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industria química 217 217 I+D+i en 2023, con el Instituto Tecnológico del Plástico a la cabeza, fueron las de ecodiseño; incorporación de materiales biobasados, reciclados, reciclables, biodegradables o compostables; el desarrollo de nuevos modelos de negocio basados en la reparación y reutilización; la mejora de los sistemas de recogida, gestión y separación de residuos; la optimización de los procesos de reciclado mecánico, químico y enzimático para obtener materiales de calidad para su incorporación en aplicaciones de alto valor añadido; la obtención de plásticos a partir de residuos agroalimentarios y la valorización a través de procesos de biodegradación y el compostaje. Prácticas de gestión ambiental La industria química está a la vanguardia de la innovación para desarrollar productos más sostenibles y procesos de fabricación más eficientes y respetuosos con el medio ambiente. Esto, para Antonio Logroño, presidente de Dow Ibérica, incluye “el desarrollo de materiales circulares o biodegradables, pero también materiales alternativos más efectivos y, además, tecnologías de producción que permiten optimizar los recursos utilizados”. En su opinión, la industria también ha estado trabajando activamente “en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y en la minimización de residuos mediante la implementación de prácticas de gestión ambiental y tecnologías de reciclaje avanzadas, así como colaborando con sus socios en la cadena de suministro para promover prácticas sostenibles en toda la cadena”. Pese a la contribución del sector a la consecución de los ODS, Logroño señala que este debe seguir trabajando “para alcanzar la neutralidad de sus emisiones y ser más circulares”, algo que, subraya, “requiere políticas pragmáticas y realistas, que consideren tecnologías puente para lograrlo”. Es un reto capital sabiendo del potencial de la industria para reducir no solo su huella de carbono, sino la de otros sectores. Un potencial que, en palabras de Logroño, reside en dos cosas. Por un lado, “el lugar privilegiado que ocupa dentro de la cadena de valor, visto que el 95% de las actividades productivas requiere de la química en algún punto de su proceso de fabricación”. Por el otro, “la contribución que las emisiones de la química suponen para las emisiones totales de los productos finales, que puede representar entre un 70% y 90% en industrias clave para la transición a la neutralidad climática, como la construcción o la automoción”. Materias primas alternativas al petróleo “Todas las empresas de la industria dedicamos parte de nuestra estrategia y gran parte de nuestras inversiones al desarrollo de soluciones avanzadas que promuevan un impacto ambiental positivo y la circularidad.” Así lo destaca Mònica Costa, directora de Comunicación de Covestro en España, compañía que, prosigue, ha hecho de la innovación su “principal motor de cambio” para desarrollar procesos y materiales alternativos “que reduzcan nuestra huella de carbono y contribuyan activamente a la mitigación del cambio climático”. Todo ello, sostiene, “pasa por el desarrollo de productos con materias primas alternativas al petróleo”, que en el caso de Covestro se ilustra con ejemplos como la planta piloto recién inaugurada de bio-anilina. “También pasa por procesos productivos que consuman menos energía, menos agua y que tengan un impacto medioambiental menor”, prosigue, con ejemplos como la tecnología ODC de la firma, que permite producir cloro reduciendo el consumo energético en un 25%, una iniciativa que se suma “al desarrollo e inversión en nuevas tecnologías tanto de reciclaje mecánico como químico para poder reutilizar esos materiales como materia prima alternativa al petróleo, cerrando así el círculo”. Esta combinación de innovación, inversión en investigación y desarrollo,“así como la firme apuesta por la eficiencia energética reflejan el compromiso integral” del sector con la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental, subraya Costa. Esta destaca asimismo cómo en la compañía están “decididos a liderar esta transición hacia un futuro más sostenible, donde la excelencia técnica y la conciencia ambiental converjan para crear soluciones que beneficien no solo a nuestros clientes, sino también al planeta que compartimos”. Objetivos de descarbonización Lo primero que Miquel Lope, director general de Carburos Metálicos, desea apuntar al respecto de las contribuciones de la industria química a la sociedad, es que “buena parte de lo que esta produce, como los gases industriales y medicinales, no se ve, pero es esencial para muchos otros sectores que hacen funcionar nuestra sociedad tal y como la conocemos, desde la agricultura y la sanidad al transporte y el sector energético, pasando por la alimentación y las bebidas”. El también vicepresidente del Sur de Europa y el Magreb de Air Products subraya asimismo las oportunidades laborales tan atractivas de un sector que se erige “como el primer inversor en I+D+i de la industria, con un 26,7% del total”, pero también el potencial que encierra en el actual proceso de transición energética. En este marco, señala Lope, el sector “tiene mucho que aportar, y buena muestra de ello son algunos de los últimos proyectos de Carburos Metálicos, relacionados con el hidrógeno para la movilidad y la industria, así como la captura y reutilización de CO2”. En lo que a futuro se refiere, Lope apunta cómo “el desafío constante se resume en mejorar la sostenibilidad de nuestra actividad y disminuir progresivamente su impacto en el medio ambiente”, una meta, celebra, “con la que todo el sector está plenamente comprometido”. En el caso de Carburos Metálicos, este compromiso se engloba asimismo en el objetivo medioambiental “Third by ‘30”, que es su hoja de ruta hacia el balance neutro de emisiones en 2050. El 95% de las actividades productivas requiere de la química en algún punto de su proceso de fabricación

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