48 procesos y que se puede desacoplar el crecimiento a las emisiones, que podemos seguir creciendo como empresa siendo más eficientes, incluso siendo net zero. ¿Cuáles cree que serán los próximos avances a nivel regulatorio? Creo que todos estos avances son muy impor tantes porque la Taxonomía integra los retos ambientales, el Pacto Verde Europeo habla de cambio climático, economía circular, agua, etc., pero todo continúa avanzando y uno de los temas de este año va a ser la Taxonomía Social. Es cier to que este año la conversación en sostenibilidad se ha centrado en el ámbito ambiental, pero también tenemos una Directiva de conciliación de vida familiar y personal que irá implementándose hasta impulsar una ley europea de igualdad entre hombres y mujeres y promover la transparencia salarial. Tenemos también encima de la mesa la Directiva Europea de Debida Diligencia en Derechos Humanos.Todo ello hará que veamos un claro impulso de la “S” Social y su integración en la estrategia empresarial. Habla de las conversaciones para aprobar una Taxonomía Social. ¿En qué punto se encuentran? No tener una visión equilibrada de los retos de la sostenibilidad y no entender que al final la “S” debe estar en el centro es un error porque al transformar los medios de producción de las empresas e integrar nuevas formas de trabajar, es necesario analizar los efectos que ello tiene en el bienestar de los empleados. El último “Global Risks Repor t” del World Economic Forum marca que los principales riesgos en el largo plazo son ambientales, pero en el cor to plazo pone énfasis en la desigualdad o la destrucción de empleo por el impacto de la tecnología o en los retos vinculados a la salud, con foco en la salud mental. En el contexto de reconstrucción post COVID-19, esta reflexión sobre la transición justa tiene que ser muy relevante. Previendo la llegada de la Directiva Europea de Debida Diligencia en Derechos Humanos, en Forética hemos diseñado un kit para la integración de este tema en la estrategia empresarial. En 2021, un 10% de las compañías tuvo una controversia en materia de derechos humanos. La pandemia ha acelerado la desigualdad, ha ampliado los colectivos vulnerables y los desequilibrios en el acceso a la educación o a otros ámbitos se han visto muy afectados. Ante esta realidad, las empresas deben tener un papel en la compresión del problema, previamente a esa transición, intentar ser responsables y, a la hora de llevar a cabo una reestructuración, formar a sus equipos para que tengan las habilidades necesarias en el futuro del trabajo, ya sea en la misma empresa o en otra. Armonizar todas estas conversaciones sobre salud, diversidad, derechos humanos, empleo… e incorporarlas en las estrategias corporativas no va a ser nada fácil porque tampoco lo está siendo en el tema ambiental. Pero es un esfuerzo que merece la pena hacer para conseguir que las personas se desarrollen, avancen y tengan calidad de vida dentro de los límites del planeta. Desde Forética queremos potenciar más este desarrollo social a lo largo de este año. Desde Forética siempre han defendido el papel y poder del consumidor para dar el empujón definitivo a la sostenibilidad. ¿En qué punto se encuentra el consumidor? Los ciudadanos quieren saber si las empresas hacen las cosas bien. Antes hacer las cosas bien era crear trabajo y no contaminar alrededor de tu planta… Ahora hacer las cosas bien es ser cero emisiones, cero residuos, formar a la gente, tener una plantilla diversa… El año pasado el 70% de los ciudadanos decían haber dejado de comprar en alguna ocasión a empresas por ser poco éticas o poco responsables. Datos como éste refuerzan el claro vínculo entre sostenibilidad y competitividad, ante un consumidor cada vez más consciente n Hemos estado en modo de emergencia, pero esta reflexión sobre la transición justa tiene que ser muy relevante
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