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moda y belleza 235 235 cremento de los precios de producción y de las importaciones, que se prevé que escalen un 12% y un 14% respectivamente. La legislación seguirá siendo un desafío latente en un sector que cuenta, como tantos otros, con unos consumidores cada vez más concienciados con la huella ambiental que dejan tras de sí sus decisiones de compra. La transparencia, vector clave Otros retos que dibuja Bcome en su guía son la falta de visibilidad de la cadena de valor, algo que acusan hasta el 50% de las principales marcas de ropa, según el “Fashion Transparency Index 2022” de Fashion Revolution, y el greenwashing, el enemigo a batir si se quiere contar con el respaldo de un consumidor que, de no percibir por parte de las marcas una comunicación clara, honesta, transparente y trazable, deja de confiar en una determinada marca. Tal y como cuenta la directora de Sostenibilidad y RSC de L’Oréal España y Portugal, Delia García, “no es ninguna novedad que los consumidores se están inclinando cada vez más por opciones sostenibles, lo que está transformando todos los sectores, y, como no podía ser de otra manera, el de la moda y belleza no se queda atrás”. Y añade: “Las empresas de esta industria están ya trabajando en implementar iniciativas sostenibles y responsables, basadas en la economía circular a través del ecodiseño de envases, que permite una reducción de residuos y también un ahorro de recursos, o a través de la disminución de su huella de carbono mediante la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en sus operaciones, el transporte y la producción de productos”. La crisis climática hará asimismo que los fabricantes de moda y cosmética deban centrar gran parte de sus esfuerzos en reducir su huella de carbono. Sabiendo que el sector moda contribuye con el 10% de las emisiones de GEI y el de la cosmética concentra gran parte de sus emisiones en la producción, el packaging y el transporte de sus productos, las empresas que los conforman deberán analizar el ciclo de vida de sus productos para identificar de dónde proviene el grueso de sus emisiones de CO2 y sus residuos y obrar en consecuencia trazando un plan para paliarlos. Gestión responsable de los residuos El sector moda y belleza está invirtiendo en I+D+i de materiales alternativos y sostenibles, como las fibras orgánicas, recicladas o biodegradables, para reducir su huella ambiental. No obstante, si en 2023 se produjo un gran avance en la materia, para Ignacio Sierra, director corporativo de Tendam, este fue la puesta en marcha de la Asociación para la Gestión del Residuo Textil, cuyo objetivo “es la gestión responsable de los residuos textiles y de calzado español a través de un Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP), lo que fomenta la economía circular y la reducción del impacto ambiental del sector”. Andrés Fernández, director de sostenibilidad y sourcing de Mango, también cita la creación de la Asociación para la Gestión de Residuos Textiles y su SCRAP como una de las principales contribuciones recientes del sector en el avance de la RSC, pero también destaca cómo “las marcas están introduciendo materiales sostenibles y adoptando criterios circulares y prácticas éticas en la cadena de suministro, así como fomentando la transparencia en sus procesos”. Tendam y Mango son dos de las empresas que forman parte de la Asociación para la Gestión del ResiduoTextil, quien recientemente presentó un estudio junto con 40db sobre la circularidad textil que revelaba que el 83,4% de los españoles reclaman un sistema nacional de recuperación de textiles y calzado. El reto está servido, pero no es el único, ya que, por ejemplo, para Ignacio Sierra hay otros, “como la circularidad y la descarbonización”, asimismo claves. A su vez, Andrés Fernández señala como prioritarios desafíos como “la reducción del impacto ambiental en toda la cadena de suministro, la gestión responsable de los residuos textiles y la transparencia en la cadena de suministro”. Para Fernández, la adopción de criterios circulares en el diseño “requiere de formación y aún queda trabajo para lograr tecnologías de reciclaje avanzadas que puedan manejar de manera eficiente una amplia gama de materiales textiles y producir fibras recicladas de alta calidad a escala”. Además, prosigue, existe “una necesidad de colaboración continua e intercambio de conocimientos entre las partes interesadas de la industria para abordar los desafíos relacionados con los sistemas de recolección, los procesos de clasificación y el desarrollo de prácticas de reciclaje estandarizadas”. Todo ello sin obviar un aspecto cultural como es “la creciente conciencia por la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental” y que, en su opinión,“deben influir en las actitudes y comportamientos del público hacia el consumo de moda”. Responsabilidad con los recursos Para la directiva de L’Oréal, Delia García,“el reto está claro. Está en ir juntos para afrontar la realidad de que los recursos son finitos, en la transformación del negocio y en entender cómo funciona la cadena de valor para poder involucrar a cada uno de sus eslabones, porque, de lo contrario, la transformación no es posible”. En el caso concreto de L’Oréal, “tenemos que ser capaces de ofrecer una solución para, como reza nuestro propósito de “Crear la belleza, que mueve el mundo”, seguir creando belleza, pero creándola de una forma altamente sostenible. Por ello, estamos apostando fuertemente por el rellenado de los productos, pero todavía estamos en esa fase de educar al consumidor e intentar que le llegue de la mejor forma posible toda la información que necesita. El gran reto está también en involucrar a esa última parte de la cadena de valor, sin la cual nada de lo demás es posible”. La producción, el packaging y el transporte concentran las emisiones

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