OPINIÓN

La gestión extrafinanciera: un catalizador del valor

Juan José de la Colina,

project manager y equipo del Clúster de Transparencia, Buen Gobierno e Integridad de Forética

Juan José de la Colina

Imaginemos un desastre de grandes proporciones. Por ejemplo, que una presa que contiene residuos pesados se rompiese acabando con la vida más de 250 personas, provocando pérdidas de casas e infraestructuras, y daños ecológicos irreparables en los bosques y ríos cercanos. Escalofriante, ¿verdad? Ahora ima- ginemos que somos accionistas de la empresa propietaria de la presa, en este caso de VALE, una compañía minera brasileña. Además del cargo de concien- cia, tendríamos que hacer frente a nuestra parte alícuota de los 4,5 billones de dólares para subsanar los daños causados.

Este tipo de acontecimiento es lo que se denomina un shock ESG (ambiental, social y de buen gobierno según el acrónimo en in- glés). Los shocks ESG pueden definirse como cualquier evento, incidente o escándalo, en torno a la actividad empresarial, que tiene consecuencias negativas de tipo ambiental, social y de gobierno, y que pone en riesgo el valor de la compañía responsable.
Durante los últimos años estos shocks ESG han ido en aumento, creciendo expo- nencialmente a par tir de 2008, según algunos estudios de la agencia de rating MSCI, y ge- nerando importantes impactos tanto a nivel económico como reputacional de las compa- ñías. Pero, ¿a qué se debe el auge de los shocks ESG? Desde Forética, creemos en la hipótesis de que este aumento en los shocks ESG se debe al desarrollo de competencias ESG de analistas y agencias de rating, la existencia de nuevas herramientas y recursos y la aparición de un inversor consciente y una sociedad que demandan de manera creciente una integra- ción de la sostenibilidad en los procesos de toma de decisiones de las compañías.

El accidente de la presa de VALE no ha sido una excepción. De manera recurrente, la mala gestión de los aspectos extra financieros por parte de las compañías se materializa en forma de importantes pérdidas de valor de las mismas. Los ejemplos de PG&E y los incendios de California o el caso de Facebook y Cam- bridge Analytica, son algunos de los múltiples ejemplos que podríamos mencionar. El infor- me “El valor de la Gobernanza: Incrementando el retorno a través de la gestión extra financie- ra” analiza un total de 52 shocks ESG que han tenido lugar en los últimos años. Estos shocks, relacionados con impactos climáticos, fraude a clientes, accidentes ambientales y de seguridad industrial, corrupción política o vulneración de los derechos humanos, han generado pérdidas de valor de las compañías superiores a los 600 billones de dólares, lo equivalente al valor aproximado actual del Ibex 35.

El cambio climático puede considerarse como la principal fuente de shock ESG en el presente y más aún en el futuro, afectando a gobiernos, empresas y sociedad en gene- ral. El sector financiero (bancos centrales e inversores) comienza a mirar con lupa el desempeño ambiental de las organizacio- nes en las que ubican sus activos, haciendo especial hincapié en el cambio climático. Es fundamental, por tanto, anticiparse y adoptar medidas urgentes a la hora de planificar y di- señar productos, servicios e infraestructuras, con el objetivo de hacer frente a los eventos climáticos extremos que se suceden cada vez con mayor frecuencia y severidad.

Podemos afirmar que, a día de hoy, es más probable que el valor de una compañía se vea afectado por un shock ESG que por un riesgo tradicional. Es vital para las organizacio- nes el apostar por la mejora continua en el desempeño ESG, además de la transparencia y puesta en valor de las acciones que se llevan a cabo en esta materia, si se desea evitar la apa- rición de nuevos shocks ESG que pongan en riesgo la continuidad de las organizaciones.

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