OPINIÓN

Hacia una nueva economía circular y colaborativa

Elisabet Guasch,

directora People&Communications de Adevinta Spain

Elisabet Guasch

Es innegable que las consecuencias del coronavirus para la humanidad son devastadoras. No importa el género, la nacionalidad o la posición; ataca a todos por igual. Pero, ¿qué impacto ha tenido sobre el resto del planeta y, en particular, sobre el medio ambiente? Los datos arrojan una clara conclusión: nosotros paramos y la naturaleza respira. Los niveles de contaminación del aire se han reducido hasta mínimos históricos, según datos de la Agencia Espacial Europea, y, en algunos lugares del mundo, incluso hemos asistido a una reconquista de los espacios públicos por parte de animales.

El planeta nos está hablando y es nuestro deber escucharlo. Todo punto de inflexión supone un momento de cambio, una nueva oportunidad. Podemos salir reforzados de esta situación, pero tenemos que hacernos las preguntas adecuadas. ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué modelo económico estamos construyendo? ¿Estamos actuando de forma responsable?

En medio de esta vorágine, el único escenario que planteamos es el de una recuperación verde, limpia y responsable, que pase indiscutiblemente por una economía circular real, basada en las tres erres: Reducir, Reusar y Reciclar. Un modo de vida que nos permita convivir en paz y armonía con la naturaleza, sin destruirnos mutuamente.

Afortunadamente, cada vez son más los ciudadanos que incorporan estos criterios de sostenibilidad en su toma de decisiones. Durante estos meses de confinamiento, por ejemplo, los consumidores se han visto abocados a la compra online y muchos de los que aún no habían descubierto los marketplaces digitales han podido conocer de primera mano sus ventajas, como son un consumo más responsable y sostenible.

Tecnología y sostenibilidad, un binomio inseparable

En este nuevo escenario de transición ecológica de una economía lineal a una economía circular, la tecnología tiene un papel fundamental. Por ejemplo, los marketplaces digitales se posicionan como un espacio indispensable para que esta nueva economía se practique no solo desde las entidades y organizaciones, sino también por parte de los consumidores.

Se ha demostrado que el actual ritmo de consumo está acabando con los recursos naturales. Los marketplaces digitales ponen a disposición de los ciudadanos la posibilidad de practicar un consumo responsable auténtico, que se puede llevar a cabo en el día a día, en el que se transforman las relaciones y se construye una economía basada en la circularidad, alejada del modelo de producción de “usar y tirar”.

Más allá de los beneficios ambientales del consumo responsable, los marketplaces digitales permiten, además, alargar la vida útil de los objetos, evitando así la explotación de los recursos naturales del planeta, tan escasos actualmente debido al ritmo actual de la sociedad de consumo.

Asimismo, estas plataformas fomentan las conexiones personales y crean vínculos humanos entre los consumidores. En nuestro caso, por ejemplo, se trata de marketplaces totalmente abiertos, accesibles y transparentes, para que todo esté al alcance de todos. Sin barreras, sin restricciones.

Este es solo un ejemplo de cómo podemos empezar a incorporar la sostenibilidad en nuestro día a día. No con acciones esporádicas, sino como una filosofía de vida realmente sostenible y responsable. Ha llegado el momento de cambiar, de ser coherentes. La gravedad del momento lo exige y tenemos que estar a la altura.

Hoy, más que nunca, es imprescindible apostar por un consumo responsable que, además de activar la economía, proteja el medio ambiente y, sobre todo, nos proteja a nosotros. Porque lo que hagamos hoy determinará el mañana.

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