Compromiso RSE 59 · 2022

31 entrevista los bancos podemos hacer mucho, pero además también podemos trabajar con nuestros propios empleados. Por ejemplo, en México, hemos lanzado la iniciativa “Salario Bienestar” de forma que hemos elevado, alrededor de un 30%, la base salarial de todo el segmento más básico de nuestra pirámide para ponerla por encima de los umbrales del país e ir cerrando esta brecha. Es una iniciativa que ha funcionado muy bien y que estamos extendiendo a otros países porque América Latina es la región más desigual del mundo, más que África y que Asia. Y, luego, como entidad tenemos que ver qué podemos hacer con nuestros clientes y cómo podemos dar soluciones y ahí uno de los temas centrales de la banca es favorecer la bancarización y que los servicios financieros tengan un acceso universal. Es un reto, no solo en los países emergentes, también aquí con las personas mayores donde estamos trabajando para dar todavía más una mejor respuesta. Naciones Unidas y el Pacto Mundial mencionan que los grandes retos empresariales son la desigualdad de género y el cambio climático. ¿Cree que son los grandes focos los de las empresas en España? La desigualdad de género y económica son las más evidentes, pero también existe vulnerabilidad generacional, en el mundo rural, la discapacidad, la educación… Los temas que explican la vulnerabilidad son diversos y se tiene que actuar de una forma muy poliédrica. Desde el punto de vista de la equidad, uno de los ángulos más importantes, y donde las entidades financieras podemos aportar más, está estrechamente vinculado a la protección y respeto de los Derechos Humanos. Se ha hecho mucho, pero es un tema en el que se puede continuar avanzando y muestra de ello es que la futura directiva de gobernanza, sobre procesos de debida diligencia, hará que esté tema esté en las agendas. ¿En qué punto se encuentra el sector financiero en este ámbito? Precisamente, en 2021 hemos dado un paso más estructural en la plena integración de estos temas en los modelos de negocio en el ámbito financiero. El primer paso importante que se dio fue con la aprobación de los ODS y el Acuerdo de París, en 2015. Pero un segundo paso muy importante fue cuando la Comisión Europea aprobó la Estrategia de Finanzas Sostenibles. Representó un punto de inflexión en un año en el que sucedieron cosas importantes. Por ejemplo, en 2021 se ha creado, por primera vez, el órgano que va a definir un estándar global en materia de reporting, se ha creado la GFANZ que era algo impensable y el año que viene tenemos que consolidar todo esto. En mi opinión, en este camino hay un cuarto escalón que será el relativo a los Derechos Humanos y al capital natural. Son dos temas talentes que creo que van a tener un impacto relevante en el mundo financiero a partir de 2023. Los Derechos Humanos son un ámbito muy vinculado a la equidad y son un desafío mayúsculo porque más allá de nuestra actividad ordinaria con clientes mayoristas tenemos toda la parte de digitalización que es otro riesgo de exclusión y asimilación. Europa está ejerciendo un rol protagonista en el impulso y arrastre de la sostenibilidad a nivel mundial ¿Por qué ese papel de liderazgo de Europa? ¿A qué se debe? Europa está en una fase de liderazgo porque hay un consenso muy notable entre los partidos mayoritarios y esta conversación ha dejado de ser partidista. Existe un consenso unánime, en alrededor de dos tercios del Parlamento Europeo, de que realmente la sostenibilidad es una oportunidad de liderar el mundo. Creo que esto es lo que ha hecho que Europa sea el primer continente del mundo que quiera ser neutro en 2050 En su momento, durante la pandemia, hubo dudas sobre si el Green Deal y la sostenibilidad en general quedarían en un segundo nivel, pero los fondos Next Generation EU van por el mismo camino. El problema es que dependemos otros actores como Estados Unidos, China, India, Rusia y los países emergentes Los Derechos Humanos son un ámbito muy vinculado a la equidad y representan un desafío mayúsculo

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