OPINIÓN

El momento de la sociedad civil

Carmen Martí,

responsable de Comunicación de Fundación Étnor y Fundación Novaterra

Carmen Martí

La Comisión Europea ha sido el norte de la cultura de la Responsabilidad Social en nuestro país. El Libro Verde de la Responsabilidad Social de la Comisión Europea supuso el arranque de una cultura que 14 años después ha ido impregnando el discurso empresarial.

Hemos vivido una década de impulso europeo, que ha servido de referente a muchas compañías para involucrarse en la gestión responsable. Las posteriores comunicaciones publicadas tras el Libro Verde, la exigencia de transparencia de la última directiva, el Pacto Mundial de Naciones Unidas, movilizaron a las empresas españolas, sobre todo a las grandes, a interesarse en mayor o menor medida por estas cuestiones.

Europa es y ha sido un gran impulso, pero la máquina está en marcha, y son las personas, los ciudadanos, y los profesionales de la RSE que con tanta pasión y vocación llevan años trabajando, los que en el futuro tendrán que movilizar a sus líderes empresariales y a la sociedad civil a mantenerla en marcha, incluso, porqué no, a acelerarla.

Es el momento de la sociedad civil, y las empresas, los empresarios, también son sociedad civil. Porque las directivas son importantes, pero las personas lo son igualmente. Los trabajadores, consumidores, y los propios empresarios.

Sin embargo, la sociedad civil tiene siempre un problema de base: la dificultad de organizarse. Es a través de asociaciones como la Fundación ETNOR, que lleva 23 años trabajando por unas empresas más éticas, iniciativas como el RSEncuentro, un encuentro fraguado en las redes sociales al que acudieron 150 profesionales de todo el país; Forética, que aglutina a las empresas más grandes del país; o la reciente creada DIRSE, que con apenas un año de vida cuenta ya con casi 200 profesionales, las que tienen la posibilidad de ostentar un liderazgo compartido, de hacer "lobby responsable" y hacer avanzar la responsabilidad de las organizaciones de este país.

Y los consumidores. Los consumidores tenemos un papel fundamental en cada decisión de compra de premiar y castigar con criterios de ética y responsabilidad y no sólo de precio, y ostentar el enorme poder que tenemos en nuestros actos cotidianos de compra. Sólo si la sociedad civil toma, tomamos, cartas en el asunto de verdad conseguiremos un avance real en los próximos años, porque desgraciadamente las administraciones públicas de este país han demostrado en los últimos años que la RSE, como recogía Jáuregui en un reciente artículo, no es una prioridad.