OPINIÓN

La Economía Social, actor clave de la Agenda 2030

Juan Antonio Pedreño,

presidente de CEPES

Juan Antonio Pedreño

La Agenda 2030 ha puesto las bases sobre las que construir un modelo de crecimiento inclusivo respetuoso con el planeta. Es la gran oportunidad de adaptar nuestro entorno y nuestro mundo del trabajo a los grandes desafíos sociales, económicos y medioambientales. Naciones Unidas hace una apuesta decidida por la reducción de las desigualdades y por el trabajo decente a nivel global. Su objetivo es asegurar un desarrollo económico que genere una mayor cohesión social en los territorios y encontrar los medios para afrontar a las consecuencias del cambio climático. Y, ante todo, es una Agenda con un objetivo prioritario: poner fin a la pobreza en el mundo.

El sector privado tiene una responsabilidad particular en todos estos retos, especialmente aquellos modelos de empresa transparentes y participativos como los de la Economía Social que generan empleo de calidad, pro- mueven una mejor distribución de la riqueza, trabajan por la igualdad de oportunidades para todas las personas y aportan soluciones innovadoras para una transición energética y un consumo responsable.

En este sentido, quiero destacar el estudio “La contribución de la Economía Social Española a los ODS. IV Informe sobre la experiencia de las Empresas de Economía Social en la Cooperación al Desarrollo 2017-2019”, que acabamos de publicar. En él se constata que la Economía Social constituye hoy una realidad socioeconómica global incuestionable en España, con empresas de todos los tamaños que actúan en todos los sectores económicos que generan el 10% del PIB, y que aportan 2,2 millones de empleos directos e indirectos. Además, la Economía Social supone el 7% del PIB y del empleo mundial y genera el 8% del PIB de la Unión Europea a través de 2,8 millones de empresas y 13,6 millones de puestos de trabajo.

En el informe se evidencia el compro- miso de nuestro tejido empresarial con los 17 ODS, con una mayor incidencia en los relacionados con el empleo, la reducción de las desigualdades económicas y sociales, el desarrollo local, la igualdad de género, el acceso a la educación de calidad para todas las personas o la inserción en el mercado laboral de colectivos en exclusión. Estos resultados de los que nos sentimos orgullosos, nos hace partícipes y, también, responsables de conseguir uno de los retos más ambiciosos de la próxima década: construir un futuro mejor para las generaciones venideras, basado en un crecimiento económico compatible con la salud del planeta que asegure un reparto más equitativo de la riqueza y que ofrezca mejores oportunidades de vida a todas las personas.

En el estudio también se constata el papel que juega la Economía Social en la Cooperación Española al Desarrollo, como eje transversal de la Agenda, que dedicó en 2016 y 2017 al menos 19 millones de euros de su Ayuda Oficial a financiar 224 intervenciones en 37 países en las que participa la Economía Social. Nuestra actuación en Cooperación al Desarrollo se concreta en una contribución muy activa en 16 ODS y 63 de sus metas.

Las empresas y organizaciones de la economía social forman parte de la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible que reclama el ODS 17 y que interpela a todos los actores públicos y privados a colaborar para movilizar los medios necesarios para lograr los ODS. Estoy plenamente convencido de que sólo desde el trabajo conjunto entre diferentes actores se va a poder dar respuesta a los retos y desafíos de la Agenda 2030, lo que implica también transformar nuestros métodos de trabajo para dejar atrás un siglo marcado por la competencia y dar paso al siglo XXI en el que va a primar la cooperación para construir un mundo mejor para todas las personas.

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