OPINIÓN

La importancia de la salud en el desarrollo sostenible

Carla Cuervo,

Project Manager – Grupo de Acción de Salud y Sostenibilidad de Forética

Carla Cuervo

Durante la crisis de la COVID-19, el virus se propagaba a nivel global afectando a la economía y provocando una fuerte presión sobre los sistemas de salud en todo el planeta. En esta situación de crisis, ha quedado constatada la importancia de la salud, tanto de los trabajadores para el buen funcionamiento de las organizaciones, como de la sociedad para la economía global. Y es que, además de ser un derecho humano fundamental, es un indicador clave del desarrollo sostenible y un nexo de unión entre algunos retos relacionados con la sostenibilidad.

La salud está presente en la Agenda 2030 concretamente en el ODS 3 Salud y Bienestar, aunque también está fuertemente conectada con otros aspectos del desarrollo sostenible. Los riesgos a los que nos enfrentamos derivados de una mala gestión de la salud abarcan, entre otros, los derechos de los niños a la educación (ODS 4 Educación de calidad), las oportunidades económicas para hombres y mujeres (ODS 5 Igualdad de género y ODS 8 Trabajo decente y crecimiento económico) y la pobreza dentro de las comunidades y países de todo el mundo (ODS 1 Fin de la pobreza).

Sin embargo, gracias a los nuevos datos aportados por el SDG Índex and Dashboard 2020 conocemos que sólo 5 países de los 36 que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) están en disposición de lograr la consecución del ODS 3 Salud y Bienestar, lo cual se traduce en un 13% de cumplimiento (5% menos que en 2019). De los 16 indicadores reportados para España para el ODS 3, 15 de ellos muestran una calificación positiva. El indicador “Porcentaje de fumadores diarios mayores de 15 años” es el único que muestra resultados negativos debido a las altas tasas de tabaquismo en el país, a pesar de la tendencia a la baja en los últimos años.

Estos datos refuerzan el discurso sobre la importancia de mantener y mejorar el trabajo realizado ante los nuevos desafíos para la salud. La expansión de nuevas enfermedades infecciosas con gran impacto económico y social, como la COVID-19, nos han hecho comprender, de una forma agresiva y sin precedentes, nuestra vulnerabilidad ante problemas derivados de la salud. Pero también habrá que permanecer atentos al envejecimiento de la población, el impacto del cambio climático y las enfermedades no transmisibles (principalmente cardiovasculares y mentales), que se postulan como los grandes desafíos tanto para la salud como para el desarrollo sostenible.

Es el momento de crear sistemas resilientes que nos permitan estar preparados y crear nuevas oportunidades empresariales que permitan contribuir al cumplimiento del ODS 3, para construir una sociedad donde las personas y su salud y bienestar tengan un papel protagonista.

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