OPINIÓN

Economía circular: clave para vincular crecimiento económico y reducción de emisiones

Roberto Mulas,

experto en Economía Circular y materias primas, y director de Calidad y Cumplimiento de CRECEMOS y BIOSCOR, respectivamente

Roberto Mulas

En un mundo que avanza hacia la descarbonización a marchas forzadas, el compromiso con la reducción global de emisiones CO2 para 2050 ha pasado de ser una meta ambiciosa a una necesidad urgente. La crisis climática nos reta a transformar la manera en que producimos, consumimos y nos movemos, porque el cambio no vendrá solo de la adaptación tecnológica, sino de un replanteamiento integral de nuestros modelos económicos y sociales.

Por esta razón, necesitamos la movilización de todos los sectores económicos, con especial énfasis en la energía, la industria y la movilidad. Según el informe sobre la Brecha de Emisiones 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), publicado en octubre de 2024, para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C es necesario reducir las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) en un 42% para 2030 y en un 57% para 2035. Esto solo será posible mediante un enfoque holístico que combine la innovación tecnológica con la economía circular y la transición hacia el uso de los combustibles renovables.

Nuestro compromiso con este objetivo no se limita a la promoción de políticas públicas o el fomento de tecnologías innovadoras. Trabajamos activamente para crear conciencia social y fomentar una cultura de sostenibilidad en todos los ámbitos de la sociedad. Esto incluye la formación y educación en sostenibilidad, así como la colaboración con actores clave, desde gobiernos hasta empresas y ciudadanos, para crear un ecosistema de innovación y responsabilidad compartida.

La Agencia Internacional de Energía (AIE), en su "World Energy Outlook 2024", indica que el sector del transporte es responsable de alrededor del 24% de las emisiones directas de CO₂ procedentes de la combustión de combustible fósil. La movilidad sostenible es, por tanto, un pilar fundamental en nuestra estrategia. En CRECEMOS impulsamos la adopción de combustibles renovables, una opción ya disponible, como solución necesaria para una transición energética justa. Especialmente en sectores difíciles de electrificar, como el transporte marítimo y aéreo.

Al tratarse de una asociación multisectorial, integramos a empresas que representan toda la cadena de valor de la producción de combustibles renovables, desde los proveedores de materias primas hasta los consumidores finales, pasando por los fabricantes, distribuidores y gestores de residuos.

Para la producción de estos biocombustibles, la economía circular es clave para vincular el crecimiento económico con la reducción de emisiones de carbono. Nuestro compromiso con la reutilización, el reciclaje y la optimización de recursos, además de reducir los residuos, minimiza la huella de carbono a lo largo de todo el ciclo de vida de los productos.

En este contexto, uno de los sectores con mayor potencial de integración en la economía circular es la industria cárnica y ganadera, que históricamente ha generado grandes volúmenes de residuos orgánicos y emisiones de gases de efecto invernadero. Gracias a los avances en valorización de residuos, subproductos como grasas animales, restos orgánicos y lodos pueden transformarse en materias primas para la producción de biocombustibles avanzados.

De esta forma, residuos que antes podrían representar un problema ambiental, ahora encuentran una nueva utilidad dentro de la cadena de valor de los combustibles renovables, contribuyendo a la reducción de emisiones y promoviendo un uso más eficiente de los recursos. Además, el estiércol y otros desechos ganaderos pueden emplearse para la generación de biogás y biometano, fuentes de energía renovable que reducen la dependencia de los combustibles fósiles y aportan soluciones sostenibles al sector agroindustrial.

El modelo de economía circular, por tanto, se basa en tres principios fundamentales: eliminar residuos y contaminación desde el diseño para concebir productos y procesos de manera que se minimice la generación de desechos y se evite la contaminación desde su origen; mantener productos y materiales en uso con la intención de prolongar la vida útil de los bienes mediante la reutilización, reparación, remanufactura y reciclaje, asegurando que los materiales circulen en la economía el mayor tiempo posible, y regenerar sistemas naturales, es decir, adoptar prácticas que restauren y revitalicen los ecosistemas naturales, devolviendo nutrientes al suelo y apoyando la biodiversidad.

Este enfoque contribuye a la reducción de emisiones CO2 y también impulsa la competitividad empresarial y la creación de empleo en sectores emergentes.

La meta de alcanzar las emisiones netas cero para 2050 requiere un cambio sistémico. Estamos convencidos de que la economía circular, los combustibles renovables y la movilidad sostenible son las palancas de cambio que nos permitirán construir un futuro más equitativo y resiliente.
Estamos preparados para liderar este cambio y comprometidos a seguir aportando soluciones innovadoras y sostenibles que hagan posible un mundo donde los combustibles renovables convivan con el resto de las tecnologías para descarbonizar el transporte.

Porque el futuro neutro en carbono no es una elección, es el destino.