OPINIÓN

Ahora más que nunca

Gonzalo Echagüe Méndez de Vigo,

presidente de Fundación Conama

Gonzalo Echagüe Méndez de Vigo

Ahora, más que nunca, se necesita actuar y dar un fuerte giro de timón hacia un mundo más sostenible. De esta forma comienza el manifiesto que se presentó el pasado noviembre con motivo de la celebración del décimo Congreso Nacional del Medio Ambiente. Este manifiesto, firmado ya por más de 1.300 personas y más de 140 entidades, refleja la preocupación existente por lo poco sostenible que es el modelo actual. La crisis económica y financiera ha mostrado la urgencia de remodelar los modelos de producción y consumo actuales. Hay que aprovechar esta coyuntura para introducir los cambios que desde hace años venimos reclamando desde el sector ambiental, para conseguir reducir la huella ecológica de nuestro desarrollo. La crisis nos ha dado la razón, por ello no debemos dejar escapar esta oportunidad histórica para tomar un nuevo rumbo también en el ámbito empresarial.

Ahora, más que nunca, las empresas tienen que invertir en sostenibilidad, contando con sus tres vertientes, la económica, la ambiental y la social, de forma integrada. No podemos asumir que la crisis valga de excusa para hacer si cabe más recortes en el gasto ambiental o social. Lo que hacen falta ahora son nuevas soluciones y éstas pasan, en gran medida, por integrar la idea de la sostenibilidad en el tejido empresarial español, tanto en las grandes compañías, que ya están haciendo un gran trabajo en ese sentido, como en las pequeñas y medianas empresas, a las que lamentablemente les queda aún mucho camino por recorrer.

Ahora, más que nunca, hay que demostrar que la sostenibilidad es capaz de generar bienestar y empleo. Para ello las empresas deben integrar el concepto de la Responsabilidad Social Corporativa en el seno de las organizaciones. El concepto y su ejecución debe formar parte de los valores mismos de las corporaciones, debe ser la base sobre la que se asiente el resto de la organización y debe ser asumido desde un primer momento por sus órganos directivos y accionariales. Sólo así se conseguirá que la RSC se convierta en una nueva forma de gestión empresarial innovadora y capaz de crear valor para todos los grupos de interés que tiene la empresa, creando así una riqueza neta global para las partes implicadas y no solo en forma de beneficios para los accionistas.

En la fundación Conama creemos firmemente que el mundo empresarial y económico tiene mucho que decir respecto al medio ambiente. Por eso desde hace cuatro ediciones venimos organizando y coordinado distintos grupos de trabajo y sesiones técnicas con esta temática que tienen lugar en el Congreso Nacional del Medio Ambiente. En este sentido, en esta última edición hemos querido destacar la oportunidad que supone integrar la RSC en la gestión empresarial para aumentar la competitividad real de las compañías en el mercado frente a una tendencia de algunas corporaciones que vienen utilizando la RSC de una forma cosmética, siguiendo una estrategia enfocada al cumplimiento y la supervivencia. Por otra parte, hemos hecho hincapié en las contribuciones que una empresa puede hacer para una economía sostenible. Para que se dé esta situación es importante, antes que nada, que se ofrezcan mecanismos por parte de los Estados para atraer a las empresas hacia la RSC, tal y como expresaron en el Congreso distintos expertos en la materia.

Sabemos, por tanto, la importancia y la repercusión que tienen las decisiones empresariales en materia de RSC en la sociedad en general y en su bienestar. Si esas decisiones no se toman correctamente, si no están integradas en el seno de la organización ni forman parte de los valores de la misma, nos estaremos alejando del objetivo del desarrollo sostenible y del bienestar común. Para que esto no ocurra es fundamental contar también con directivos comprometidos y conscientes de los beneficios que para todos tienen adoptar la RSC como un modelo de gestión empresarial.

Estamos en un momento crucial, en el que sin duda hay que acometer cambios estructurales para salir de la crisis con un modelo distinto de desarrollo. Las empresas, como motores de crecimiento económico, tienen la misión de formar parte del cambio de modelo que la sociedad, no nos olvidemos, ya está reclamando. Es una oportunidad como pocas para dar un giro sostenible a nuestro modelo. Hagámoslo pues de forma responsable, teniendo en cuenta cada uno el papel que juega para construir un mundo mejor y por más tiempo. ‘Ahora, más que nunca’, por tanto, necesitamos de las empresas un compromiso firme para alcanzar el verdadero desarrollo sostenible.

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