OPINIÓN

La Responsabilidad Social Corporativa, la palanca oculta de la empleabilidad

Jorge Uribe,

gerente Sector Público de Adecco Learning & Consulting

Jorge Uribe

En un país con una de tasa de desempleo del 14% y con más de 3,3 millones de parados, nos situamos en el podio europeo en términos de empleabilidad.

Atendiendo a las personas más vulnerables, nos encontramos a personas menores de 25 años y las mayores de 45 años.

El paro juvenil, según una de las ultimas EPA, presentaba unas tasas cercanas al 40 % y la pasada primavera desbancamos del podio del paro juvenil a Grecia.

Con respecto a los mayores de 45 años, si bien sus tasas de desempleo no llaman la atención, tenemos que considerar otro factor para analizar a este grupo como son las tasas de empleo, es decir, la posibilidad de encontrar trabajo una vez se pierde. Este indicador demuestra que tan solo el 23,5% de personas encuentra un empleo una vez lo ha perdido frente al 50,3% de la media general. Este dato muestra la situación que tienen y que les aboca prácticamente a una situación de alto riesgo y de pobreza.

Esfuerzos e inversiones

Ante esta situación, tanto desde Europa como desde el Gobierno español, conscientes de dicha situación, han estado invirtiendo importantes cantidades de recursos tanto económicos como humanos en el desarrollo de ambiciosos programas formativos a fin de acercar a aquellas personas en situaciones de acceso a un primer empleo o situaciones de vulnerabilidad extrema, hacia un empleo.

Iniciativas como los Programas Operativos de Empleo Juvenil (AP-POEJ 2014-2020) o Programa Operativo de Empleo Formación y Educación (AP-POEFE 2014-2020), entre otros, dotados con 108 millones de euros y 250 millones de euros, respectivamente, y dedicados íntegramente al desarrollo de programas formativos, o las iniciativas que vendrán a través de los fondos NEXTGEN, son claro ejemplos de los esfuerzos tanto económicos como humanos dedicados a combatir el desempleo.

RSC como palanca de Empleabilidad

Gran parte de las políticas activas de empleo y las decisiones de inversión para corregir y paliar esta situación de desempleo están basadas en el conocimiento del entono laboral (muchas veces un conocimiento obsoleto) y en función de ello se plantean los programas formativos de empleabilidad.

Es cierto que con mayor o menor acierto y con mayor o menor agilidad se han desarrollado programas formativos basados en diagnósticos del entorno y las tendencias del mercado laboral pero los resultados siguen siendo muy bajos y a pesar de la cantidad de esfuerzo humano y económico realizado seguimos manteniendo esas tasas de desempleo tan altas que nos colocan en los primeros puestos de Europa.

¿Qué debemos hacer entonces?, ¿Qué NO se está haciendo para incrementar la empleabilidad?

Sin olvidar que las instituciones públicas no deben dejar de trabajar de manera más ágil y eficiente para dar respuesta a los desempleados acorde a un mercado laboral tan cambiante, no podemos ni debemos descuidar tampoco otra palanca que, bajo mi punto de vista, está totalmente inexplorada y que tiene una influencia critica en la inserción laboral y que es la: Responsabilidad Social Corporativa por la vía promoción de la Diversidad e Inclusión.

Poco ayuda trabajar con los desempleados en su capacitación y desarrollo, en su soporte, acompañamiento y asesoramiento a la hora de buscar un empleo, si a la hora de ser contratados aparecen los sesgos y los estereotipos en los procesos de reclutamiento y selección dejando a un lado todo ese talento de las personas y dando al traste con la ansiada inclusión laboral.

Entidades públicas y privadas juntas en el fomento de la diversidad e Inclusión

Las administraciones públicas y las empresas privadas deben trabajar de la mano para desarrollar y fomentar estrategias de inclusión que promuevan una cultura inclusiva de #TalentoSinEtiquetas trabajando sobre:

La estrategia debe partir -como siempre- desde la cúspide empresario o comité de dirección y debe ser promovida y alentada por los gobiernos, fomentando las alianzas necesarias, impulsando desde arriba una cultura inclusiva dentro de sus estructuras.

Una cultura inclusiva basada en este compromiso estratégico de la dirección, que promueva la formación a los empleados sobre diversidad, sesgos inconscientes, liderazgo inclusivo. Trabajar también en la sensibilización de los empleados no solo con formación sino, por ejemplo, con programas de voluntariado.

Y, por último, garantizar un proceso de selección inclusivo desde el reclutamiento, pasando por la selección y luego la incorporación todo ello libre de sesgos y perjuicios.

¿Un poco más cerca del Utópico ODS 1?

El primer Objetivo de Desarrollo Sostenible es poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo. Activando esta palanca vinculada a la Responsabilidad Social Corporativa, sin duda conseguiremos incrementar las posibilidades de empleabilidad de las personas que por distintas razones tienen difícil su inserción laboral por mucha voluntad que puedan tener o formación y acompañamiento se les pueda proporcionar.


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