las procedentes del transporte por carretera, la construcción, la agricultura, los residuos y las pequeñas industrias, todas ellas contempladas en el Reglamento de reparto del esfuerzo. Las reducciones del consumo de energía y el crecimiento de las energías renovables deben acelerarse aún más para alcanzar los objetivos de 2030 incluidos en la Directiva sobre eficiencia energética y la Directiva sobre fuentes de energía renovables recientemente adoptadas. Al mismo tiempo, el informe indica avances notables en ámbitos específicos. Aunque la energía eólica y la solar tenían una presencia modesta en el sector eléctrico en 2005, su cuota estimada en la producción de electricidad superó el 20% en 2022. El reciente despliegue de la energía solar ha sido especialmente notable, ya que creció un 28 % a lo largo de 2022. El informe también señala un notable aumento de las ventas de bombas de calor durante 2022 y el aumento de la cuota MAR ASUNCIÓN, responsable del Programa de Clima y Energía de WWF España “Ninguno de los países del G20 está reduciendo las emisiones a un ritmo coherente con sus objetivos de cero emisiones netas”
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