84 ne una inclusión total, que su vida está clara, con un trabajo bien remunerado, con unos derechos sociales claros, una vivienda, medios digitales que le posibilitan desarrollar su vida en las mejores condiciones…, pues esa par te de la población sigue viviendo cómoda y su situación sigue siendo admirable. Pero no cabe duda de que la par te excluida de la sociedad es la que está en peores condiciones y el peligro es que esa exclusión se ha cronificado. Hay elementos que es muy difícil que puedan a volver a ser testigos de la sociedad en la que vivimos, tanto en el ámbito de representación política, de la vivienda normal, de la enseñanza… Son problemas que hoy en día debemos afrontar de forma muy general y con el apoyo de todas las administraciones y es donde estamos trabajando. Debemos estar presentes en el proceso de acompañamiento a las administraciones, de denuncia de las situaciones, de puesta en marcha de determinadas iniciativas legislativas y no legislativas que redunden en el bienestar de la sociedad y reducir esas profundas huellas que ha dejado la COVID-19. ¿Echa de menos una mayor decisión por parte del sector público? No. Creo que tenemos que salir de esta situación entre todos. Aquí nadie se puede excluir o no involucrarse en la situación en la que vivimos. Creo que debemos estar todos juntos: empresas, administraciones, donantes, socios, voluntarios de Cáritas… Si hay una organización que palpe la situación real que tenemos en la actualidad es Cáritas.Todos los días abrimos más de 6.000 puer tas, entre las Cáritas Parroquiales y los proyectos de todo tipo, diocesanos y confederales, que tenemos a lo largo de nuestro territorio. No cabe duda de que estamos palpando esa situación en el día a día y, por eso, creo que somos conscientes de que esta situación es grave, es muy delicada, pero podemos salir de ella. Ha comentado que gran parte de la financiación de Cáritas procede de fondos privados. ¿Cómo valora que el sector empresarial se involucre en los proyectos de la organización? Las alianzas que mantenemos, tanto con el sector tanto público como privado, son muy impor tantes para nuestro desarrollo. Nos movemos, sobre todo, en el ámbito de las colaboraciones estratégicas en el terreno de la economía solidaria, de la formación, orientado a for talecer una economía centrada en las personas y en un trabajo más digno. Puedo decir, sin lugar a duda, que existe una sinergia completa con nuestros colaboradores. Sobre todo, vemos que, más allá de una declaración de intenciones por par te de una determinada empresa o administración, nuestros interlocutores compar ten un compromiso común de mejorar la vida de las personas. ¿Cuáles son sus retos de cara al futuro? Nuestro objetivo es que la celebración del 75º aniversario sea un impulso para construir la Cáritas del siglo XXI, sin perder de vista nuestra misión y nuestros valores: su fidelidad a la opción por los últimos. Cáritas está en ese camino y nuestra idea y preocupación es que todos esos retos que se nos han echado encima en todo este tiempo estén en nuestra labor del día a día. Tenemos circunstancias que posibilitan que Cáritas siga desarrollando su labor y mantenga su liderazgo. Ahí es donde debemos estar y estoy convencido de ello por la capacidad que tiene la organización gracias a su capital humano, sus voluntarios, el privilegio de estar en la sociedad, de movernos por donde nos movemos y tener las relaciones con todos los actores sociales. Y, junto a ello, el reto es estar pegados a la realidad y a las necesidades de la gente. Esta es la mejor garantía de que podremos alcanzar los objetivos que nos proponemos y sigamos creciendo, aportando todo lo que podemos hacer y, desde luego, configurar una sociedad para que el próximo Informe Foessa no sea tan dañino como en principio parece n Nuestros interlocutores comparten un compromiso común de mejorar la vida de las personas
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