legislación 35 De acuerdo con la Directiva de Informes sobre Sostenibilidad Corporativa (CSRD, Corporate Sustainability Reporting Directive), aprobada el 28 de noviembre de 2022, a partir de 2025, será obligatorio para las empresas incorporar las normativas de sostenibilidad empresarial en la Unión Europea. El objetivo de esta regulación es transformar la manera en que las organizaciones interactúan con el medio ambiente, la sociedad y la economía. Entre otras cuestiones, la Directiva tiene por objeto: mejorar la transparencia, cerrar la brecha entre la información financiera y la información de sostenibilidad, mejorar la comparabilidad y la consistencia de los informes, impulsar un gobierno corporativo más sostenible, apoyar la transición verde de la UE, promover la creación de valor a largo plazo, implicar más eficazmente a las partes interesadas e impulsar la competitividad de las empresas de la UE. De este modo, aproximadamente 50.000 empresas estarán obligadas a informar sobre sostenibilidad, incluidas las grandes empresas, así como las pymes cotizadas, mientras que anteriormente eran tan solo 11.600 compañías. En 2025 tendrán que presentar sus informes las compañías que ya estaban sujetas a la anterior la Directiva sobre información no financiera (NFRD, por sus siglas en inglés) de 2014, respecto a su ejercicio fiscal 2024, en 2026 les seguirán el resto de grandes empresas, respecto su ejercicio fiscal 2025 y en 2027 será el turno de las pymes cotizadas. El socio responsable de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG en España, Ramon Pueyo, destaca que la agenda de sostenibilidad de las principales compañías españolas está muy marcada por la CSRD. “Es una directiva de gestión disfrazada de directiva de reporting, porque, como en todas las directivas o regulaciones en materia de transparencia informativa el regulador, te pide que te retrates, pero para que el retrato sea razonablemente bueno hay que hacer muchas cosas. Lo que sucede es que la CSRD ha multiplicado por cinco o seis veces los requerimientos de información para las compañías españolas, pero los indicadores cuantitativos representan menos del 20%, el resto son indicadores cualitativos”. “Con lo cual decimos que es una directiva de gestión, porque te obliga a identificar impactos, riesgos y oportunidades, a definir las políticas, definir los objetivos y planes de acción al respecto”. “Con lo cual la CSRD aumenta de forma significativa la velocidad de la gestión de las compañías y añade un punto de ambición. Pero en este caso, creo que la regulación en materia de sostenibilidad y, en particular, la Directiva, pues es casi una fuente de innovación porque en ocasiones sitúa el listón muy lejos de donde están los sujetos obligados”, añade Ramón Pueyo. En la misma línea se pronuncia Alberto Castilla Vida, EMEIA Climate Change & Sustainability Market Leader & Spanish Country Leader de EY, al afirmar que “cuando las compañías se enfrentan a la Directiva y al tsunami regulatorio lo ven como nuevos requisitos, nuevas cargas administrativas, nuevos elementos a controlar… Lo perciben de esa forma muy alejada de la percepción de algo que te ayuda a generar valor como compañía, que te ayuda a innovar, a ser diferente”.Y añade: “Para afrontar el tsunami, las compañías realmente están afrontando cuatro retos y si no ven que están afrontando cuatro retos, el riesgo que tendrán no es de cumplimiento sino de competitividad”. Los retos Según el experto el primer reto está relacionado con el reporting, es decir, datos, procesos, tecnología, trazabilidad de más de 1.000 data points… “Ese es lo primero que vemos con la regulación y las compañías quieren un botón mágico que les proporcione toda la información, pero con ello no avanzamos hacia una economía más sostenible. Por ello, la regulación no sólo pide datos, sino que pide que tomes decisiones”. Y precisamente, la toma de decisiones es el segundo desafío que deben abordar las compañías.“Por ejemplo, si el cambio climático es relevante para tu empresa, tienes que reportar objetivos a corto, medio y largo plazo.Y para tener los objetivos y reportarlos, la empresa debe tomar decisiones basadas en el entendimiento de cómo la sostenibilidad afecta al negocio y al entorno, cómo la integra en el negocio, en el ámbito de la estrategia, del governance, de los riesgos y los impactos y las métricas”, añade Alberto Castilla. El tercer gran reto es la velocidad del cambio. “La nueva regulación supone que, en menos de cinco años, nos acerquemos a los casi 100 años de regulación en el ámbito contable. Si las compañías seguimos viendo la sostenibilidad como la guinda del pastel, como poner en valor lo que hacemos, tendremos un riesgo. Entonces, ¿cuál es el tercer reto? La cultura corporativa, porque para ser un buen profesional, tienes que cumplir objetivos y en esos objetivos se integrarán los aspectos de sostenibilidad” Y, finalmente, el directivo de EY comenta que el cuarto reto es que “el tsunami regulatorio, el botón mágico, la toma de decisiones y la cultura corporativa en muy poco tiempo va a ser irrelevante. ¿Por qué? Porque de la misma manera que tú no valoras a una compañía por lo bien que publica sus cuentas anuales, sino por si genera valor, en sostenibilidad ocurrirá lo mismo”.Y añade: “Está muy bien que tengas objetivos a corto, medio y largo plazo, que tengas un sistema de información, que cumplas con la norma, que esté auditado, que hayas definido una matriz de doble materialidad... Pero ¿has reducido emisiones o no? Entonces ese es el cuarto reto. Esa es la prueba al final. Todo esto está para reducir el impacto negativo y maximizar el impacto positivo de una compañía. Y si no lo afrontas desde una perspectiva de valor para todos, sino que lo afrontas con una Cobra una gran importancia el concepto de doble materialidad, que se convierte en la piedra angular del informe de sostenibilidad Eva Galli
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