OPINIÓN

La diversidad como motor del éxito laboral

Marije Scholma,

Subdirectora General y Directora de Experiencia del Empleado (CHRO) de Nationale-Nederlanden

Marije Scholma

El progreso en favor de la diversidad cumplió hace apenas un mes dieciocho años de duro trabajo. Concretamente, en 2001 la Asamblea General de las Naciones Unidas sentó las bases del comienzo del cambio tras declarar el 21 de mayo como el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo. Esta celebración es una de las mejores noticias que ha podido contar nuestra sociedad actual, ya que supone un importante avance en materia de derechos sociales de los diferentes grupos y perfiles existentes en nuestro entorno social y laboral.

Por fortuna, es ya una realidad que vivimos en una sociedad caracterizada por la diversidad, la multiculturalidad y la globalización, cuya evolución surge para dar respuesta a la visión global aplicada sobre el mundo empresarial y a la manera de entender los negocios. Así, si bien es cierto que vivimos en un mundo conectado en el que las barreras sociales son cada vez menos visibles y en donde ha nacido un nuevo modelo social y empresarial, todavía queda un extenso camino por recorrer en este sentido.

Algunos de los muchos factores generadores de diversidad son el género, la edad, el origen cultural o la capacidad. Pero ¿para qué es necesaria la gestión de la igualdad en el mundo empresarial? En primer lugar, las compañías deben comprender cada una de las características de los miembros que las componen como un valor añadido, de manera que puedan aprovechar ese conjunto de virtudes para alcanzar una mayor eficacia.

Por otra parte, existen también otros asuntos destacables, que generan un gran impacto en los equipos de trabajo, como pueden ser las creencias religiosas o los estilos de aprendizaje, entre otras cuestiones. Por ello, una correcta gestión de la diversidad supone entender las diferencias que nos caracterizan a cada uno de los componentes de un determinado grupo de trabajo como una ventaja, de tal manera que pueda lograrse una amplitud de miras, el acceso a nuevos horizontes de negocio y la participación de nuevos proveedores que conviertan dicha diversidad en un beneficio laboral.

Grandes avances, pero queda mucho por hacer
Indudablemente, conseguir que la diversidad predomine en las compañías no es una tarea fácil. A pesar de que, desde hace varios años, se han comenzado a alcanzar ciertos objetivos en este sentido, todavía queda mucho por hacer. Aumentar el liderazgo, impulsar la cultura de la diversidad, atraer el talento joven e internacional, construir un entorno de trabajo inclusivo y ofrecer las mismas oportunidades para todos son solo algunas de las principales metas a corto plazo.

Los objetivos que conducen al éxito son incuestionables, pero ¿cómo pueden llevarse a efecto correctamente? Por un lado, la cultura empresarial debe estar caracterizada por su carácter igualitario. Así pues, valorar a los empleados únicamente por sus competencias profesionales es un factor esencial para potenciar el valor del esfuerzo y del talento a la hora de seleccionar a los nuevos candidatos de una determinada compañía. La cultura corporativa debe estar siempre impregnada de inclusión y de igualdad para mantener uno de los valores de mayor importancia de la red empresarial: el reconocimiento de las habilidades, la experiencia y la proyección de las personas de forma que el componente más importante de las compañías sea, precisamente, el factor humano. A través del progreso, aplicable a todos los ámbitos de la sociedad, el mundo laboral debe contribuir a este desarrollo y avanzar en pro de la creación de un tejido empresarial que se convierta en el verdadero eje del cambio.

La inclusión de los grupos LGTBI, un campo de trabajo
En esta línea, la Red de Empresas que promueve la Diversidad y la Inclusión de los grupos LGTBI (REDI) es uno de los pioneros en apostar por un ambiente inclusivo y respetuoso en las organizaciones, en donde se valore el talento sin importar su identidad, expresión de género y orientación sexual. Y es que, según el último estudio de uno de sus directores, Óscar Muñoz, “La diversidad LGBT en el Contexto Laboral en España”, solo el 38% de las personas LGTB en España se muestran completamente abiertas a mostrar su orientación sexual en el entorno laboral, lo que constituye un alto porcentaje de trabajadores que se ven forzados a ocultar su situación personal. Se trata de la más reciente investigación sobre la inclusión en el entorno laboral español, un estudio que también revela la frecuencia de las actitudes y los lenguajes poco inclusivos, ya que el 86% de las personas ha escuchado alguna vez comentarios homófobos o tránsfobos acerca de su orientación y un 31% lo hace con frecuencia.

Pese a que los tiempos en los que determinadas orientaciones e identidades sexuales y de género se consideraban inapropiadas han quedado atrás, desafortunadamente, son todavía muchas las personas que se ven obligadas a separar en el día a día el espacio personal del profesional. Según este análisis, los datos confirman que solo el 56% de las personas LGTB se encuentra completamente fuera del armario, frente a un 44% restante que solo hace lo propio junto a sus círculos más cercanos. Esto supone que la mayoría no se sienten completamente cómodos para hablar de sus aficiones, relaciones personales o de su vida social y familiar.

En otro orden de ideas, una correcta gestión de la diversidad en la empresa no debe realizarse por cuestiones de actualidad, sino por razones morales y porque realmente aporta muchos beneficios a las empresas. La pluralidad fomenta la atracción de nuevos talentos, aumenta la competitividad, propicia la innovación, potencia la responsabilidad corporativa, mejora la satisfacción de la plantilla y aumenta la capacidad de adaptación al cambio. En definitiva, la visión de las empresas debe ser la de contribuir a la aceptación de todas las personas y la eliminación de los prejuicios socioculturales que impiden el desarrollo profesional y el pleno rendimiento, ya que la unidad aporta más valor y permite alcanzar siempre metas más lejanas.

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