OPINIÓN

Trabajo colectivo para resolver problemas sociales colectivos: La era de la colaboración

Carmen García de Andrés,

directora general de Fundación Tomillo

Carmen García de Andrés

¡Ya no quedan excusas, ni tiempo ni dinero para no ponernos a colaborar!

La insoportable tasa de abandono escolar temprano ( 1 de cada 3 jóvenes), la intolerable situación del desempleo juvenil (1 de cada 2) , la baja tasa de emprendimiento que tenemos en España ( 6 de cada 100) …. éstos son nuestros problemas más acuciantes y muy complejos. Estas tasas se multiplican muy significativamente cuando hablamos de jóvenes de entornos socioeconómicos desfavorecidos.

Ninguno de nosotros ––Administración Pública, empresas, entidades no lucrativas, instituciones educativas– seremos capaces de poner solución a ninguno de ellos solos. Es posible que hagamos cosas buenas y bien hechas; que ayudemos a algunos jóvenes a finalizar sus estudios, a formarse en un oficio o profesión, a encontrar un trabajo, incluso un trabajo más cualificado… pero eso no soluciona el problema ni cambia el modelo, no supone un cambio significativo en los ratios.

Éste es el problema de Física de fuerzas más sencillo que recuerdo: si aplicas fuerzas desde diversos ángulos sobre un objeto, éste puede que no se mueva casi nada y si se mueve lo hace, con frecuencia, en una dirección impredecible. Más aún, si las fuerzas son de sentido contrario… lo normal es que no se mueva.

Sin embargo, si decidimos previamente en qué sentido queremos que se resuelva nuestro problema, calibramos las fuerzas que entre todos sumamos y las aplicamos de forma ordenada… el resultado será significativamente más eficaz.

Los problemas sociales son problemas colectivos y por tanto las respuestas deben ser colectivas. Debemos superar la fase en la que una ENL, o una empresa, “diseñan” un proyecto para ayudar en un problema social- por ejemplo, el abandono prematuro de la escuela y la consiguiente falta de competencias en la vida adulta y colaborando ambas entidades ponen su granito de arena para reducir ese enorme problema. Cuantos años llevamos todos, la Administración Pública, las instituciones educativas, los padres y madres, las ENL y muchas empresas y ciudadanos poniendo granitos de arena contra este problema? Y ¿por qué no lo conseguimos?

Seguramente no es cuestión de dinero, es decir de más dinero del que ya se dedica a este problema. Es cuestión de hacer del problema un problema colectivo ––asumir que la solución no está en manos de la Administración, ni de los maestros, ni de los jóvenes, ni de las ENL, ni de las empresas, sino en manos de todos-, definir una estrategia– es decir, diagnosticar el problema, analizar las posibles soluciones, evaluarlas y elegir las mejores y planificar las acciones a ejecutar utilizando eficazmente los recursos y repartiendo responsabilidades, establecer unos objetivos y sus correspondientes indicadores y medir los resultados.

En definitiva, lo que todas las empresas, y muchas ENL, hacen cada día respecto de los proyectos que consideran suyos, pero ahora… de forma colectiva, ya que el problema es colectivo. Es fácil decirlo, pero a la hora de la verdad…. qué difícil es trabajar verdaderamente en equipo.

Éste es el reto de los nuevos tiempos, de la era de la colaboración, abordemos de forma colectiva los problemas sociales, con menos ideología y más datos, con voluntad de solucionarlos realmente, definitivamente. Esto solo podemos hacerlo juntos.

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