40 de las regulaciones ambientales o sociales puede tener consecuencias devastadoras para el posicionamiento y la credibilidad de las empresas. Por lo tanto, el cumplimiento de la legislación en materia de sostenibilidad no solo es una obligación legal, sino también una estrategia fundamental para salvaguardar la reputación y la capacidad de innovación a largo plazo de la empresa”. Es indudable que los constantes cambios y novedades regulatorias tienen un elevado coste de adaptación para las empresas (sistemas de control, cambios en estructuras y procesos, etc.). Si cabe, las mayores dificultades pueden verse en el ámbito del reporting donde los cambios sucesivos dificultan la asimilación y la integración de cambios. Sin embargo, la directora general de Quiero, Sandra Pina, opina que “la velocidad de los cambios que, no olvidemos se intuyen antes de materializarse, y posteriormente, existen períodos de adaptación desde la aprobación de un texto hasta su entrada en vigor que permite una adaptación progresiva. Desde Quiero abogamos precisamente por la anticipación que permita no solo ‘fraccionar’ los costes de adaptación, sino buscar el valor añadido de las empresas y marcas por encima del mero cumplimiento para ayudar a dar soluciones a la sociedad en las temáticas que tanto nos preocupan a todos”. Por su parte, Ángel Alloza, de Corporate Excellence, destaca que existen cuatro grandes barreras con las que gran parte del músculo empresarial debe lidiar en su día a día. En primer lugar, la complejidad normativa que está constantemente en cambio. Esto dificulta el cumplimiento para aquellas organizaciones que operan internacionalmente y deben tener en cuenta múltiples marcos regulatorios. Otra barrera son los costes de cumplimiento que implican las inversiones significativas en tecnología, infraestructura, procesos y capacitación de personal. Este punto es especialmente delicado para las pequeñas y medianas empresas, que cuentan con recursos más limitados. La tercera es la falta de conocimiento y capacidad interna para desarrollar e implementar estrategias efectivas de sostenibilidad. Y, finalmente, el monitoreo y el cumplimiento: Una vez establecidas las políticas de sostenibilidad y su reporte, las compañías deben consolidar modelos robustos que faciliten la monitorización y el cumplimiento de las regulaciones aplicables”. En definitiva, “los avances en materia de sostenibilidad son considerables y hay que verlos como grandes logros conseguidos por las organizaciones, pero la realidad refleja que queda un importante camino por recorrer”, concluye Ángel Alloza n tivo que guía las estrategias de sostenibilidad de las compañías. En un mundo cada vez más consciente de los desafíos ambientales y sociales, la legislación en materia de sostenibilidad se ha convertido en un factor clave para garantizar un liderazgo responsable por parte del tejido empresarial. Es por ello por lo que Ángel Alloza, CEO de Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership, destaca que, en primer lugar, “el marco regulatorio impulsa la consolidación de empresas éticas y responsables. Podemos decir que promueve la contribución de un futuro más sostenible y equitativo para todos. Además, las nuevas normativas también actúan como catalizadoras de una innovación enfocada a buscar soluciones concretas a los retos que pueden derivarse de la propia legislación. La innovación y la adaptación deberán ser dos máximas con las que las empresas deben responder e integrar la nueva normativa”. Por último, y teniendo en cuenta el contexto en el que se encuentran las organizaciones, dominado por la polarización y la desconfianza generalizada hacia las instituciones, velar por la reputación corporativa se torna imprescindible para las compañías. En este sentido, Ángel Alloza opina que “la legislación desempeña un papel crucial en la protección de la reputación. Y es que el incumplimiento La legislación establece un marco normativo que guía las estrategias de sostenibilidad de las compañías
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