44 SERGIO MARTÍN SERRANO, director de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) “Si bien, en los últimos años, se ha puesto toda la estructura estratégica y normativa en marcha, España ha perdido mucho tiempo en activar una decidida política climática” El papel de la financiación En el año 2019, la Comisión Europea ya estableció que el Pacto Verde Europeo, que debe ser el eje sobre el que giren las políticas europeas. En este sentido, se debe intensificar la acción contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad for taleciendo y manteniendo la implementación de los objetivos, estrategias y leyes anunciados. En la actualidad, también contamos con los fondos para la recuperación económica, que son una herramienta muy potente para reorientar el sector productivo hacia una economía descarbonizada.Y es que un tercio de los 1,8 billones de euros de inversiones previstos en el plan de recuperación Next Generation EU y el presupuesto de siete años de la UE financiarán el PactoVerde Europeo. Tal y como recuerda Cristina Rivero, directora de Industria, Energía, Medio Ambiente y Clima de CEOE, “junto la digitalización, la transición ecológica es una prioridad claMcKinsey & Company ha publicado su informe “Cero Emisiones Netas: lo que costaría, lo que podría aportar” en el que examina las implicaciones de alcanzar ese nivel de cero emisiones en 2050 para: la demanda, el gasto de capital, los costes de producción y el empleo en los sectores que producen el 85% de las emisiones totales, con un análisis en profundidad de 69 países en todo el mundo. “La transición a cero emisiones netas equivaldrá a una enorme transformación económica. Las acciones de empresas y gobiernos individuales, junto con el apoyo coordinado a los sectores, países y comunidades más vulnerables, podrían facilitar los ajustes económicos y sociales que serán necesarios”, destaca Joseba Eceiza, socio de McKinsey y líder de la práctica de sostenibilidad en España. El análisis toma como punto de partida y camino hacia las emisiones netas cero el hipotético escenario Net Zero 2050 de la Network for Greening the Financial System (NGFS). El alcance de la transformación económica sería significativo. Por un lado, el gasto de capital en bienes físicos ascendería a unos 275 billones de dólares hasta 2050 -aproximadamente 9,2 billones de dólares al año-, lo que supone un aumento de 3,5 billones de dólares con respecto al gasto anual actual. Por ejemplo, hoy el 65% del gasto en energía y suelo se destina a productos de altas emisiones. En el futuro, el 70% se destinará a productos de bajas emisiones y a infraestructuras de apoyo, invirtiendo la tendencia actual. Por otro lado, el mercado laboral sufriría cambios debido a una reasignación de la mano de obra con unos 200 millones de puestos de trabajo directos e indirectos ganados y 185 millones perdidos de aquí a 2050. Además, los principales cambios se producirían en la fase inicial, por lo que la próxima década será decisiva.Así, el gasto aumentaría hasta el 8,8% del PIB entre 2026 y 2030, desde el 6,8% actual, antes de caer. Por su parte, los costes de producción de electricidad aumentarían a corto plazo, pero luego se reducirían desde su máximo. El coste de una economía descarbonizada ra para la ejecución de los fondos europeos Next Generation EU: los Estados miembros tienen que destinar a este ámbito, al menos, el 37% de los fondos. El Plan de España va más allá y dedica más del 40% de los fondos a la sostenibilidad”. En consecuencia, “las empresas deben diseñar proyectos con una impor tante dimensión de transición ecológica si quieren aspirar a recibir fondos en las distintas licitaciones de contratos públicos y convocatorias de subvenciones.Además, en la ejecución del Plan, todas las reformas e inversiones que se incluyen deben cumplir con el principio de no causar un perjuicio significativo al medio ambiente (DNSH, por sus siglas en inglés), lo que garantiza un pleno respeto de las actuaciones empresariales con el medio ambiente y su entorno”. De este modo la exper ta deWWF, Mar Asunción, opina que “las finanzas son claves para este fin y, por ello, se estableció la taxonomía para guiar la inversión pública y privada hacia activos sostenibles y contribuir Los fondos Next Generation EU supondrán un impulso a la descarbonización
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