186 La cadena de producción, clave para descarbonizar el sector La industria farmacéutica y el sector salud son dos pilares fundamentales para la salud pública mundial. Si había alguna duda, la pandemia del COVID19 las puso más en valor que nunca, como también lo hizo con el trabajo de cuantos empleados trabajaban -y trabajan- en hospitales, centros de salud, sociosanitarios, residencias, centros de investigación y empresas farmacéuticas, entre otros. Las cifras corroboran el peso que el sector juega en la economía de nuestro país y es que, a ctualmente, en España hay más de 1.223.000 personas trabajando en el sector sanitario, lo que representa el 6,4% de la población ocupada. Las cifras de negocio de la industria farmacéutica, que genera 14.900 millones de euros anuales y aglutina el 4,9% de exportaciones españolas, hasta situar al medicamento como el cuarto producto que más se exporta, tampoco se quedan atrás. Esta magnitud no deja lugar a dudas de que se trata de un sector esencial -tal y como se bautizó a aquellos empleados que durante la pandemia no pararon de trabajar- en la consecución de varios de los ODS que la ONU recoge en su Agenda 2030, especialmente en lo que respecta al ODS 3, Salud y bienestar. Lo es por razones obvias, pero aun así aportaremos otro dato, y es que la introducción de nuevos fármacos es responsable en un 73% de la prolongación de la esperanza de vida lograda en las últimas décadas. No en vano, tal como recoge Farmainustria, la industria farmacéutica invierte a nivel global una media de 130.000 millones de euros en I+D, lo cual no está reñido con que el sector deba trabajar para mejorar la atención primaria y la accesibilidad a algunos tratamientos. Entorno laboral inclusivo y estable El ODS 9, Industria, innovación e infraestructuras, quedaría ampliamente cubierto por la red de centros de investigación y hospitales de primer, segundo y tercer nivel con los que contamos en nuestro país. La industria farmacéutica española también cubre con creces aquellos ODS, como el 5 y el 8, Igualdad de género y trabajo decente, respectivamente, y que impactan en el entorno laboral de esos 1.223.000 empleados que citábamos antes. Así lo pone de manifiesto la última “Encuesta de Empleo” de Farmaindustria, que recoge que los comités de dirección de las compañías que la conforman cuentan con un 41,3% de mujeres, es decir, 3,4 veces más que la media de las grandes empresas del IBEX 35. La encuesta también refleja cómo de los 41.000 empleos directos que genera la industria, un 94,2% son indefinidos, un 62,4% son titulados universitarios y un 52% son mujeres.Y no solo eso, puesto que uno de cada tres nuevos empleaos corresponden a jóvenes. Los sectores sanitario y farmacéutico comparten la labor de asegurar la salud y el bienestar de la ciudadanía, pero también retos como reducir el impacto medioambiental de las actividades que aglutina cada uno de ellos. Hacer hincapié en los recursos energéticos que utilizan cuantos equipamientos conforman el ecosistema sanitario, así como en la racionalización de recursos en la fabricación de medicamentos son, junto a una mayor accesibilidad a los tratamientos, otros desafíos que sólo se podrán materializar a través de una mayor colaboración entre sus actores clave.
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