OPINIÓN

Si fuéramos sordas

Julia Salsas,

fundadora de Whomen – ConSentidoComún.

Julia Salsas

- ¡Estás sorda!

- ¡Pero si me he adelgazado mucho!

- ¿Lo ves? He dicho sorda, no gorda.

Y deberíamos poder estar gordas, gorditas, rellenas, con algo de sobrepeso. Poder hacerlo
sin que nadie nos juzgara por ello. Sin castigarnos a nosotras mismas. Pero, ¿cómo hacerlo si todo lo que vemos, oímos, leemos, nos indica que debemos tener cuerpos 90-60-90 irreales y solo conseguidos con bonitos programas como Photoshop? ¿Cómo si las adolescentes de medio mundo miden su valía según los likes en sus reels, mostrando en muchas ocasiones algo más que sus bailes casi perfectos? Más nos valdría ser sordas. Y tal vez ciegas.

Ayer fue el día de las Niñas, genial. Un día más de esos que nos recuerdan que tienen que existir porqué aún hay algo que “resolver”, que mejorar, cuanto menos. ¿Porque celebrarlo? Por una declaratoria de la ONU según la cual, las niñas y las adolescentes tienen derecho a una vida segura, educada y saludable.

Se llenaron periódicos, informativos, redes sociales de hastags y noticias sobre el Día de la Niña. ¿Y hoy? O todos los días hasta el próximo 11 de octubre, ¿ya no debe preocuparnos que nuestras niñas sigan creciendo con estereotipos viciados, con diferencias intolerables, con insultos machistas y de auténticos depravados a adolescentes jugadoras de fútbol, por poner un ejemplo de aquí cerquita? Hoy, ¿ya olvidaremos que la violencia sexual se ceba con las niñas en todo el planeta? Según Naciones Unidas, la violación y el abuso sexual afectan a cerca de 1.000 millones de mujeres y niñas a lo largo de su vida.

Si fuéramos sordas y nos ahorráramos a nosotras mismas y a “nuestras” niñas escuchar según qué “chorradas del pasado”, creceríamos más fuertes, más seguras, más confiadas de nosotras mismas. Porqué antes de que todas esas palabras llegaran a nuestros oídos una tras otra vez, creíamos en nosotras. Nacimos fuertes. Nacimos como los niños. Desde el “qué bonita princesa has tenido” (frente al sabido “qué niño tan fuerte será” o “este niño seguro que será tan inteligente como su padre”) hasta el “con tres hijos y un marido que se gana bien la vida, podrías dejar de trabajar y este estrés no te mataría”. Sin entrar en clásicos, aburridos y obsoletos comentarios que a algunas que ya perdemos oído no afecta tanto, pero siguen marcando – y en ocasiones demasiado – a las que tienen ese sentido intacto.

Si fuéramos sordas, y tal vez ciegas, gobernaríamos el mundo, no solo los hogares.
Lideraríamos más empresas, tendríamos mayor representación en los gobiernos, se nos reconocería como merecemos en deporte, cultura, industria… Y lo maravilloso del caso es … que lo sabemos. Quizás baste con aprender a escuchar y oír, a mirar y ver lo que sabemos que es justo, necesario y de impacto positivo para el 51% de la población. Porque recordemos que “no nos dijeron la verdad, pero nos creímos la mentira”. Por ellas, por todas las niñas del mundo, empecemos a crear esa verdad que puede que les parezca nueva, pero que siempre ha estado allí.

“Si reciben apoyo efectivo durante la adolescencia, las niñas tienen el potencial de cambiar el mundo, tanto como niñas empoderadas de hoy como trabajadoras, madres, emprendedoras, mentoras, jefas y líderes políticas del mañana”, señala el sitio web de Naciones Unidas.

Si las redes se llenan de referentes femeninos en los que verse reflejadas, tal vez habrá más ropa y menos movimiento corporal, pero seguramente encontrarán mejores “armas”: aspiración, “maestras” a las que seguir, ilusión, esperanza, fortaleza. REFLEJO. Y de ahí, la ambición (sana, que sí, que puede serlo) de ser como ellas.

Aplaudo campañas como la de #thisgirlisme en la que muchas mujeres, valientes, ya están usándolas para mostrar al mundo cómo son y qué pueden aportar. Mucho. O más que eso. Mucho y muy diverso. Mucho y muy completo. Mucho y muy “de otra manera”. Estoy convencida de que todas las que han participado, hace un tiempo, se taparon los oídos, dejaron de mirar dónde no interesaba y se recuperaron a ellas mismas. Si fuéramos sordas. Con el Día del Niño (20 de noviembre) deberíamos tener bastante. Guste o no escucharlo. Sean ellos y ellas, más o menos gorditos o gorditas.