OPINIÓN

Economía Circular. Compromiso de la empresa y de los ciudadanos

Alfonso Rodriguez Maroto,

Gestor del Fondo de AECID/SECIPIC–SEGIB, OEI, OIJ, COMJIB, OISS

Alfonso Rodriguez Maroto

Nos dice Jeffrey Sachs en su libro El fin de la pobreza que "cuando se dan las condiciones previas de infraestructuras básicas (carreteras, energía, puertos) y de capital humano (sanidad y educación), los mercados son poderosos motores de desarrollo". Yo también lo creo.

Incluso las regiones que actualmente están más rezagadas tienen ahora la posibilidad de mejorar y obtener mayores beneficios gracias a los avances tecnológicos.

Sí, las economías, como las personas, son sistemas complejos.

¿Cómo podemos recorrer el camino sin traspasar criterios éticos y profesionales?

El Plan de acción para la implementación de la Agenda 2030 (I) -"Hacia una Estrategia Española de Desarrollo Sostenible"- subraya la importancia de la economía circular. El reto de cambiar desde un modelo de economía lineal (extraer, producir, consumir y desechar), hacia un nuevo modelo más sostenible que nos permita maximizar los recursos disponibles, supervisar el ciclo productivo y reducir así la generación de residuos no biodegradables.

El gobierno de España impulsó en el año 2017 la elaboración de una “Estrategia de Economía Circular” (II) para coordinar las acciones de las distintas administraciones públicas españolas de aquí al 2030, sumando a las Comunidades autónomas y a los municipios.

A nivel global los países representados en Naciones Unidas aprobamos la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Entre ellos destacaría en esta ocasión el ODS Nº12: “Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”. Favorecer una gestión más sostenible, un uso eficiente de los recursos naturales, transformar ordenadamente los residuos y disminuir el ingente desperdicio de alimentos.

El sector de la alimentación representa alrededor del 30% del consumo total de energía en el mundo y un 22% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero. (III)

¿Cuál sería entonces el papel de la empresa, las administraciones públicas y los ciudadanos? Si queremos realmente apostar por la economía circular tendremos que asumir conjuntamente este compromiso; alcanzar un pacto de todos los actores en favor de un consumo y una producción sostenible; políticas y normativas adecuadas para la economía circular; y una ordenada distribución de los productos y servicios.

De esta manera, tres serían los vectores esenciales de esta asociación: producción (1), distribución (2) y consumo (3). Favoreciendo ampliamente la investigación científica y técnica; un mayor uso de los recursos renovables; promover cadenas de valor más competitivas y, sobre todo, un compromiso sincero de la empresa y de los ciudadanos.

Por su parte, la Comisión Europea presentó ante sus estados miembro el “Plan de Acción para una economía circular en Europa” (IV) (diciembre de 2015). Un total de 54 medidas para supervisar las diferentes etapas del ciclo de vida de los productos: diseño y producción; aprovechamiento de los recursos, consumo; y gestión de residuos. Adicionalmente, se fijaron cinco áreas prioritarias: plásticos; desperdicio alimentario; materias primas críticas; la construcción y la demolición; la biomasa y los productos con base biológica. Y un llamamiento formal -a los países europeos- para incentivar la innovación y las inversiones favorecedoras de esta hoja de ruta.

En mayo de 2018, el Vaticano presentó el documento "Oeconomicae et Pecuniariae Quaestiones" (V), sumándose a esta reflexión y sugiriendo algunas consideraciones éticas sobre el actual sistema económico y financiero (mercado, instituciones financieras, desigualdad, etc.).

Anteriormente, una encíclica del Papa Juan Pablo II -"Centesimus Annus" (VI) (1991), fomentaba la responsabilidad social de las empresas: "Los beneficios son un elemento regulador de la vida de la empresa, pero no el único; junto con ellos hay que considerar otros factores humanos y morales que, a largo plazo, son por lo menos igualmente esenciales para la vida de la empresa".

Finalmente, me gustaría señalar que gracias al trabajo de CompromisoRSE podemos reconocer hoy a un gran número de empresas que llevan tiempo apostando por la economía circular.

Únicamente, para destacar a algunas de estas empresas es sencillo repasar noticias recientes; Accenture, favoreciendo la empleabilidad de las personas vulnerables-; AUARA, generando miles de litros de agua en países en desarrollo-; Mercadona, Eroski y Aldi, eliminando el uso de envases y plásticos-; Coca-Cola y su apoyo a una agricultura más sostenible; Banco Santander y su proyecto “de mujer a mujer”; Fundacion Mapfre facilitando ayudas económicas para la contratación-; “la Caixa” apoyando un gran número de proyectos sociales-,.. etc.

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(I) “Plan de acción para la implementación de la Agenda 2030”.
http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/SalaDePrensa/Multimedia/Publicaciones/Documents/
PLAN%20DE%20ACCION%20PARA%20LA%20IMPLEMENTACION%20DE
%20LA%20AGENDA%202030.pdf

(II) https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/economia-circular/estrategia

(III) https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/sustainable-consumption-production/

(IV) “Cerrar el círculo: un plan de acción de la UE para la economía circular”
https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/economia-circular/plandeaccioncomes_tcm30-425898.pdf

(V) “Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero” (17.05.2018) https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/05/17/cons.
html

(VI) “Centesimus Annus”
http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html

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