47 entrevista Eva Galli Fundación SERES siempre ha defendido la integración de la parte social en el core del negocio, pero, a veces, queda relegada a un segundo plano. ¿Por qué? No es un tema de voluntad, sino de dificultad. Sabemos que tenemos que poner a las personas en el centro y que, además, los tres verticales de los factores ESG tienen que estar relacionados y comunicados. Desde luego, no podemos abordar el medio ambiente sin tener en cuenta la parte social y de gobernanza, pero la dificultad de escoger indicadores tangibles en el ámbito social provoca que la S sea la más abandonada. Durante mucho tiempo, la regulación se ha centrado en la parte medioambiental y, anteriormente había abordado la gobernanza, pero en el ámbito social hemos realizado menos avances porque depende de las geografías, del sector de actividad… Tenemos que elegir indicadores homogéneos con un foco común, pero los indicadores y data points cuantitativos en este ámbito son más complicados, así como su comparabilidad. Ahí está el reto. Al final, las personas tienen que estar en el centro y, por ello, es la dimensión más exigente a la que hay que dedicar más recursos y tiempo, porque es lo que realmente marcará la diferencia de una compañía frente a otra, puesto que las personas son las que generan impacto positivo. A menudo se aborda la parte medioambiental por un retorno financiero, pero la parte social también tiene un driver económico porque impacta en aspectos que aportan beneficio… La S es la gran desconocida, pero, dentro de nuestro modelo, afecta a cuatro grandes grupos taxonómicos: empleados, proveedores, clientes y comunidades en las que operemos. O sea, realmente estamos siguiendo la taxonomía y existen indicadores.Aunque, a menudo, sólo pensemos en términos de mano de obra infantil o comunidades desfavorecidas, la S afecta a países en desarrollo con otras dimensiones y está reglada. Muestra de ello es que la nueva Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad tiene más de 200 indicadores en la parte social. Ahí entra de lleno el Mapa SERES de Huella Social®. ¿Cómo está funcionando? El Mapa SERES de Huella Social® tiene tres objetivos: gestionar riesgos, detectar oportunidades e incrementar la confianza de los ciudadanos en las empresas. Lo que queremos transmitir es que la S está vinculada a la actividad económica de la compañía. Entonces, se llama Mapa porque hace un listado de actividades económicas por sector e intentamos dar una unidad de medida. La unidad mínima de referencia en los ámbitos en los que la empresa debe tener impacto: empleados, proveedores, clientes y comunidad. Entonces, como cada línea de actividad tiene sus indicadores, el responsable de esa actividad económica, que es el negocio, no es el responsable de sostenibilidad y de ESG de la compañía, ya tiene que pensar en indicadores sociales. En segundo lugar, trabajamos sectorialmente porque del mismo modo que las geografías y el sector influyen en cómo generas impacto social. Y ahí ya tenemos siete sectores que están trabajando conjuntamente para definir cuáles son los indicadores más relevantes y esperamos poder presentar los primeros resultados a lo largo de este año. Ha hablado de la confianza de los ciudadanos en las empresas. ¿Estamos ante una crisis de esta confianza? Todos los agentes tenemos recorrido de mejora: las empresas, los gobiernos y los ciudadanos, y en SERES nos gusta gestionar en positivo ese camino que queda por recorrer. Por eso reconocemos las mejores prácticas para contagiar y para impulsar. Dicho esto, el Barómetro Edelman destaca los drivers en los que todos los agentes tienen que mejorar y deja muy calro que, a nivel de confianza, el agente más reconocido es la empresa y debemos animarla para que lo siga haciendo porque si queremos mejorar y transformar la sociedad, necesitamos a los agentes económicos empresariales. Sin ellos no lo lograremos porque son quienes tienen los mejores sistemas, los procesos, la eficacia y lo han demostrado en grandes crisis. ¿Cómo pueden contribuir las empresas? Con objetivos, medición y siendo transparentes con el progreso.Y por eso desarrollamos herramientas de medición para ser críticos, pero también justos, porque si hay empresas que están haciendo acciones con ciertos colectivos desfavorecidos de la sociedad, es necesario reconocerlas. Es urgente medir mejor el progreso para reconocer lo que está bien y pedir que mejoren en aquello que no está tan bien. Precisamente, por este motivo, es imprescinLa dificultad de escoger indicadores tangibles en el ámbito social provoca que la S sea la más abandonada La dimensión social marcará la diferencia de una compañía frente a otra
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