Compromiso RSE_77

El crecimiento de la inteligencia artificial está obligando a las grandes tecnológicas a replantear su relación con la energía. Google ha reafirmado que mantiene su objetivo de operar con energía libre de carbono las 24 horas del día, los siete días de la semana, en 2030, pese al fuerte aumento de demanda eléctrica asociado a sus centros de datos y servicios de IA. Este compromiso llega en un contexto especialmente exigente. La expansión de la IA está multiplicando las necesidades de potencia, estabilidad y flexibilidad de las redes eléctricas, convirtiendo el acceso a energía limpia y fiable en una cuestión estratégica para el futuro digital. Para Google, sostener el crecimiento tecnológico sin renunciar a sus objetivos climáticos exige actuar no solo sobre la compra de renovables, sino también sobre nuevas soluciones de almacenamiento. Google sostiene su apuesta por una IA libre de carbono con nuevas infraestructuras energéticas Google mantiene su objetivo de operar con energía libre de carbono 24/7 en 2030 mientras refuerza su apuesta por infraestructuras capaces de sostener el crecimiento de la inteligencia artificial. La compañía ha participado en una ronda de 425 millones de dólares en Redwood Materials, especializada en reciclaje de baterías y almacenamiento energético, en un momento en el que los centros de datos disparan la demanda eléctrica global. En esa dirección se enmarca su participación en la ronda de financiación de 425 millones de dólares de Redwood Materials, junto a inversores como Nvidia y Goldman Sachs. La compañía, fundada por J. B. Straubel, cofundador de Tesla, recicla baterías de ion-litio, recupera materiales críticos como litio, níquel, cobre o cobalto y desarrolla sistemas de almacenamiento basados en baterías de segunda vida. El papel de Redwood resulta especialmente relevante porque conecta dos desafíos centrales de la Google operará con energía libre de carbono 24/7 en 2030 85 transición: la presión sobre los materiales críticos y la necesidad de estabilizar redes cada vez más dependientes de energías renovables. Su tecnología permite reutilizar baterías y desplegar capacidad energética para infraestructuras de alta demanda, incluidos centros de datos vinculados a la IA. Más allá de la inversión concreta, el movimiento refleja una tendencia de fondo: la inteligencia artificial solo podrá crecer de forma sostenible si viene acompañada de una nueva generación de infraestructuras energéticas limpias, circulares y resilientes. En esa convergencia entre tecnología, almacenamiento y descarbonización se juega buena parte del futuro climático de la economía digital ◆ Internacionales

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