OPINIÓN

¿A qué sociedad nos queremos parecer?

José Luis Casero ,

presidente de Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE)

José Luis Casero

¿Cuál es el modelo socio económico al que queremos parecernos en España? Todas las personas optamos a estar y ser mejores en las diferentes facetas de nuestra vida personal, familiar y laboral. Partiendo de este principio, no podemos obviar un punto de arranque bastante desafortunado como es que en nuestro país tal y como reflejan las encuestas, el desempleo encabeza la lista de preocupaciones de los ciudadanos.

Desgraciadamente no sólo somos “líderes” en Europa en índices de paro, sino también en baja natalidad, fracaso escolar, separaciones matrimoniales, absentismo laboral, siniestralidad y estrés. Todos ellos derivados de una grave y preocupante asignatura pendiente en nuestro país: unos horarios singulares y un modo de gestionar el tiempo no adecuado que nos afecta a todos en la vida diaria, tanto en nuestro ámbito personal y familiar como también en el ámbito laboral y productivo de la empresa.

Creemos firmemente en una optimización del tiempo en las personas, partiendo de derechos fundamentales como es la igualdad, libertad y conciliación. Igualdad entendida en un sentido de tratamiento desigual de situaciones desiguales. Un país moderno tiene una multiplicidad de horarios porque las situaciones no son las mismas. Libertad, pero partiendo del respeto de la libertad del otro. No se puede desde una posición jerárquica disminuir ni los derechos ni la libertad de otra persona. Y conciliación de la vida laboral, profesional y personal en el sentido de armonizar y favorecer este objetivo que afecta a la persona en sus diferentes facetas.

Todos los seres humanos disponemos del mismo tiempo y que es lo que hagamos en ese periodo temporal es lo que nos diferencia a unos y a otros. En el reparto del tiempo de los seres humanos, en el trabajo, en las relaciones personales y tiempo libre y descanso, la irracionalidad de nuestros horarios hace que nuestro país, aún y siendo el que más horas dedica al “periodo temporal trabajo”, sea uno de los mas improductivos en Europa. ¿Que es lo que sucede? ¿Acaso no queremos ser competitivos, eficientes e innovadores? La prolongación e inflexibilidad de los horarios no favorecen estos factores ya que confundimos el contenido con el continente (tiempo).

No pretendemos que se trabaje de manera uniforme en todas las empresas españolas. Al contrario, reconocemos que una empresa del siglo XXI debe de tener múltiples horarios y al mismo tiempo es evidente y acorde con las necesidades del mercado, cada sector ha de tener sus propias peculiaridades.

No pretendemos que se trabaje menos. En un momento de reestructuración del modelo económico, entendemos que la situación no pasa por más horas de trabajo, sino en optimizar el tiempo, e intentar que las horas de trabajo sean productivas. Y para ello se necesita dirección eficiente y corresponsabilidad entre los agentes implicados empresa y trabajador desde el punto de vista laboral, y corresponsabilidad de la pareja en el caso de la vida personal. No se trata de ayudarse sino de asumir una responsabilidad que no se puede dejar en el otro.

Entendemos que es un compromiso común en donde se trata no de descargar errores en una u otra parte, sino en buscar de común acuerdo soluciones integradoras basadas en la eficiencia e innovación.

Considero que la reforma de los horarios, como informamos en su día al Gobierno, debería haber sido previa a todas las reformas que se están poniendo en marcha para mejorar nuestra economía. Es la más necesaria y urgente, y debemos acometerla sin dilación para aumentar la productividad, disminuir los gastos y respetar a las personas en su vida personal, familiar y laboral.

Directivos y colaboradores deben hacer un esfuerzo en estos tiempos difíciles, pero para optimizar el trabajo, no para echar más horas en él. Las pactadas en los convenios laborales son suficientes si se trabaja por objetivos, con el apoyo tecnológico adecuado y, sobre todo, si hombres y mujeres se encuentran motivados, lo que hará que sean más útiles, eficaces y rentables. Esta es la primera medida de Responsabilidad Social Corporativa que deben asumir desde la Empresa y liderar el cambio no esperando exclusivamente que los responsables del Gobierno dicten el camino. El camino lo marcamos cada uno de nosotros.

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