34 COVID-19, por no hablar de los niños con la enfermedad que no han sido diagnosticados a tiempo. En la investigación, ha impactado en retraso de proyectos que estaban en marcha o que deberían haberse iniciado tiempo atrás ■ Además de ser muy bonito, el proyecto de La Vuelta al Cole tiene un elevado impacto porque cuando a un niño le diagnostica una enfermedad así, no solo enferma el niño, enferma toda la comunidad. No solo son los padres y sus hermanos, de alguna manera también enferman sus amigos y sus compañeros. Es muy impor tante que la sensibilización de esta enfermedad se haga entre sus iguales, entre sus compañeros y profesores, que son quienes pasan más tiempo con ellos después de la familia. Además de la recaudación, con este proyecto dotamos a los centros de herramientas para que le den sentido a esa acción durante el tiempo que quieran. Entonces, tenemos una guía divulgativa para que los profesores hagan actividades en las aulas, les expliquen a los niños y niñas en qué consiste, qué pasa… Es muy fácil que los colegios puedan desarrollar esta labor de sensibilización. Y otra comunidad a sensibilizar es la del adulto y la sociedad civil que es de quien nos mantenemos a través de las donaciones. ¿Colaboran con empresas? ¿De qué manera? Depende de cada compañía. Si la empresa tiene como línea de actuación el cáncer o el cáncer infantil nos gusta sentarnos para trabajar qué es lo que quieren hacer. Cada vez más, la donación es la vía menos recurrente, por ello nos sentamos con empresas que, por ejemplo, tienen un producto y lo quieren hacer solidario, como el caso de las pulseras de Viceroy. Asimismo, tenemos modalidades de colaboración para hacer acciones con sus empleados, como un reto depor tivo a favor de la investigación. También pueden ser patrocinadores de nuestros proyectos. Por ejemplo, la Aceleradora cuenta con muchas empresas que se han vinculado con el proyecto en el formato de patrocinio. En definitiva, hay multitud de formas distintas de colaboración. ¿El COVID-19 ha provocado un aumento de la solidaridad? El COVID-19 ha puesto en primera línea la necesidad de investigar, lo que sucede es que es difícil donar para investigar porque no hay un retorno inmediato de la donación. No es palpable. Hay mayor conciencia de la investigación, pero luego ha llegado la guerra en Ucrania y la crisis económica y, con este contexto económico, las donaciones se han vuelto a retraer. Además, los proyectos de investigación se han retrasado cinco o seis años porque toda la investigación se ha focalizado en Financiamos las investigaciones con mucha generosidad y con proyectos propios que generan recaudación Aceleradora Unoentrecienmil En 2018, una investigación financiada por la Fundación Unoentrecienmil y liderada por los doctores Carmen Fiuza, jefa de Investigación del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital 12 de Octubre, y de Alejandro Lucía, Investigador de la Universidad Europea de Madrid y Premio Nacional de Investigación en Medicina del depor te, empieza a mostrar reveladores indicios sobre la combinación ejercicio físico-cáncer. Es entonces cuando la Fundación Unoentrecienmil decide luchar para que esa “receta depor tiva” se incorpore de manera habitual al tratamiento farmacológico que prescriben los doctores a los niños de oncología. “Ese es el nacimiento de la Aceleradora Unoentrecienmil”, explica Jose Carnero, fundador de Unoentrecienmil, “un proyecto que engloba la construcción de zonas deportivas específicas para el tratamiento de los niños y una plataforma digital que servirá de guía al terapeuta y que monitorizará todos los datos para que puedan ser analizados por los investigadores. Además, es replicable en otros hospitales”. El estudio deja, además, otros reveladores indicios sobre el impacto positivo que el ejercicio puede tener en el sistema inmunológico de los pacientes infantiles oncológicos como el incremento de su posibilidad de supervivencia, la atenuación de los efectos secundarios del tratamiento farmacológico e incluso la reducción de un 17% del tiempo de hospitalización. En palabras de Carmen Fiuza, investigadora principal de la Aceleradora: “El ejercicio físico, a diferencia de un fármaco o una pastilla, provoca que el músculo, que es un órgano endocrino, libere sustancias que activan nuestro sistema inmune y, de esta manera, podemos entrenar también a las células para que ataquen mejor a los tumores.”
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