Compromiso RSE 59 · 2022

45 objetivo: descarbonización de la economía a acelerar la transición ecológica. Sin embargo, en la actualidad estamos contemplando cómo el intento de incluir el gas natural y la nuclear como inversiones verdes en la taxonomía europea pone en peligro el liderazgo climático y de finanzas sostenibles de la Unión Europea. De salir adelante la propuesta presentada por la Comisión Europea sería un freno a la transición energética en la que Europa lleva trabajando años”. El papel de la empresa La acción del sector productivo en la lucha contra el cambio climático es fundamental. Tal como recuerda Mar Asunción, de WWF, “necesitamos empresas que lideren el camino hacia una economía sin emisiones de carbono, impulsen la innovación y el desarrollo sostenible mediante el establecimiento de objetivos de reducción de emisiones ambiciosos y basados ​en la ciencia. Para facilitar a las empresas este camino, WWF promueve junto con Climate Disclosure Project (CDP), el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y el Instituto de Recursos Mundiales (WRI), la iniciativa Science Based Targets (SBT). Ya hay más de 1.000 empresas que han establecido objetivos basados en la ciencia, y recientemente también se ha establecido SBT para instituciones financieras”. Por su par te, Sergio Mar tín Serrano, de ACA, apunta que entre las hojas de ruta necesarias entra la gestión del biogás, el hidrógeno o las energías marinas. Entre las energías renovables, la ley pone énfasis en potenciar la hidroeléctrica, una alternativa coherente para complementar a las solar y eólica, por ejemplo.También la ley apuesta por el crecimiento de gases renovables como el biogás, el biometano, el hidrógeno y otros renovables. Sin embargo, “aún no se ponen medidas específicas y, con los instrumentos de planificación derivados de esta ley, es aún necesario mayor trabajo. Trabajo de las administraciones, pero también de empresas”. Más pesimista se muestra el por tavoz de Greenpeace, José Luis García Or tega, al afirmar que “las empresas deben ser obligadas a reducir emisiones en los mismos objetivos basados en la ciencia, ser incentivadas a acometer las transformaciones económicas y tecnológicas necesarias y ser penalizadas si no lo cumplen. Solo son aceptables medidas que realmente reduzcan sus propias emisiones, no falsas soluciones como transferir su responsabilidad a terceros o técnicas de lavado de imagen. Como primer paso, se debe prohibir la publicidad y el patrocinio por par te de empresas cuyo negocio descansa en los combustibles fósiles”. Y añade que “los compromisos voluntarios no tienen validez, porque no hay garantía de verificación ni cumplimiento. Deben ser obligatorios. Alcanzar la neutralidad es imprescindible y lo antes posible, pero de verdad. Es decir, reduciendo sus propias emisiones a cero. Eso es factible en la mayoría de las actividades industriales y, desde luego, en todas las que conllevan consumo de energía. Lo que es inaceptable es autocalificarse de ‘neutras’ en emisiones a base de ‘compensar’, con fábulas como la captura y almacenamiento de carbono o las plantaciones masivas, las emisiones reales que producen, en vez de dejar de producir las”, puntualiza el dirigente de Greenpeace n La empresa española debe tomar medidas para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero

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